Arantxa puede acabar en la cárcel

Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana, hace cinco años. / I. BAUCELLS
Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana, hace cinco años. / I. BAUCELLS

Tras anunciar el marido de la tenista su intención de divorciarse, un banco pide prisión preventiva para ambos por fraude y alzamiento de bienes

P. MUÑOZ

Los reveses se suceden en la vida de Arantxa Sánchez Vicario a tal velocidad que se ve incapaz de restarlos. La tenista, que alcanzó la cúspide mundial y disfrutó de la fama y la fortuna que los éxitos deportivos llevan aparejados, se hunde ahora en un pozo sin fondo. Hace escasos días trascendía que su marido, Josep Santacana, a quien había dado poderes absolutos para gestionar sus bienes, quiere divorciarse de ella llevándose con su nueva novia sus hijos, sus trofeos y los restos de su fortuna. Su situación parecía imposible de empeorar, pero un último golpe amenaza con derrotarla. El Banco de Luxemburgo, al que adeudan más de siete millones de euros, ha pedido prisión preventiva para ambos por alzamiento de bienes y fraude, entre otros delitos.

Un auto judicial ha dado al todavía matrimonio cinco días para presentar alegaciones a la titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Barcelona, que lleva el caso y ante quien el pasado mes de noviembre declararon ambos en calidad de investigados. La entidad financiera se querelló en 2016 contra la pareja después de intentar sin éxito, desde el año 2010, cobrar las cantidades con que avaló a la tenista para pagar una multa de 5,2 millones de euros por fraude a Hacienda. La Agencia Tributaria percibió esa cantidad mediante un aval del Banco de Sabadell, que, a su vez, cobró mediante un contraaval suscrito con el Banco de Luxemburgo.

La tenista siempre ha alegado que su patrimonio lo manejaba su padre. Sin embargo, el banco presentó abundante documentación para demostrar que la actividad fraudulenta de las sociedades con las que la tenista administraba un patrimonio de entre 30 y 45 millones de euros, fruto de 17 años de triunfos en la cancha, fue realizada por Arantxa y Josep. La petición de cárcel del Banco de Luxemburgo se sustenta en el argumento de que ambos disponen de suficientes fondos para devolver la deuda pendiente y la sospecha de que se han trasladado a Miami con el propósito de evadir la acción de la justicia. Los acreedores temen que, si siguen en libertad, pongan a salvo su aún considerable patrimonio mediante entramados societarios y prácticas de ingeniería fiduciaria.

Su familia siempre la advirtió de que su marido, al que dio plenos poderes, no era de fiar

Los éxitos de Arantxa en la pista nunca se han visto reflejados fuera de ella. Al rápido fracaso de un primer matrimonio con el periodista Joan Vehils, que apenas duró año y medio, le siguió un duro enfrentamiento público con sus propios padres, a los que responsabilizó de las irregularidades en sus cuentas detectadas por Hacienda. El cruce de acusaciones alcanzó tal virulencia que cuando su padre falleció, hace dos años, no pudo acudir a su funeral porque sus hermanos la expulsaron del tanatorio. Tal vez por ello, nunca escuchó sus advertencias de que su nuevo marido, Santacana, no era un hombre de fiar. Un error que puede pagar muy caro.

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