Diario Vasco

Alonso: «Nos falta presencia en lugares donde nos mataron a un concejal y nos expulsaron al resto»

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Sin corbata ni americana. Alfonso Alonso se sienta en la silla de la playa de la manera más informal. / LOBO ALTUNA

  • alfonso alonso, candidato del pp a lehendakari, «El PNV tiene un enorme apetito de poder y pactan con quien sea con tal de lograrlo, hasta con los más radicales», asegura

Hubo una época donde el terror de ETA sembró unas semillas que aún hoy siguen produciendo unos efectos devastadores. En el caso del PP vasco, la formación ha visto cómo su militancia se ha ido reduciendo con los años al haber sufrido el temor a la amenaza. El miedo a ser asesinados, dice Alfonso Alonso, expulsó de Euskadi a sus bases. Por eso, el candidato del PP a lehendakari aterriza de nuevo en la política vasca para recuperar, y reconstruir, su proyecto. Ese sufrimiento que denuncia, además, ha ayudado al dirigente popular a comprender el drama de Pili Zabala después de haber protagonizado uno de los momentos más tensos en la campaña electoral. Sin embargo, el desencuentro, ocurrido en la televisión pública vasca, no ha hecho sino darle una lección política, como él mismo reconoce. El exministro de Sanidad busca, asimismo, liderar en el Parlamento Vasco la alternativa constitucional al nacionalismo. No es que dé por perdido al PSE-EE, pero acusa a los socialistas de haber desplegado sus alas a merced del PNV.

-Portavoz del PP en el Congreso, ministro de Sanidad... Usted apostó por una carrera en Madrid, ¿volver a la política autonómica puede interpretarse como un paso hacia atrás?

-No. Le aseguro que es un reto más complicado que otros. Además, es el compromiso político de mi vida.

-¿No se le quedará pequeño el debate vasco?

-El debate de este país es muy complejo, y eso requiere mucha dedicación.

-Llegó en un momento de máxima tensión tras la dimisión de Arantza Quiroga, ¿se quedará definitivamente aquí los cuatro años de legislatura?

-Esa es mi intención, vine aquí con el compromiso de permanencia y con el objetivo de reconstruir el proyecto del Partido Popular.

-¿Es que está disuelto?

-Aún hay muchas comarcas en el País Vasco donde tenemos muy poca presencia, lugares donde mataron a un concejal y expulsaron a los demás. Nos encerraron en casa con miedo y por eso no tenemos afiliados, porque eliminaron a la gente. Había una presión tremenda de miedo a la amenaza y eso tiene un coste. Ahora no tenemos una base social, una base de militantes para poder defender nuestro proyecto, y por eso hay muchas zonas donde no existimos.

-¿Cómo se siente uno después de haber vivido atrincherado por la violencia de ETA y que eso no tenga una recompensa electoral?

-Lo cierto es que hemos ganado elecciones después de ETA. El problema es que nos echaron de muchos ámbitos de la sociedad vasca, fuimos expulsados por la presión del terror y ahora tenemos que recuperar esa presencia social que se nos arrebató, a veces mediante el asesinato. Y eso nos ha dejado secuelas como partido.

-¿Le preocupa que una parte de la sociedad vasca les observe a ustedes como un obstáculo para alcanzar definitivamente la paz?

-Yo no me cansaré de decir que la sociedad no le debe nada a ETA. ETA sólo ha causado dolor, querían imponer un proyecto totalitario y ahora no pueden reclamar nada, no podemos entrar en una perversión de los términos. Hemos luchado mucho para derrotarles y no vamos a darles ahora una especie de premio póstumo. Se tiene que disolver y no pueden pedir nada a cambio. Es prioritario.

-Las últimas encuestas apuntan que este ya no es un tema prioritario en la sociedad.

-La sociedad lo ha pasado mal y yo entiendo que se quiera mirar al futuro. Pero para construir el futuro hay que tener claro qué es lo que pasó y asentar una base ética, porque justificando el pasado no construimos una base sana para el futuro de las siguientes generaciones. Los jóvenes tienen que saber qué es lo que sucedió, sentir aversión y repudiarlo para que no vuelva a ocurrir.

-¿Considera que el relato del terrorismo de ETA se está blanqueando?

-EH Bildu lo está blanqueando. Lo que pretenden es escribir un relato confuso donde las responsabilidades se diluyan. Y lo debatiremos en el Parlamento después del 25-S.

-Precisamente, se suele destacar que usted tiene capacidad de diálogo con otras formaciones, ¿estará dispuesto a mantener una conversación con la izquierda abertzale?

-Ellos primero tienen que condenar el terrorismo de ETA. Puedo debatir con normalidad, pero creo que no hay vías de acuerdo con EH Bildu mientras no cambie su actitud, porque su prioridad es blanquear la historia criminal de ETA y son incapaces de resolver su problema.

-¿Sería la condena la clave para que el PP deje de excluir a EH Bildu de sus diálogos?

-Son ellos los que se excluyen. Esta es una fuerza política que no ha condenado los asesinatos a nuestros compañeros ni el de compañeros de otros partidos. No son capaces siquiera de reconocer que matar estuvo mal, y eso es una base moral mínima. Insisto, primero tienen que condenar a ETA.

-Sin embargo, en 1999, siendo usted alcalde de Vitoria, sí intentó un acercamiento con la izquierda abertzale cuando hubo una tregua que luego ETA rompió. Ahora que ya no hay violencia, ¿cuál es la diferencia?

