Diario Vasco

Los Foster, a un paso de estrenar su palacete madrileño

El inmueble madrileño ya está prácticamente a punto para su inauguración.
El inmueble madrileño ya está prácticamente a punto para su inauguración. / R. C.
  • El proyecto para instalar la sede de su fundación parecía estancado, pero podría abrir sus puertas en junio

Cuatro años después de que Norman Foster y su esposa, la española Elena Ochoa, se hicieran con el palacete que durante años acogió la antigua sede de Altae (la marca de la banca comercial de Bankia), en el madrileño barrio de Chamberí, todo apunta a que el proyecto de convertirlo en la sede de la fundación que lleva el nombre del famoso arquitecto está a punto de salir adelante.

Después de meses de enfrentamiento con quienes en este tiempo han llevado las riendas del Ayuntamiento de Madrid, el premio Pritzker parece haber limado asperezas con la Administración capitalina y prepara ya su desembarco en esa fantástica casa de la calle Monte Esquinza con todos sus bártulos.

Las cosas, que habían comenzado divinamente porque Madrid estaba encantada con la idea de los Foster hubieran elegido la capital de España como sede de su fundación, comenzaron a torcerse en 2014. Ese año, la Comisión de Patrimonio vetó las obras que tenían previsto realizar en el palacete. El arquitecto pretendía reformar completamente el inmueble, construido por el duque de Plasencia allá por el siglo XIX e incluido entre los bienes inmobiliarios a proteger. Aparcada la posibilidad de darle un 'toque Foster' al edificio, todo apuntaba a que la pareja cambiaría de idea. Sin embargo, dos años después, han encontrado la manera de reformar el interior a gusto del influyente creador del conocido 'The Gherkin' sin necesidad de tocar la fachada.

Según publicó ayer Vanitatis (que anuncia la apertura para el próximo mes de junio), la fundación se dedicará al urbanismo, el arte, el diseño y, por su puesto, a la arquitectura. También guardará buena parte del archivo personal de sir Foster; un tesoro que incluye maquetas, planos, dibujos y películas de las obras creadas por él a lo largo de su carrera.

Por lo demás, el hombre elegido para firmar la nueva ampliación del Museo del Prado animará el espacio con piezas de diseño que él y su esposa han ido coleccionando en los últimos años. Un destino perfecto para los casi 2.000 metros cuadrados de esa mansión, que costó a sus nuevo dueños 9,2 millones de euros.

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