Diario Vasco

Urkullu: «Hay un miedo terrible a que decidir suponga la ruptura del Estado, y no tiene por qué ser así»

    vídeo

    En la silla de playa. Urkullu se apoya en la tradicional silla que cada verano, con los toldos, forma parte del paisaje donostiarra. / Lobo Altuna

    • Urkullu, candidato del pnv a la reelección, «Las coaliciones con el PSE son una base de más facilidad, pero no es la única opción. Me preocupan sus mensajes», advierte

    Se resiste a quedar cegado por las encuestas, y prefiere no bajar la guardia. Pero se le nota confiado. Iñigo Urkullu asegura que lo está en el proyecto del PNV, en el desarrollado en su primera legislatura y en el que espera desplegar en la próxima. Solo o acompañado. No se moja. Hablará con todos, pero sin «lecciones». «Ni en ideario social, ni en acuerdos», advierte. «Yo no las doy».

    -Le veo más relajado que hace cuatro años. Que las encuestas le den ganador ayudará, ¿no?

    -No, es por las circunstancias que se dieron hace cuatro años, cuando veníamos de una legislatura en la que nos vimos desplazados a la oposición por el pacto entre el PSE y el PP, el exlehendakari Patxi López era candidato, y yo asumí la candidatura tras ser presidente del EBB. Esta legislatura la vida política ha sido bastante más normalizada y eso hace que uno también esté más relajado.

    -¿En estos años ha ganado confianza o ha perdido vergüenza?

    -La vergüenza la mantengo. Soy tímido y me cuesta mucho la exposición pública.

    -¿En qué se nota mejorado?

    -En el dominio de las técnicas administrativas y la gestión del Gobierno. Y en riqueza y conocimiento de las formaciones políticas y la vida institucional, tanto en el ámbito estatal como el internacional.

    -¿Y ha empeorado?

    -En conciliación familiar, y en privacidad.

    -¿Qué crítica le ha sentado peor?

    -La infundada, y la que pretende hacer daño.

    -¿Alguna que recuerde?

    -No (se la guarda). Las cosas malas las paso rápido.

    -Se lo recuerdo yo. Le han reprochado pasividad, falta de energía en la acción de gobierno... ¿También le parecen infundadas?

    -Es un tópico que se construye al inicio de la legislatura y los partidos que lo acuñan no tienen otro remedio que seguir con él. Llevamos diez trimestres de crecimiento, hemos ayudado a 170 empresas en dificultades, se han generado 36.000 empleos, aprobado 14 planes estratégicos y 40 departamentales, hemos subido un punto en matriculación en línea D, somos el quinto país en igualdad de género en la UE, el octavo mundial de desarrollo humano... ¿Pasividad? Los hechos demuestran absolutamente lo contrario.

    -¿Y en lo personal? ¿Quiere reivindicarse?

    -No. Tengo una manera de ser, de actuar y de trabajar.

    -En público le hemos visto algún 'pronto', ¿pero se ha contenido muchas veces?

    -Sí, pero no me ha sido difícil. Entiendo cuál es mi papel, pero hay veces que he creído necesario no contenerme.

    -Su plan para el futuro es 'más y, un poco mejor, de lo mismo'. ¿No tiene previsto cambiar ninguna receta?

    -Implementaremos otras nuevas sobre las bases de las ya asentadas. Es indudable que estamos mejor que hace cuatro años. Pero reconozco los problemas, y hay mucho por mejorar. Los ejes prioritarios son el crecimiento sostenible, con aspiración a más y mejor empleo, más equilibrio social, y actualizar nuestra capacidad de desarrollarnos por nosotros mismos.

    -En lo económico, compromete 8.500 millones para la economía y el empleo. ¿Pero cuánto es más empleo? ¿Y qué significa para usted mejor?