-El portavoz de Euskal Herritarrok en el Ayuntamiento, Ruiz de Pinedo, estaba dispuesto a dar un paso, pero no le dejaron desde su organización. Nosotros mostramos buena voluntad, pero la realidad es que siguen estando los mismos, es decir, sigue mandando Otegi.

-¿Mantendría una reunión privada con Arnaldo Otegi?

-No.

-Ante todo este sufrimiento que denuncia, ¿entiende ahora mejor el drama de Pili Zabala?

-Realmente me impresionó su dolor, está profundamente dolida. Su hermano fue asesinado por el terrorismo de los GAL de una manera brutal, y eso es muy duro.

-Durante esos cinco segundos de silencio en el debate, ¿se sintió incómodo?

-Es incómodo. Yo sé que ella no está obteniendo lo que quiere y sé hasta qué punto duele, y creo que Pili Zabala sí es una víctima del terrorismo, aunque no se lo hayan reconocido así.

-Entonces, ¿por qué le costó tanto reconocerle su condición de víctima durante el encuentro de ETB?

-Realmente no le di la trascendencia en ese sentido, sino que comprendo la dificultad jurídica a la que se enfrenta, pero no en el plano de los sentimientos o de la cercanía con el dolor, porque nosotros hemos sentido lo mismo. Ahora sólo quiero mostrarme cariñoso con esta mujer. Créame, esto a mí también me sirve para aprender, y será un momento útil para mi vida política, porque se ha establecido un acercamiento.

-¿Le duele, o le molesta, que los casos de corrupción que salpican a su partido estén solapando, precisamente, el sufrimiento del terrorismo?

-No sé si lo solapan o no, el caso es que el PP vasco nunca ha tenido un caso de corrupción, y no todos los partidos vascos pueden decir lo mismo. Aquí hay muchos casos de corrupción que están ligados a quienes han tenido el poder.

-Reformulo la pregunta entonces: ¿hasta qué punto los casos de corrupción del PP, en autonomías como Madrid o Valencia, son un lastre para su campaña? Le hablo especialmente de Rita Barberá.

-Está claro que no es bueno, ¿cómo va a serlo? Es una dificultad que nos afecta a todos. Los compañeros de partido de Rita ya le han pedido que deje su escaño en el Senado y yo creo que sería lo más razonable. Pero aquí creo que somos una marca limpia y somos muy exigentes en ese sentido, por eso vamos a construir nuestro propio proyecto en el País Vasco como alternativa al nacionalismo.

-¿Cree que van a ser decisivos, que van a poder jugar en la política vasca?

-Lo decisivo para mí es ir construyendo una alternativa constitucional que refleje la pluralidad de la sociedad vasca, y que sirva de contrapeso y de equilibrio dentro del Parlamento Vasco. Nuestra misión es hacer ese papel.

-¿Se convertirán entonces en la bisagra para desempatar los dos grandes bloque que, a priori, se conformarán a partir del 25-S? PNV-PSE y EH Bildu-Podemos.

-La única realidad es que va a haber una gran presión soberanista en el próximo Parlamento Vasco, y nosotros esperamos ser el factor que desequilibre ahí.

-¿Teme que haya un deslizamiento del voto de centro-derecha como voto útil al PNV?

-Si una persona que no se siente nacionalista vota al PNV sólo tendrá más nacionalismo. Por lo tanto, el voto útil tiene que ser el del sentimiento, y eso es a lo que apelamos en campaña.

-En campaña también apelan a la «radicalidad» de Iñigo Urkullu. ¿No le parece un poco tremendista?

-Yo no he etiquetado a Urkullu, sólo digo que otros miembros del PNV también pasaron por ser moderados y tecnócratas. ¡Ibarretxe fue un tecnócrata! Así que veremos... Porque hablar en voz baja y hablar despacio no es ser moderado, y los pactos en Vitoria y Navarra junto a EH Bildu y Podemos tampoco es de ser un partido moderado. El PNV tiene un enorme apetito de poder y pactan con quien sea con tal de lograrlo, hasta con los más radicales.

-¿Teme que Urkullu acabe contaminándose de Artur Mas?

-¿Que acabe transformándose? Pues no lo sé. Yo lo que quiero es que haya garantías y que no se discurra por la senda de una consulta soberanista, y Urkullu quiere poner en marcha este derecho a la autodeterminación. Por tanto, su discurso será sin levantar la voz, pero se parece mucho al discurso que se hace en Cataluña.

-¿Existe la posibilidad de que llegue el día en que se produzca esa consulta «legal y pactada» por la que aboga el PNV?

-«Legal y pactada», eso es exactamente lo que dice Puigdemont. En fin. Pero no, no se va a producir ninguna consulta, porque no cabe en nuestro ordenamiento jurídico, tendríamos que liquidar el régimen de la Constitución de 1978.

-Ustedes, de hecho, se han erigido como únicos defensores de la Constitución en Euskadi. ¿Dan por perdido al PSE-EE?

-No, yo respeto sus ideas, pero el Partido Socialista ha renunciado a ser una alternativa constitucionalista aquí. Ellos anteponen ser socios del PNV y se han convertido en su muleta para mantener situaciones de poder. PSE y PNV se han convertido en socios y en acompañantes, pero no sólo aquí, también en el bloqueo en Madrid.

-¿Y cómo se vive el bloqueo en el Gobierno central sentado desde el Consejo de Ministros?

-Es una situación extraña, porque tienes muy coartada tu posición. No podemos tener iniciativa política, solo podemos gestionar asuntos ordinarios. Estar en esta situación es muy mala para el país, y yo confío en que a partir del 25-S haya una reflexión y que el mes de octubre se aproveche para, definitivamente, desbloquear el Gobierno de Rajoy.