Diario Vasco

Elecciones vascas: El PNV busca asegurarse la estabilidad y espera a la evolución del PSE

Vuelta al trabajo. Iñigo Urkullu, fotografiado a primera hora de ayer dirigiéndose a Sabin Etxea, donde se reunió el EBB del PNV.
Vuelta al trabajo. Iñigo Urkullu, fotografiado a primera hora de ayer dirigiéndose a Sabin Etxea, donde se reunió el EBB del PNV. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
  • Los socialistas siguen siendo la opción más lógica de alianza, aunque son una incógnita tras su derrota y la crisis del PSOE

  • Ortuzar mantiene «abiertas todas las hipótesis» de pactos y llamará hoy a los partidos para fijar una ronda

Pese a la borrachera electoral del domingo, Iñigo Urkullu se despertó ayer sin resaca. Y no solo porque sea abstemio, sino porque quiere «hincar los codos» desde el primer día, como escenificó con un gesto durante su visita a una empresa de Trapagaran. El ya lehendakari en funciones se levantó a las seis de la mañana para pasar primero por Lehendakaritza y concluyó la jornada por la tarde en la reunión del Euzkadi Buru Batzar (EBB) que analizó los resultados y su holgada victoria con 29 escaños. El PNV está ya manos a la obra para buscar un aliado que le permita conformar un Gobierno Vasco «fuerte y estable». Su presidente, Andoni Ortuzar, descolgará hoy el teléfono para llamar al resto de partidos y fijar fecha y hora para una ronda de partidos de mayor o menor, que pretende arrancar esta misma semana con EH Bildu. Seguiría con Elkarrekin Podemos y PSE-EE, y concluiría con el PP. En ella Ortuzar estará acompañado por el propio Urkullu.

Con el diagnóstico que hagan en esas reuniones, el PNV explicará la próxima semana qué planes tiene, y con quién, para gobernar. Si es posible un gobierno de coalición o se limitan a pactos de legislatura o puntuales. En su comparecencia ayer tarde en Bilbao, Ortuzar no quiso de entrada cerrar ninguna puerta y se cubrió las espaldas con el clásico «todas las hipótesis se mantienen abiertas». No obstante, en Sabin Etxea y Ajuria Enea van a seguir con especial atención la evolución del PSE-EE, su socio en la pasada legislatura y con el que sigue gobernando en diputaciones y ayuntamientos. A priori sería la opción de pacto más lógica, una vez que Elkarrekin Podemos se autodescartó ayer, y los jeltzales parecen lejos tanto de EH Bildu como del PP.

Derecho a decidir

El problema para reeditar esa entente transversal entre PNV y PSE-EE es que las intenciones de los socialistas son una incógnita. Han sido los principales damnificados en estas elecciones autonómicas y se ven, a la vez, arrastrados por la crisis interna del PSOE de Pedro Sánchez. Su líder, Idoia Mendia, arrojará hoy algo de luz en su comparecencia en Bilbao tras la reunión de la comisión ejecutiva. Ante esta difícil coyuntura del PSE-EE, no son pocas las voces internas en el PNV, como la de Joseba Egibar, que se inclinan por arrancar con un gobierno en solitario, sobre todo al estar neutralizada la alternativa del eje EH Bildu-Podemos, que suma un escaño menos que los 29 escaños jeltzales y no podría frenar sus iniciativas. Aquí fue decisivo que el último escaño en Bizkaia cayera en manos del PNV en el último momento.

Volviendo al PSE-EE, Ortuzar deseó que no influya en ellos la situación que vive el PSOE y se mostró seguro de que cumplirá los compromisos de estabilidad fiscal y presupuestaria vigentes. El derecho a decidir y cuestiones surgidas en campaña como los perfiles de euskera en la administración aparecen como escollos en el diálogo con la formación de Mendia. En la cuestión lingüística será difícil que el PNV atienda las peticiones del PSE-EE, pero sobre el derecho a decidir, Ortuzar hizo ayer esfuerzos para mostrarse flexible. Señaló así que «es un instrumento, no un fin», en la búsqueda de un nuevo estatus que actualice el autogobierno vasco, aunque advirtió al partido de Mendia de que en este asunto no permitirán que nadie tenga «capacidad de veto».

En todo caso, Ortuzar insistió en en que antes de tomar ninguna decisión quiere escuchar al resto de fuerzas sin que «los prejuicios del pasado condicionen el proceso». Por ello anunció que a la ronda con los partidos vascos irán con un «folio en blanco» y con el programa electoral para contrastar y ver si son posibles entendimientos. No obstante, de la intervención de Ortuzar se pudieron sacar algunas pistas. Por ejemplo, cuestionó la viabilidad de la «geometría variable» (acuerdos a varias bandas según los temas), pero diferenció entre el «día a día» del Gobierno Vasco y los «acuerdos de país», poniendo como ejemplo la pasada legislatura, en la que la relación preferente con los socialistas no le impidió pactar la histórica Ley Municipal con EH Bildu. Y dejó entrever que la opción más complicada de acuerdo sería la del PP, aunque rechazó el pacto a tres que volvió a poner sobre la mesa Arnaldo Otegi (EH Bildu), que aunque no podrá estar en el Parlamento Vasco ayer ejerció el papel de líder de la nueva oposición.

'No' a Rajoy y aviso al PSOE

Ortuzar fue también cuestionado por la influencia de la inestabilidad política en España, con amenaza de terceras elecciones, en el nuevo tiempo abierto en Euskadi. El presidente del EBB instó al PSOE a «clarificar su posición» y explicar «cuál es la voz mayoritaria» en el partido. «Ya no pueden jugar más al escondite. Deben decir de forma clara y nítida qué quiere hacer respecto a la situación política del Estado», señaló sobre las intenciones de Sánchez de intentar un Gobierno central alternativo al del PP. En este sentido, ratificó que no «puede apoyar la investidura» de Mariano Rajoy por «los cuatro años pasados» y la «falta de horizontes» que ofrece a Euskadi. Y dejó meridianamente claro que el PNV no mezclará en la mesa la negociación sobre Euskadi y la que pueda abrirse en Madrid para la investidura de un presidente, sea Sánchez o Rajoy.

El PNV no quiere dilatar en exceso los plazos y la previsión es que Euskadi tenga gobierno en alrededor de dos meses, para mediados o finales de noviembre. Será entonces tiempo de elaborar un proyecto de Presupuestos. El lehendakari prevé presentar las cuentas públicas en diciembre y aprobarlas a finales de febrero o principios de marzo, una vez superados los trámites y comisiones. Los Presupuestos serán la primera prueba del algodón de la futura estrategia de alianzas.