    -El objetivo es disminuir el desempleo del 12% actual a menos del 10% en 2020. Y mejor empleo tiene que ver con las condiciones laborales y salariales. Yo rechazo la reforma laboral del Gobierno español que es la que ha provocado una brecha salarial en las nuevas contrataciones, y una tasa de temporalidad que no es lo que deseo para los trabajadores y trabajadoras. Hay que intentar corregirlas.

    -¿Cómo, si la ley lo permite? ¿Condicionando las ayudas a las empresas en función de los tipos de contrato?

    -Tenemos 1.000 millones para un plan de empleo y 7.500 para una estrategia basada en apoyo a la empresa, pymes, comercios y autónomos, para consolidar y crear puestos de trabajo. Pero también depende de las bonificaciones fiscales, tras la última reforma pactada por el PNV, PSE y PP.

    -¿Temió en algún momento que descarrilara la economía?

    -Nosotros entramos el 17 de diciembre de 2012, y el 26 teníamos Fagor Electrodomésticos sobre la mesa, con 900 personas afectadas. Hemos afrontado el 'tax lease', sanciones de la UE por ayudas del Estado en legislaturas anteriores, crisis en la máquina herramienta, automoción y la siderurgia. Estamos curtidos.

    -¿Y por qué se ha cuidado de lanzar mensajes preocupantes si la situación lo era?

    -Porque tenía confianza en el esfuerzo colectivo. La remontada no es solo logro del Gobierno, los vascos y vascas tienen que sentir el orgullo y la emoción de que es un esfuerzo de todos.

    -En lo social, incide en las políticas de familia. ¿Euskadi necesita más niños?

    -Sí, evidentemente. Somos una población envejecida, y eso requiere más prestaciones sociales que hay que hacer sostenibles con empleo y pujanza económica.

    -¿Han desatendido ese flanco?

    -No diría eso, pero sí necesitamos una estrategia de país en el ámbito de familia e infancia.

    -Y en el político, ¿será la legislatura del nuevo autogobierno?

    -Yo espero que sí, tiene que serlo.

    -Pero por si acaso esta vez no han puesto fecha en su programa.

    -En el programa no, porque hace cuatro años ya vi la disposición de los partidos no solo en Euskadi sino también en España con la mayoría absoluta... Hoy las circunstancias son diferentes y la realidad invita a abordar esa cuestión.

    -¿Las condiciones de acuerdo plural, legal y con aval popular del PNV son inamovibles? ¿Hay alguna más prescindible?

    -Yo abogo por más autogobierno sobre dos ámbitos. El primero, un acuerdo entre diferentes en el Parlamento. Y que ese acuerdo se someta a consulta a la ciudadanía para que los representantes vascos en las Cortes Generales sepan lo que la sociedad quiere y lo defienda. Lo digo porque en 2009 vivimos con el Concierto Económico que, por directrices de partido, representantes vascos votaron (en el Congreso) en contra de lo que votaron en Euskadi. Esa consulta habilitará para un pacto con el Estado que suponga el reconocimiento nacional, garantice la relación de igual a igual y un sistema de garantías.

    -¿La meta es eso que llama la independencia del siglo XXI? ¿Qué es? ¿Cree que la gente y el resto de partidos lo entienden?

    -El que quiere entender nuestra hoja de ruta, la entiende perfectamente. Pero hay un miedo terrible en el Estado español a que el ejercicio de un principio democrático suponga la ruptura del Estado. Y no tiene por qué ser así. Más al contrario, puede que el propio Estado español se homologue con otros de la UE donde es posible conciliar el principio democrático (derecho a decidir) y de legalidad, y desarrollar la identidad de un Estado donde conviven distintas naciones.

    -¿Le ha provocado muchos desvelos desmarcarse de la vía catalana?

    -En absoluto. Solo creo en mi propia vía, en la del PNV, y en la que creo que comparte la mayoría de la sociedad vasca. Yo no doy lecciones a nadie, expongo la realidad del autogobierno vasco. Soy muy cuidadoso de respetar las realidades y circunstancias que se dan en otros ámbitos.

