Diario Vasco

INCÓGNITO

Bufanda tapando boca y nariz, gafas de sol (de soldar, por el tamaño), visera calada hasta las cejas y en ocasiones peluca... Hay famosos que, en su obsesión por no ser reconocidos cuando caminan por la vía pública, terminan celebrando el carnaval fuera de fecha, disfrazados de forma tan llamativa que acaba fijándose en ellos hasta el que no los conoce de nada. Esta semana la portada de '¡Hola!' muestra a la princesa Leonor con una gorra de béisbol talla XXL que le tapa media cara, ingenua técnica de camuflaje bastante habitual en los hijos de las estrellas de Hollywood, pero un poco sorprendente en una princesa heredera a la que le aguarda un cargo institucional y cuya exposición pública va a ser constante a lo largo de toda su vida.

Hay 'minicelebrities', como Suri Cruise o Shiloh Jolie-Pitt, que, hartas de soportar desde la cuna el permanente bombardeo de flashes, llegan a desarrollar cierta fobia a los paparazzi. Esos niños en el futuro tienen la opción de elegir un camino distinto al de sus padres y opuesto al de la fama; aunque curiosamente muchos de ellos (pasado el primer sarampión) acaban metidos en el 'show business'. Será quizá que al llegar a adultos descubren que, si el precio de la fama es alto, el del anonimato, desprovisto de sus privilegios, es sencillamente inasumible. Los herederos a un trono en cambio no pueden permitirse la fobia a los flashes ni tienen a su alcance (a menos que renuncien expresamente a reinar o que el sistema político de su país se derrumbe) la opción del anonimato, ya que la exposición pública es inherente al cargo que les fue asignado al nacer. Como se suele decir, va en el sueldo. Por eso durante la niñez no se estima necesario proteger su identidad pixelando o desenfocando su rostro.

Leonor, que acaba de cumplir 11 años y ha entrado en la preadolescencia, parece más consciente que nunca del interés mediático que despierta. Ella, su hermana Sofía (también oculta bajo una visera) y su madre, la reina Letizia (con fular de varias vueltas y gafas de sol) muy cómplice y risueña con sus hijas, seguramente solo pretendían pasear de incógnito por las calles de Madrid... Pero el camuflaje es lo que tiene: despista. La apariencia es que las tres estaban 'jugando a las famosas'... Cuando no lo son.

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