Diario Vasco

Elecciones vascas: El PNV vence en Donostia hasta en Altza, el barrio de tradicional predominio socialista

  • Los jeltzales ganan en 14 barrios de San Sebastián, EH Bildu se impone en 4 y el PSE solo lidera Bidebieta

Hay pocos datos que reflejen mejor la incontestable victoria del PNV en las elecciones autonómicas que el registrado en el barrio de Altza de San Sebastián. Los jeltzales rompieron el domingo la hegemonía del PSE en este populoso barrio que se remontaba al principio de los tiempos. La lista de Urkullu no solo se impuso en Altza sino en otros 13 barrios de la ciudad (cinco más que en las municipales de 2015), EH Bildu logró retener su mayoría en cuatro zonas, mientras que los socialistas se tuvieron que conformar con ser los más votados en Bidebieta.

Los resultados de los comicios vascos suponen, en las elecciones tradicionalmente más favorables para este partido, un avance para el PNV en la capital donostiarra, a año y medio de haber alcanzado la Alcaldía. Si en mayo de 2015 el partido logró el 30,13% de los votos, el domingo se aupó hasta un 33,77%: uno de cada tres donostiarras votó a Urkullu en las elecciones vascas.

El caladero de votos se extendió por prácticamente todas las zonas. Los jeltzales vencieron el domingo en 14 barrios: Aiete, Parte Vieja, Altza, Amara Viejo, Amara Berri, Morlans, Antiguo, Ibaeta, Gros, Intxaurrondo, Loiola, Riberas, Martutene y el Centro. Si el resultado de la pugna con el PSE en Altza es lo más destacado -47 votos de diferencia- en la capital, no es menos reñida la disputa con EH Bildu en barrios como Parte Vieja y Egia. En el primero de los casos, la lista de Urkullu venció a la de Iriarte por solo 94 votos, pero los seguidores de Arnaldo Otegi se alzaron con la victoria en Egia por 68 papeletas.

El triunfo electoral del PNV se extiende no solo a la mayoría de los barrios sino a los más populosos, y no logra flaquear en ninguna zona de la ciudad. Los jeltzales han pasado en cinco años de ser primera fuerza solo en el Antiguo e Ibaeta a liderar los resultados electorales en prácticamente toda la ciudad.

EH Bildu se recupera en la ciudad que llegó a gobernar la pasada legislatura. La pérdida del poder municipal y la debacle en la que se había instalado por la pujanza de Podemos en las dos últimas elecciones generales provocó que la formación de Arnaldo Otegi afrontara con expectación estos comicios. Los miembros donostiarras de la coalición confiaban en vencer a la formación de Pablo Iglesias y lo lograron con facilidad en una cita electoral que les era más propicia que la pelea por los diputados del Congreso.

EH Bildu rozó el 20% de los votos en la capital donostiarra, un 2,5% menos que en las autonómicas de hace cuatro años, pero superando claramente a Podemos -más de 4.000 votos de diferencia- que venía de haber ganado los comicios el 20-D y el 26-J en San Sebastián. La coalición soberanista ganó el domingo en los barrios de Añorga, Egia, Igeldo y Zubieta y disputó de forma reñida con el PNV por la Parte Vieja y Martutene, dos barrios que han solido caer de su lado en otras elecciones.

Elkarrekin Podemos tiene ante sí el reto de convencer a sus votantes de que no son solo un instrumento para la transformación a nivel estatal. Sus votos en los diferentes barrios de la ciudad en las elecciones vascas y en las generales del pasado mes de junio expresan el diferente interés que suscitan sus propuestas según sea el comicio. En estas elecciones la formación ha logrado menos de la mitad de votos que en las generales del 26 de junio en prácticamente todos los barrios. De lograr el 28,5% de los sufragios en las últimas generales, pasó el domingo a conseguir el apoyo de solo el 15% de los votantes donostiarras, sin vencer en ningún barrio. Eso sí, su pelea con EH Bildu ha sido muy cerrada en barrios como Aiete, Amara Berri, Bidebieta, Intxaurrondo, Loiola y Riberas.

Los socialistas solo logran vencer en Bidebieta, pierden su bastión de Altza, y sufren retrocesos muy severos respecto a 2012 en zonas como Aiete, Amara Viejo, Gros e Intxaurrondo.

El PP pierde -tres puntos menos que en las autonómicas de hace cuatro años-, pero aguanta el chaparrón, al lograr tres puntos más que en las municipales de 2015.