    -En una próxima Cámara de mayoría pro derecho a decidir, ¿el PSE o el PP serían prescindibles en ese acuerdo plural?

    -Si se autoexcluyen... No es mi vocación. No tengo vetos ni soy partidario de frentes. Hay que hacer lo posible por que uno de los partidos que puede tener responsabilidades de Gobierno en el Estado asuma la realidad vasca y la aspiración de la mayoría social. Si se autoexcluyen será por su decisión, no porque el PNV practique una política intencionada de frentes.

    -¿Así que descarta el Gobierno 'a la navarra' de EH Bildu?

    -¡Si el resultado puede ser una mayoría absoluta entre dos formaciones!

    -¿Entre quiénes?

    -No lo sé.

    -¿El PNV y...?

    -Es una opción, no la única. Pero el gobierno 'a la navarra' es una fórmula de quien tuvo que sumar, pero en Euskadi no es igual.

    -¿Qué sería un mal resultado?

    -Por debajo de 24.

    -Con el veredicto de las generales, ¿le ha inquietado alguna vez la fuerza de Podemos?

    -No. Siempre he tenido confianza en la capacidad del PNV. Y no es un enunciado de cara a la galería. Confío en lo que hemos hecho, en el compromiso de garantía con los servicios esenciales, la estabilidad y los acuerdos... Podemos es una incógnita y el PNV, una garantía.

    -¿Ha estado cómodo gobernando con 27 en solitario?

    -No... Hemos sufrido derrotas en el Parlamento.

    -¿Repetiría experiencia?

    -También es una opción.

    -¿Y cuál es su opción preferida?

    -Lo veremos a partir del 25, hoy por hoy estoy abierto a todo. Disposición al diálogo con todas las formaciones, ver los números y confrontación de programas.

    -¿Extender las coaliciones con el PSE le parece aconsejable?

    -Es una base de más facilidad, pero no es la única opción. Y me preocupan los mensajes del PSE ahora.

    -¿Se apoyaría en el PP?

    -Hace cuatro años no daban los números, y no parece que ahora los vayan a dar.

    -¿Y como tercer socio?

    -La relación la quiero mantener con todos.

    -¿Pese a su distanciamiento con el PP nacional?

    -No va una cosa unida a la otra.

    -¿Le desconcierta que haya un voto indeciso que fluctúe entre el PNV y Podemos?

    -No me desconcierta. Tiene que ver con la bandera que enarbolan quienes se dicen nuevos partidos y creen que van a regenerar la vida política frente a los que consideran casta, cuando sus problemas son los mismos. El ideario social del PNV no tiene que recibir lecciones de ninguno que se autoproclame progresista o izquierdista.

    -¿Pactaría también con ellos?

    -Es una formación más. Yo no pongo vetos, pero Podemos lanzó mensajes de que su objetivo era desalojar al PNV y de la borrachera de poder que parece que quiere tener el PNV. Pues no. Mi borrachera de poder será el apoyo que nos den los ciudadanos y ciudadanas. Yo no me muevo en política por perjudicar al otro, sino por pensar en lo más beneficioso para los ciudadanos.

    -Los últimos sondeos evidencian que ETA y sus circunstancias ya no preocupan a la sociedad.

    -Como ciudadano, me alegro de que esa preocupación esté bajo mínimos, pero queda pendiente cerrar la carpeta de ETA. Es necesario culminar el desarme, imprescindible el reconocimiento crítico del pasado y abordar una política penitenciaria acorde a los tiempos.

    -¿Cree que puede ser más fácil el diálogo político sobre la violencia con las nuevas representantes de EH Bildu que con Otegi?

    -Mmmm... El presidente de Sortu es Arnaldo Otegi, que es la formación líder de EH Bildu. Y además, con otros interlocutores vivo en la disquisición de quien se define como independiente y siempre ha estado en contra de la violencia y quien es de la izquierda abertzale y no se ha posicionado en contra. Dentro de EH Bildu y de Sortu tienen que terminar de clarificarse.