Diario Vasco

Las fuerzas catalanas usarán los comicios para medir el grado de apoyo a la consulta

Artur Mas. / Efe
  • Mas pide a los votantes que no le fallen, para blindar el referéndum, y el PP llama a evitar que sean las últimas europeas en la comunidad

El debate sobre la consulta y la independencia marcarán como nunca la cita electoral europea en Cataluña. Nadie duda que la interpretación que se hará al día siguiente de los resultados será en clave de apoyo o no al proceso soberanista. Los mensajes de inicio de campaña de unos y otros lo han dejado bien claro de antemano. «Pido a la gente que no nos falle para reforzar el derecho a decidir el 9 de noviembre, la operación de mayor calado político en siglos», dijo Artur Mas. Sus palabras se vieron respondidas por Santi Fisas, cabeza de lista de los populares en Cataluña. «El PP evitará que estas sean las últimas elecciones europeas en Cataluña», afirmó, en referencia al hecho de que una futura Cataluña indepeniente quedará excluida de forma automática de la Unión Europea.

Más allá de quién gane o quién pierda en Cataluña –solo CiU o ERC parecen estar en disposición de pelear por la victoria– la primera lectura pasará por el recuento de apoyos para las fuerzas soberanistas (CiU, Esquerra e Iniciativa) y la diferencia de votos respecto a los partidos constitucionalistas (PSC, PP y Ciutadans). Ante esta realidad, tanto el presidente de la Generalitat como el cabeza de lista de CiU, Ramón Tremosa, insistirán durante la campaña en que no votar a la federación nacionalista significará debilitar la reivindicación de un referéndum.

Esquerra, que puede derrotar por primera vez a CiU, no quiere en ningún caso romper la unidad del bloque proconsulta. Por ello defenderá que es necesario reforzar la demanda de la consulta y conseguir la complicidad de Europa para celebrarla. En el lado opuesto, PP y Ciutadans reiterarán que hay que frenar al independentismo con un voto a favor que defienden la pertenencia de Cataluña a España. El PSC, mientras, será el que más evitará hablar del 9 de noviembre y se centrará en atacar al PP y las políticas de recortes.

Así, un avance en bloque de los proconsulta respecto a las elecciones autonómicas de 2012, que marcaron el inicio del proceso, dará alas a Mas y Junqueras, que se verán legitimados para redoblar la presión sobre Mariano Rajoy y llevar al límite su desafío al Estado.

Diálogo tras el 25-M

Con el 18 de septiembre escocés como referente y como precedente, Mas pedirá con más ahínco si cabe el diálogo con el Gobierno central (que desde las filas nacionalistas esperan que se abra a partir del día siguiente de las europeas). Una negociación donde se sentirá fuerte para advertir de lo que puede pasar si el Ejecutivo no tolera la consulta y la Generalitat tiene que sustituirla por unas elecciones plebiscitarias: la declaración unilateral. Quizá en ese contexto, Rajoy se avendría a sentarse en una mesa y ofrecer una propuesta seductora. Una oferta «imaginativa» como la que piden Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida para dar salida al embrollo catalán y formalizar alguna suerte de tercera vía. Mas insistió ayer en que estaría dispuesto a someter a votación una propuesta atractiva de Madrid.

Las encuestas vaticinan este avance en conjunto de CiU, ERC e ICV. Si los sondeos fallan y retroceden, todo lo defendido desde hace meses se caerá como un castillo de naipes y quienes deberán soportar la presión serán Mas y Junqueras, a los que se pedirá que den marcha atrás y aparquen el proceso.