Diario Vasco
Francisco Sosa Wagner. / Óscar Chamorro

«Artur Mas es la versión castiza de Marine Le Pen»

  • Francisco Sosa Wagner, cabeza de lista de Unión, Progreso y Democracia: «Trataríamos de torpedear y obstaculizar cualquier iniciativa que un representante de Bildu presentase en la cámara de Estrasburgo»

Francisco Sosa Wagner, nacido hace 67 años en Alhucemas, entonces Marruecos español, es un prestigioso catedrático de Derecho Administrativo, maestro de juristas y secretario general técnico en el primer Gobierno de Felipe González. El también novelista fue atraído en 2008 por Rosa Díez al proyecto de UPyD y un año después se convirtió en su único eurodiputado, cargo en el que aspira a repetir, pero esta vez acompañado de más candidatos del partido.

–¿Tiene un partido pequeño un papel efectivo que hacer en el Parlamento Europeo?

–El Parlamento Europeo no se parece nada a los nacionales. Da mucho protagonismo a los parlamentarios individualmente considerados. La disciplina de voto prácticamente no existe. Cuando llegué, en 2009, pensé que nunca hablaría en un pleno. Un partido pequeño, un país mediano… Pues he intervenido en todos los plenos que lo he creido conveniente. Soy el autor de informes muy importantes, que han dado lugar a reglamentos (leyes europeas), como el de las interconexiones energéticas. El papel que juega cada diputado por sí solo puede ser muy importante. Yo he tenido protagonismo.

–Austeridad o gasto público, ¿con qué política se siente más identificado?

–A mí el blanco o negro no me gusta. Austeridad, por un lado. No se puede ser un alegre gobernante que cuando llegan las elecciones dice que va a pagar el cheque bebé a todo el mundo para conseguir votos. El control del gasto público es determinante. Ahora bien, hacen falta inversiones y políticas activas. Por eso en la UE hay un pacto de estabilidad y crecimiento. Se han puesto encima de la mesa 80.000 millones hasta 2020 para investigación o 50.000 millones para conectar a Europa en energía, transportes y comunicaciones, por ejemplo. Creo que hay que invertir aún más. Si soy elegido, seguiré luchando porque la UE dote con más recursos sus presupuestos.

–Ustedes son bisagra, ¿con quién se alinearán, con socialdemócratas o con conservadores?

–Vamos a esperar a ver qué es lo que Juncker (conservador) y Schulz (socialdemócrata) dicen en sus programas para gobernar la Comisión, qué pretenden hacer. A partir de ahí, decidiremos.

–Esta legislatura ha sido la del rescate de los bancos. ¿Toca ahora pedirles algo?

–Sí, claro. Ahí se ha metido muchísimo dinero de los contribuyentes y aquí no hay nadie responsable. En el pasado, al menos, estos banqueros o empresarios responsables se recluían en un convento para espiar sus culpas. Ahora no solo no se retiran sino que algunos incluso se suben los sueldos. Esto no puede ser. Los ajustes que se han hecho en la unión bancaria tratan de evitar que nunca más los contribuyentes tengan que rescatar a los bancos. Pero en la próxima legislatura habrá que recorrer más camino.

–¿A quién teme más, a Artur Mas o a Marine Le Pen?

–El nacionalismo enEspaña es la versión castiza de los nacionalistas estos que pululan ahora en varios países europeos. Todos estos nacionalismos tienen en común algo que va en contra de la construcción europea, que es erigir fronteras cuando todos los demás las hemos destruido. Estas personas quieren levantar de nuevo barreras. Lisa y llanamente, van en contra de la historia.

–¿Tiene algún papel que jugar la Unión Europea ante el reto soberanista catalán?

–Hombre, claro. Las principales autoridades de la UE han dejado claro que una Cataluña independiente sería un país tercero, que tiene que ponerse a la cola para entrar, lo que no es nada fácil. Pero, además, es un disparate. Un lugar en el que rigen ya las leyes europeas que quiera separase de España para pedir el reingreso en la UE. Es un viaje inane.

–¿Pedirán alguna medida contra Bildu si logra escaño en la Eurocámara?

–No nos gustará nada esa presencia y trataremos de torpedear y obstaculizar cualquier iniciativa que un representante de estos tenga allí. Eso está claro.

–Muchos piensan que los eurodiputados cobran mucho, ¿qué le parece a usted?

–Se han ensayado muchas fórmulas de cobro de los europarlamentarios teniendo en cuenta que hablamos de 28 estados distintos. Ahora el sistema es que todo el mundo cobra lo mismo. A algunos, a mí desde luego, me parece que lo que cobro está muy bien. Otros, alemanes o ingleses, no están en absoluto de acuerdo, porque cobrarían más en sus países. Yo lo que sí he hecho es pedir la máxima transparencia, para que los ciudadanos sepan en qué se gasta su dinero.

Varios diputados más

–¿Estas elecciones serán el final del bipartidismo en España?

–Veremos. Lo importante es que el sistema político tenga un sistema electoral que sepa asumir lo que late en la sociedad. El caso alemán. Había vivido en torno a tres partidos, liberal, socialdemócrata y demócratacristiano. En los 70 salieron Los Verdes. La gente los recibió como a extraterrestres. Unos años después se sentaron en el Gobierno federal. Luego pasó igual con los comunistas del este. ¿Por qué?, hay una ley electoral proporcional que lo permite. En España, a PP y PSOE un escaño le cuesta 50.000 votos y a UPyD 250.000. Es una situación inicua.

–¿Teme al llamamiento final de los grandes al voto útil?

–No, espero que los ciudadanos ratifiquen nuestras expectativas.

–¿Qué resultado daría por bueno?

–UPyD espera reforzar su presencia en el Parlamento Europeo con varios diputados más. ¿Cuántos? No sé, porque yo soy de letras y me pierdo con los porcentajes y esas cosas. Pero espero una representación muy amplia para trabajar con entusiasmo por Europa.

–¿Hubiese sido más práctico concurrir en coalición con otros partidos, como Ciutadans?

–Para rentabilizar el voto sí, pero también para confundir a los ciudadanos en el mensaje. Nosotros somos un partido rodado, ya presente en todos los territorios españoles, y con dos congresos en los que hemos perfilado nuestro proyecto. Además, la experiencia de unión de partidos nacionales con locales no es muy brillante. Mire el PSOE con el PSC. Podríamos tener más votos, pero a cambio de oscurecer el mensaje a los ciudadanos. Tomaremos nota de lo que el pueblo nos diga el día 25.