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Isabel Pantoja, anoche en su recital de regreso en el teatro Carlos III de Aranjuez. / EFE

Pantoja regresa a lo grande: «Sigo estando aquí»

  • Arropada por sus hijos Kiko y Chabelita, arrancó su gira en el teatro de Aranjuez ante una legión de fans que la recibieron con flores y gritos de «¡Isabel, Isabel, Isabel!»

Dos años en la cárcel por blanqueo de capitales no pasan en balde. A Isabel Pantoja le han servido para aclararse la garganta, sin menoscabo de que ahora su voz suene con un deje más desgarrado. Embutida en un vestido blanco con volantes del que colgaba un cinto parecido a las cuentas de un rosario rematado en una gran cruz, la tonadillera arrancó los primeros compases de su regreso con una canción que empezaba con tres palabras: «Sigo estando aquí». Toda una declaración de intenciones de la artista, que tras su paso por la trena, fue recibida en el escenario con claveles y gritos de «¡Isabel, Isabel, Isabel!». Con esa estampa, la reina de la copla exudaba aires de México. Entre canción y canción recibía los piropos de «¡guapa!» y «la más grande de España». Con 'Hasta que se apague el sol', su nuevo disco, Pantoja regresó a las tablas con la pretensión de reconquistar el terreno perdido y recuperar su patrimonio. No se olvide que de su bolsillo han salido 1,14 millones de euros para pagar una multa. Le espera una larga gira internacional con recitales a cien mil euros la actuación y enfrentarse a una grey tan incondicional como la prisión que le impuso en su día el juez.

Los hijos de la tonadillera, Kiko Rivera y Chabelita, así como la esposa del DJ, Irene Rosales, acudieron al espectáculo, al que se sumaron el empresario y ventrílocuo José Luis Moreno, las periodistas Nieves Herrero, Isabel Gemio, Anne Igartiburu, Cristina Tárrega y Carmen Chaparro, además del humorista Raúl Sender y otras amistades.

Ante amigos, fans y medio centenar de informadores, el regreso de la Pantoja fue triunfal. En el Teatro Real Carlos III de Aranjuez (Madrid), con un aforo de 350 personas, se plantó en el escenario terne y rejuvenecida, a pesar de los sesenta años y de la humillación de haber habitado una celda. Se la veía con los labios más carnosos, pómulos más afilados y la piel más tersa. O la libertad obra milagros o Isabel ha hecho una visita a una clínica estética.

Para el relanzamiento de la cantante, Universal, su discográfica, eligió un trabajo compuesto, escrito y producido por el recientemente fallecido Juan Gabriel. El disco fue grabado en México días antes de su ingreso en la prisión de Alcalá de Guadaíra. Oportunamente desempolvadas, las canciones de Juan Gabriel son el último presente del compositor a su gran amiga, a la que, además, ha dejado en herencia un piso de 230 metros cuadrados, situado en el barrio madrileño de Chueca, y valorado en un millón de euros.

La artista cuidó hasta el último detalle y se hizo acompañar de una orquesta de 83 músicos.

Hacía dos años que la Pantoja no pisaba el escenario, si se exceptúa el recital íntimo que ofreció durante la boda de su hijo Kiko.

Isabel cantó pero no se explayó ante sus fans y fue parca en palabras. Apenas un mensaje de fraternidad universal. «Quiero dar las gracias, gracias al mundo. Nos vemos todos». La viuda de Paquirri recibió el aplauso enardecido de un público entregado y puesto en pie que, tras una hora de recital, la volvió a jalear con gritos de «¡Isabel, Isabel!».

Su disco estará hoy mismo en las tiendas.

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