Diario Vasco
La traducción del cambio

La traducción del cambio

  • El 24-M deja un mapa político fragmentado a la espera de cómo los pactos decanten la gobernabilidad

  • Los expertos se muestran cautos sobre extrapolar los resultados a las generales y no ven tanto un giro a la izquierda de la sociedad como una crítica a la 'vieja política'

Se cumplen dos semanas de las elecciones y si algo han dejado claro las urnas es la fragmentación del mapa político. La llegada al poder de plataformas ciudadanas en Madrid o Barcelona y el castigo a la corrupción han confirmado la crisis de los dos grandes partidos tradicionales, con un PP que va a menos aceleradamente y un PSOE que no termina de remontar. Analizamos con dos politólogos y un sociólogo este nuevo escenario político a falta de seis meses para los comicios generales. Los expertos prefieren ser cautos a la hora de extrapolar los resultados de unas urnas a otras, pero sí vislumbran que el multipartidismo y la tendencia a los gobiernos de coalición no tiene marcha atrás. El reto está ahora en resolver este complejo entorno de gobernabilidad y en el encaje que en él tendrán los nacionalismos vasco y catalán.

Ignacio Urquizu Sociólogo y profesor de la Universidad Complutense :«No todos los cabreados son nacionalistas, por eso, Podemos hará daño a ERC y EH Bildu»

1-Es lo que se confirmaba en muchas encuestas. Vamos hacia un país multipartidista donde, además de las dos fuerzas tradicionales, vamos a tener dos nuevas fuerzas políticas con una representación más o menos desigual ya que Podemos, por ahora, parece que tiene más fuerza que Ciudadanos. El mensaje de la sociedad es algo complicado de descifrar, pero creo que la idea es que no quiere que las cosas sigan como hasta ahora, quiere que haya un cambio. Tenemos una sociedad plural y dentro de ésta hay una ruptura bastante fuerte ya que los mayores de 55 años parecen apostar todavía por los partidos tradicionales y los más jóvenes o los menores de 55 años son mucho más multipartidistas y dan mucho más apoyo a los nuevos partidos.

2-Siempre ha habido mucho debate sobre si la corrupción se castigaba o no en las urnas. En estas elecciones sí que se ha visto que en aquellas comunidades autónomas en las que había casos muy graves de corrupción como ha sido el caso de Madrid, Valencia o Baleares, salpicadas por la Gürtel, la caída del PP ha sido mucho más dramática que en otros lugares. Pero es cierto también que nunca queda muy claro lo que se entiende por castigar. Si el castigo es perder votos, siempre que ha habido corrupción hemos visto retrocesos electorales de esos partidos. Sin embargo, si castigar es abandonar el poder, es verdad que ha habido partidos con casos de corrupción que seguían gobernando porque tenían tanta fuerza electoral que esa bajada en número de votos era insuficiente para que perdieran el poder.

3-No se puede extrapolar a las generales lo que ha pasado en las municipales y autonómicas. Los ciudadanos no votan lo mismo, de hecho lo hemos visto en estas elecciones; en el mismo día y a la misma hora no han votado igual en las municipales que en las autonómicas. En las grandes ciudades hemos visto diferencias muy sustanciales de una urna a otra y me da la sensación de que en las generales va a pasar lo mismo. La gente ha apostado por nuevas formas de organización política o nuevas formas de entender la democracia, pero aún así las encuestas de las generales siguen dando una gran igualdad entre PP, PSOE y Podemos, mientras que Ciudadanos ya queda en una cuarta posición mucho más modesta.

4-El nacionalismo tradicional va a estar muy parecido a como está siempre, no va a tener muchos cambios. Yo creo que donde va a estar el cambio sociológico es en los nacionalismos más radicales de ERC y EH Bildu. Durante mucho tiempo, una parte de su voto era también de desafección hacia el sistema político, de cabreo. Ahora mismo hay una fuerza política nueva que es Podemos que también canaliza esa desafección y que se distingue de ERC y EH Bildu en que no es nacionalista. No todos los cabreados son nacionalistas y me da la sensación de que la irrupción de Podemos va a hacer daño al nacionalismo más radical, que puede retroceder electoralmente.

