Diario Vasco
Idoia Mendia saca tiempo para hacer una pequeña compra en el supermercado junto a su casa.
Idoia Mendia saca tiempo para hacer una pequeña compra en el supermercado junto a su casa. / TELEPRESS

Política 'mindfulness'

  • Mendia confía en su «verdadero coach», su marido el concejal Alfonso Gil

  • Ha suspendido la clase de pilates, pero saca tiempo para comer con sus hijos y se permite hacer alguna pequeña compra

Son las siete menos cuarto de la mañana y en casa de la primera mujer socialista candidata a lehendakari ya comienza el día. Será una larga jornada, pero está más que acostumbrada. Nada más levantarse Idoia Mendia ha puesto la cafetera. «El desayuno es mi momento sagrado del día», confiesa. Sentada en la cocina comparte esa primera cita en torno a la mesa con Alfonso Gil, su marido y el portavoz del PSE-EE en el Ayuntamiento de Bilbao, con quien comparte vida y partido desde hace ya muchos años. Cada uno con su tablet y la radio puesta leen los periódicos en Kiosko y Más. Idoia da buena cuenta de un par de tostadas con aceite y un café de los largos, de esos con poca leche.

Sus hijos, Álvaro, de 19 años, y Pablo, de 13, se unen al ajetreo mañanero y se preparan para ir a clase, el mayor se acaba de estrenar como universitario y el benjamín cursa tercero de la ESO. Pero el primero en dejar la casa, un piso en el centro de Bilbao, es Alfonso. Para las ocho ya está en su despacho del Ayuntamiento y estos días suma también a su agenda a algunos actos de campaña para apoyar a sus compañeros candidatos.

Con la cabeza ya puesta en los debates electorales que le esperan esta jornada, la candidata se prepara para sacar a Lur, su perra cruce de teckel y pinscher. No se complica mucho la vida para elegir la ropa que se pone. «Reconozco que de todo lo que tengo en el armario, me pongo muchas más veces lo mismo que otros experimentos». De todos modos, confiesa que a veces se emociona en Zara, pero luego se mira y se dice a sí misma: «¿pero realmente me lo voy a poner? Entonces optimizo el espacio y el dinero». Lo único que condiciona su vestuario es pensar en los actos que va a tener y en la imagen que quiere transmitir. «Depende de a dónde vaya, si voy a dar un mitin de calle, si tengo una reunión o salgo por la tele».

Ya en la calle con su hiperactiva Lur, da un pequeño paseo y arranca el ritual de saludos a vecinos y conocidos que, como ella, han apostado por madrugar. Muchos le conocen, otros le reconocen y nunca faltan esos que golpean en el hombro al de al lado y le dicen: "Mira, mira, esa es...». «Estos días, las vecinas, sobre todo, son muy solidarias conmigo», agradece.

De regreso a casa, termina de arreglarse y se dirige a su primera cita del día, un debate en la radio, a las 9 de la mañana, para el que lleva «bien preparados» los bloques temáticos sobre los que conversarán. El debate «ha ido bien», asegura. No es nueva en estas lides. Su larga carrera en política le da esa seguridad. Ha sido concejal, parlamentaria, consejera y portavoz del Gobierno de Patxi López, y hoy es secretaria general del PSE-EE, cargo que ha compartido en los dos últimos años con su tarea en la Cámara vasca, encabezando el grupo parlamentario.

El siguiente destino, Vitoria. Sin tiempo para nada se monta en la furgoneta de campaña que estos días hace de oficina rodante, es una Vito -«vitoriana», remarca su jefe de prensa-. Recorrerá en ella miles de kilómetros por las carreteras de Euskadi. Junto al Parlamento Vasco le esperan compañeros socialistas, entre ellos las otras dos cabezas de lista del PSE, la guipuzcoana Susana Corcuera y la alavesa Natalia Rojo. Firman los compromisos del candidato. Saludos a simpatizantes que se acercan a recibir la tradicional rosa y un folleto electoral. No hay tiempo para mucho más.

Comida en casa, si se puede

De nuevo a desandar el camino. En Bilbao tiene otro debate. Uno de los invitados se retrasa y obliga a dilatar todo el 'montaje'. Son cerca de las 3 de la tarde y acaban de terminar, pero aún faltan las fotos de grupo. Hasta las cuatro no llega a casa. «Menos mal que tenía la comida preparada», se conforma. Pese a estar en campaña, Idoia Mendia procura ir a comer a casa siempre que puede, sobre todo porque estos días de septiembre sus dos hijos tienen jornada solo de mañana y así les puede ver, «aunque sea un ratito».

En campaña ha tenido que suspender las clases de pilates por falta de tiempo. Estos días hago algunos ejercicios básicos por mi cuenta, que me sirve para que no me duela la espalda por la escoliosis y la hernia discal en la L5 que tengo». En su vida diario no tiene mucho tiempo para hacer deporte, pero ha empezado a leer y practicar 'mindfulness', «es una especie de concentración en el ahora, en la respiración y te vacía un poco la mente», resume para iniciados.

Idoia saca tiempo para hacer una pequeña compra en el supermercado que tiene pegadito a su casa. Un poco de fruta, zumo, galletas para los chicos... «No sé qué hacen mis hijos que trituran galletas», comenta mientras pasa por caja. Deja las bolsas en su piso y camina hasta la sede de Alameda de Recalde donde le espera la furgoneta. Se repiten los saludos y las miradas cómplices de los viandantes.

A las 7 tiene mitin en Eibar y luego reparto de rosas y folletos. Hasta la noche no coincidirá con Alfonso. «El es realmente mi coach», explica con orgullo. Llega el momento de la cena. Les espera una tortilla de patata, muy socorrida, a la que le añaden algún complemento. Idoia es la que se encarga de la cocina del día a día, «la de batalla», y Alfonso es el que se luce cuando hay invitados, es «el cocinero de los momentos especiales». «Se curra mucho su cocina, tiene pocos platos, pero los hace muy bien, es muy detallista con le vino, la presentación de la mesa... Lo hace de primera», explica con una sonrisa. Una confidencia: «Como es muy goloso, es mejor que yo en los postres». Idoia no olvida a Lur, un paseo con ella al anochecer le sirve de reposo y repaso del día.