Diario Vasco
Madina y Valenciano, en una mercería de la localidad de Coslada. / Efe

Chacón se descuelga de Valenciano

  • La exministra suprime sus actos con la candidata del PSOE por problemas de «conexión de vuelos»

  • El clima de descontento político pasa factura a los socialistas, que querían centrar la campaña en encuentros de proximidad

Nadie esperaba un camino de rosas y la campaña del PSOE para las elecciones europeas es una prueba clara de que los tiempos en los que los dos partidos mayoritarios lograban llenar estadios, esos tiempos en los que sus líderes eran aclamados y aplaudidos por masas enfervorizadas han quedado atrás. Elena Valenciano lo vivió ayer en sus carnes durante un paseo por el mercadillo de Torrejón de Ardoz, en Madrid, junto a Eduardo Madina. Demasiada poca gente como para hacer lo previsto –un reparto de folletos, una charla cercana, un contacto directo con los ciudadanos–. Lo que hubo fue un clima hostil hacia cualquiera que pueda ser identificado como político.

«¿Has visto? ¡Han pasado como lobos», «lo que ganará esa gente...», «ladrones, que ‘sus’ lleváis todo el dinero», «sois todos iguales», «¡Pero dejad de pasear un poco y gastad algo!», «Elena, ven a mi casa un mes y vas a saber lo que es trabajar». El reguero de comentarios que el pequeño séquito de socialistas iba dejando a su paso entre los comerciantes, en su mayoría de etnia gitana, acabó por obligar a la candidata a no forzar la máquina. Y en lugar de una visita de una hora, la cosa quedó en una pequeña sesión de fotos y achuchones con una docena de militantes y a casa.

Valenciano y Madina venían de dar un mitin a la antigua, pero a la antigua, antigua, de esos en los que el orador se plantaba en mitad de la plaza del pueblo subido en un cajón. Solo que en este caso, en lugar de una plaza de pueblo el escenario fue una explanada de un centro comercial en Coslada, un municipio del sur de Madrid que durante años estuvo gobernado por los socialistas, pero que ahora está en manos del PP. Ambos estuvieron acompañados por Maru Menéndez, la número dos del PSM. Lo cierto es que no parece que esta federación, liderada por el díscolo Tomás Gómez, se volcara en movilizar a la militancia. Y si lo hizo, no lo logró.

Apenas un centenar de personas se acercaron a oírlos tras una visita a algunas de las tiendas del centro. En parte, es la idea de estos mítines de pequeño formato. En parte. El tú a tú permite un discurso más cercano y una mayor empatía. «Quiero mirar a los ojos de la gente y que me digan lo que están pasando», dijo la cabeza de cartel del PSOE. «No me voy a olvidar de ninguna cara en Bruselas, de ninguna historia. Queremos cambiar la vida real de la gente pero para eso tenemos que ganar», prometió.

Los actos de ayer tenían un morbo especial porque se trataba del primero de la candidata con uno de los más que probables aspirantes a las primarias que, de seguirse el calendario aprobado, el partido celebrará en noviembre. Madina, que mantuvo un discurso alentador sobre el poder del ciudadano común para cambiar las cosas, le seguirá Patxi López el fin de semana. Y... se acabó. Ayer mismo se supo que Carme Chacón se cae de la agenda.

Dificultades

Estaba previsto que la que fuera rival de Rubalcaba en el 38 Congreso paseara, como ayer Madina, con la vicesecretaria general del PSOE el 23 de mayo por la mañana por un par de municipios de Barcelona, pero finalmente comunicó al comité electoral que iba a tener que cancelarlo por «dificultades para conectar todos los vuelos» porque la noche anterior estará en Sevilla y el ese mismo día por la tarde irá a la Comunidad Valenciana.

La exministra, que en principio se había ofrecido para colaborar en la campaña y como el resto del partido garantizó su apoyo a Valenciano, trasladó hace ya tiempo a la dirección del partido que sólo tendría disponibilidad para celebrar actos los últimos cuatro días de la contienda porque se volvía después a Miami. Ella eligió sus plazas fuera de Cataluña en las comunidades más importantes por número de militantes y desde el comité electoral se le dió el visto bueno. Irá a Madrid, Sevilla y Alicante.

En los tres casos participará en mítines. Así que se libra del riesgo de salir a la calle en un contexto como el actual. En el que un día te llaman «guapa» y te gritan «a por ellos» y al siguiente te vilipendian. Es lo que le sucede estos días a Valenciano.