5-Es difícil hacer un análisis de estas elecciones con un componente ideológico tan sofisticado. Sí que se muestran mayorías de izquierdas en casi todos los sitios, algo que tampoco debería sorprendernos porque España siempre ha sido un país mayoritariamente de centro-izquierda. Creo que detrás de esos apoyos a Manuela Carmena y Ada Colau hay algo más que ideología. Está más cerca de lo que se llama nueva forma de hacer política, que se traduce en nuevas formas de organizarse con personas que vienen de la sociedad civil y que no son políticos tradicionales. Esto es algo más que estar más a la izquierda que la socialdemocracia y debería hacer reflexionar a los partidos tradicionales.

Pablo Simón Politólogo y socio de Politikon: «Los pactos van a marcar cómo interpretan los votantes a los partidos»

1- Es imposible decir que la sociedad tiene un voluntad unívoca. Simplemente ha votado diferentes opciones políticas y estamos en un entorno más fragmentado. Los tres elementos más importantes que arrojan estas elecciones y que ya anticipábamos son un castigo muy importante al PP, sobre todo en las comunidades donde ha habido importantes escándalos de corrupción; la apertura de opciones de gobiernos en minoría o en coalición como consecuencia de este entorno más fragmentado; y el éxito muy notable de las candidaturas de unidad popular que han demostrado que partidos alternativos a los clásicos pueden funcionar electoralmente muy bien y que en muchos casos serán cruciales para gobernar o gobernarán.

2- Totalmente. Las encuestas del CIS ya anticipaban que iba a ver un importante castigo electoral porque reflejaban que tanto en la izquierda como en la derecha había gente muy cabreada con la corrupción. Es fundamental entender que, en general, en el mundo, el castigo electoral de la corrupción es bajo porque todo es condicional a la capacidad que uno tiene para echar a alguien del gobierno o no. Un partido puede perder votos, pero mantener los gobiernos si los votos que pierde no los capitaliza una opción de la oposición. Hay gente, como vimos en 2011 en Valencia, que para castigar la corrupción se refugió en la abstención, pero esto no implica que el PP perdiera los comicios porque para que eso ocurra hay que votar a una candidatura nueva y este es el componente fundamental que ha cambiado en estas elecciones. Ahora hay una oferta partidista más plural, con formaciones que no están implicadas en este tipo de casos, lo que permite castigar de manera efectiva y eficiente la corrupción.

3- Es muy complicado extrapolar, hay que tener en cuenta además que la participación electoral en las generales sube más. Eso sí, las políticas de pactos de ahora van a marcar de manera muy importante cómo los votantes interpretan a los partidos y Ciudadanos tiene aquí un sudoku muy difícil de cuadrar. Otro aspecto a tener en cuenta es la distribución de los apoyos. Los nuevos partidos lo hacen mejor en los ambientes urbanos que en los rurales. Aquí el sistema electoral es fundamental porque da mucha prima de escaños al que logra hacerlo bien en las provincias medianas y pequeñas y si los nuevos partidos no penetran bien ahí, nos podemos encontrar con la paradoja de que tengan un buen resultado en número de votos, pero que esto tenga una traducción muy pequeña en escaños.

4- Lo que supone este escenario fragmentado es que van a perder poder de negociación porque no van a poder dar ese poquito de escaños extra que les haga falta a PP o PSOE para la mayoría absoluta. Ahora van a tener que sumar con muchos más partidos y esto todavía hace más difícil que las formaciones nacionalistas tradicionales sean clave para sumar mayorías. Y un añadido extra, cualquier coalición que implique a Ciudadanos es necesariamente expulsar a los nacionalistas. Vamos hacia un entorno de gobernabilidad muy complejo y vamos a ver cómo se resuelve.

