Desenterrar a Dalí pasa factura

Desenterrar a Dalí pasa factura

Pilar Abel, condenada a pagar las costas por su «temeridad»

G. ELEJABEITIA

Consiguió que un juzgado aprobara la exhumación de los restos mortales de Salvador Dalí, pero la «temeridad» le va a salir cara. Tras quedar demostrado que Pilar Abel no es hija del pintor, la juez le condena a pagar las costas de un proceso en el que se embarcó con pruebas endebles y en el que no ha recibido sino varapalos. La prueba biológica, realizada por duplicado para evitar sospechas de parcialidad, determinó «al cien por cien» que el artista no es su padre. Pero, tras conocer los resultados, Abel no sólo continuó con la causa, sino que ni siquiera pidió la comparecencia en la vista oral de los profesionales del Instituto Nacional de Toxicología que realizaron las pruebas. Es esa actitud, que la instructora del caso califica en la sentencia de «temeridad», la que le obliga a correr con los gastos del juicio, que según el abogado de la demandante podrían ascender a unos 7.000 euros.

«Tengo la justicia gratuita, ¿qué quieres que pague?», dijo Abel tras conocer el fallo. Aunque dispone de tres meses para reunir el dinero, cabe la posibilidad de que se declare insolvente y termine condonándosele la deuda. Ella sigue insistiendo en que se rompió la cadena de custodia de los restos del pintor que fueron exhumados el pasado 20 de julio en el museo de Figueres. En el resultado de aquel análisis descansaban todas sus esperanzas, ya que no había aportado al juicio «prueba alguna de que los meses previos a su nacimiento su madre mantuviera ningún tipo de relación con Salvador Dalí», destaca el dictamen judicial. Un acta notarial de una tercera persona a la que su madre le había confesado que en su juventud tuvo una relación con el artista fue suficiente para iniciar un periplo cuyo único vínculo con el pintor es que puede calificarse de surrealista. Ella está dispuesta a «llegar hasta Estrasburgo». Otra cosa es que pueda permitírselo.

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