5- Es muy prematuro decirlo. Lo que sí veo más claro es que estas plataformas ciudadanas certifican la incapacidad de los socialdemócratas españoles para capitalizar ese descontento y traducirlo en un proyecto viable. También hay que puntualizar que en el caso de Madrid y Barcelona la competición ha estado muy polarizada. Esto no tiene que ver tanto con un proyecto ideológico, sino con un voto estratégico para que, por ejemplo, Esperanza Aguirre no sea alcaldesa de Madrid. Mucha gente ha leído estas elecciones en clave de voto útil, aunque hay también un componente 'antiestablishment'. Va a ser una aventura y una experiencia ver si son capaces de formar gobierno, como yo creo que finalmente ocurrirá, y cómo gobiernan porque tienen que cohesionar muchos proyectos muy diferentes.

Itziar García Politóloga y profesora del MCPC de la Universidad de Navarra: «Ni PP ni PSOE van a tener tiempo de recomponerse de cara a las generales»

1- La ciudadanía ha canalizado su indignación, cansancio y hartazgo hacia las formas tradicionales de hacer política ejerciendo su derecho al voto. Es la primera ocasión en la que el electorado ha sentido realmente que los partidos emergentes podían ser alternativa real al bipartidismo imperante. Podemos y Ciudadanos se han erigido como actores protagonistas, más allá de partidos bisagra como UPyD o IU. La ciudadanía exige nuevas formas de hacer política: contando con su opinión, con su participación.

2- Efectivamente, una de las conclusiones que se extraen de los resultados electorales es que la corrupción ha pasado factura, especialmente al PP. A lo largo de los últimos años, hemos desayunado cada día con un nuevo caso de corrupción, malversación de fondos públicos, prevaricación, fraude y despilfarro. Todo ello, unido a las consecuencias de la crisis económica que ha sufrido, sobre todo, el ciudadano de a pie, ha hecho que el electorado haya dicho basta y haya castigado al partido del Gobierno, bien mediante la abstención o bien votando a partidos emergentes cuya imagen no estaba lastrada por estos casos.

3- No creo que ni a PP ni a PSOE les dé tiempo a recomponerse ni a adaptarse a los nuevos tiempos; hay inercias muy difíciles de cambiar y no les va a dar tiempo a modificarlas. Han de aprender a bajar al terreno, a la calle, a escuchar, a ser verdaderos representantes de los ciudadanos. Además, la división interna puede jugarles una mala pasada y pueden ver cómo el electorado apuesta por nuevas formaciones y líderes. Pero, a su vez, estos nuevos partidos pueden verse perjudicados como consecuencia de sus decisiones de pactos que están obligados a hacer en estos momentos. Tanto Podemos como Ciudadanos se han convertido en partidos clave a la hora de configurar gobiernos autonómicos y locales. Según las decisiones que adopten, puede que el votante que ha optado por su papeleta en estas elecciones se resienta. Las decisiones de pactos marcarán e influirán, sin lugar a dudas, en las elecciones generales, y especialmente en Navarra, País Vasco y Cataluña ante la incógnita de saber si pactarán o no con los nacionalistas.

4- No podemos meter en el mismo saco a Cataluña y el País Vasco. En el País Vasco, especialmente en Gipuzkoa, el PNV ha capitalizado gran parte de votantes que no querían que EH Bildu siguiera gobernando. Ha sido un voto 'antiBildu' proveniente del PP e incluso del PSOE, y no descarto que haya trasvase en las generales. En Cataluña, el PP y el PSC se han convertido en fuerzas residuales y lo tendrán muy complicado para recuperar el terreno perdido. Pero lo más importante en el caso de Cataluña es si se van a celebrar o no elecciones. Artur Mas dio su palabra; si ahora se retracta, probablemente será castigado en las urnas en beneficio de ERC. La coherencia es clave en política.

5- No considero que se trate de cuestiones ideológicas ni de izquierdas ni de derechas. La ciudadanía se ha girado para dar la espalda a las antiguas formas de hacer política que nos acompañan desde el inicio de la democracia, basadas en la falta de transparencia, redes clientelares y la corrupción. Frente a ellas están las nuevas formas que prometen los nuevos partidos: gobernar con el pueblo, de forma transparente y honesta. Otra cuestión diferente es si podrán cumplir con sus promesas. La política está a merced de la economía. El verdadero reto de los nuevos partidos reside en cambiar este paradigma y recuperar y poner en valor la política con mayúsculas, como ejercicio honesto al servicio de la sociedad.