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Pili Zabala: «Me gustaría sentarme frente a los asesinos de mi hermano, siempre que estén arrepentidos»

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La candidata Pili Zabala. / LOBO ALTUNA

  • «No me pesa haber aceptado ser candidata; me veo con madera de política y además me siento muy cómoda en Elkarrekin Podemos»

Llega a la entrevista cargada de energía y sin un atisbo de cansancio. Una energía positiva que se palpa. A pesar de ser su primera campaña electoral, Pili Zabala se siente fuerte. Porque bajo esa figura menuda, se esconde una mujer de 48 años con carácter y con ganas de liderar en Euskadi un proyecto como el de Podemos. «Nunca pensé que estaría aquí. Mi marido dice que soy capaz de todo», bromea. Se refiere a Jesus Mari Garate, que siempre está a su lado, como sus hijos Hisham y June. «No les choca verme en los medios. Están acostumbrados». Conocida en el ámbito de las víctimas del terrorismo, la hermana de Joxi Zabala -secuestrado, torturado y asesinado por los GAL- confiesa que no se siente «abertzale» sino «una mujer vasca y ciudadana del mundo». Metida de lleno en la vorágine electoral, se vio inmersa -casi sin querer- en el centro de la polémica informativa por enseñar su casa de Zarautz.

-¿Se siente particularmente observada?

-No. Estoy acostumbrada a que, más o menos, la gente se fije en mí. Pero no es algo exagerado ni que me intimide en absoluto.

-¿Pecó de ingenua al abrir las puertas de su casa a la televisión pública?

-Lo que yo pretendía es que se viera la huerta (risas). Y pensé que lo importante iba a ser cómo la trabajo, cómo corto las acelgas... Pero entiendo que los políticos tenemos que rendir cuentas y si la ciudadanía lo pide yo no tengo ningún problema en decir por qué tengo esa casa. Y de hecho ya lo expliqué. Cobré una indemnización por un accidente de tráfico y quise y supe invertir ese dinero en mi actual casa. Preferí hacerlo así y no gastar en viajes, por ejemplo.

-¿No pensó en las críticas que le podían llover? ¿Le han molestado?

-No. Que cada uno piense lo que quiera. Yo dí las explicaciones que consideré oportunas.

-¿Ha notado que personas que le apreciaban por su discurso podemita le miran ahora de otra manera?

-No, no. El que entra en mi casa ya sabe cómo soy; nada ostentosa, no llevo joyas, no llevo grandes cosas. Y mi casa es como yo, afortunada pero nada ostentosa.

-Es un viejo debate: ¿Alguien de izquierdas puede tener una casa cara o un coche de lujo?

-No me gusta hablar de izquierdas ni de derechas. Es un debate que ya no tiene sentido. Lo primero que hice tras el accidente de tráfico, hace ya veinte años, fue comprarme un vehículo seguro. Y como ni entiendo de coches ni me gustan recurrí a mi hermano y él me aconsejó. Quiero decir que lo que yo tengo en cuenta y me importa es la protección y la seguridad. No hay que dar más vueltas. Nunca me ha gustado aparentar lo que no soy.

-Se le ve un poco más delgada. ¿Su primera campaña electoral está siendo más dura de lo que esperaba?

-Tengo menos tiempo para comer (risas). Y me gusta hacerlo en una buena mesa y con una buena comida...

-¿Se había preparado físicamente para afrontar estos quince días?

-Ya estaba preparada. Las personas que corremos, que somos fondistas, tenemos la capacidad de regular y de dosificar.

-¿A qué le está costando más renunciar estos días?

-A mis hijos. Tienen diez y doce años y me gustaría estar más con ellos. Pero saben que lo que estoy haciendo es muy importante para Euskadi. Y afortunadamente, tenemos una infraestructura que cubre la ausencia de la ama.

-¿Cuántas veces se ha arrepentido de presentarse como candidata a lehendakari?

-De momento ninguna. Formo parte de un equipo humano maravilloso y con una gran sabiduría, que me cuida muy bien. Me siento muy cómoda en Elkarrekin Podemos.

-¿Se ve con madera para estar en la política?

-Sí. Me veo con mucha madera de política.

-Imagine que soy una ciudadana indecisa. ¿Por qué tendría que votar a alguien inexperto como usted y de un partido nuevo? Convénzame.

-Le voy a convencer. Debería votarnos porque tenemos el mejor proyecto para Euskadi. Un proyecto que ofrece garantías para que todas las personas tengan oportunidades. Que apuesta por una Euskadi más justa y más solidaria en la que nadie se quede atrás. Y lo más importante, que nadie es más que nadie y nadie es menos que nadie. Es necesario ofrecer a la ciudadanía ilusión, seguridad y potenciar su autoestima.

-¿Qué está descubriendo del mundo de la política?

-Cosas negativas y positivas. Muchos políticos miran solo a su ombligo, a sus partidos. Un lehendakari o una lehendakari debe gobernar para la ciudadanía vasca y no para su partido. Pero también me gusta que gracias a la política se puede construir además de influir.

-Es usted un símbolo moral, ¿es condición suficiente para gobernar un país?

-Es verdad que soy conocida en el plano de los derechos humanos. Es un aspecto de mi vida. Pero tengo muchísimos más. He demostrado que soy una persona emprendedora; con 24 años abrí mi propia clínica odontológica, y sé desenvolverme perfectamente en el mundo empresarial. Fui docente durante doce años en la Enseñanza. He sido trabajadora de Osakidetza. Es decir, conozco por dentro todas estas instituciones, y reconozco que hay muchos factores a mejorar. Toda esta trayectoria me da una gran amplitud de miras.

-¿Cree que hay gente que solo le reconoce por su condición de víctima del terrorismo?

-Cada vez más se me conoce en otros ámbitos, no solo en el de las víctimas. También por mi profesión como docente. Y es curioso que mucha gente de Zarautz y los alrededores me conoce porque corro, y no porque sea víctima. Pero creo que ahora ya se me relaciona con Elkarrekin Podemos.

-Ha confesado que es partidaria de recuperar los encuentros entre víctimas y asesinos.

-Sí. Yo abogo por la justicia restaurativa. Que aquellas víctimas que estén preparadas o dispuestas a tener un encuentro con el asesino de su familiar, lo tengan. Pero siempre que el agresor esté arrepentido de su acción o, por lo menos, reconozca el daño causado.

-¿Y usted se sentaría frente a los asesinos de su hermano Joxi?

-Sí. Me gustaría. Pero en mi caso es difícil porque a mi hermano lo mató la violencia del Estado, y muchos de sus responsables están en libertad. Yo defiendo el desarme de ETA, pero también el desarme de ciertas actitudes.

-Usted hace gala de su carácter conciliador. ¿Es ahora más necesario que nunca?

-Es una de las cosas que más echo de menos en política. Me apena que no haya respeto entre las diferentes formaciones. He visto comportamientos que no son nada correctos, pero no solo en política, en ningún ámbito profesional lo serían. Defiendo el proyecto de Elkarrekin Podemos con serenidad y no tengo por qué enfrentarme a nadie. Yo estoy acostumbrada a dialogar, a hablar y a escuchar.

-Le acusan, sobre todo los socialistas, de ocultar su 'alma' independentista. ¿Por qué no se define y así acalla las críticas?

-Podemos es un partido no independentista que apuesta por el derecho a decidir para convivir. Yo defiendo que mi opinión estará siempre al servicio de la ciudadanía vasca. Y no quiero dejar de escuchar a esa ciudadanía. Creo que nuestro modelo territorial actual está obsoleto y nosotros proponemos consensuar un modelo que incluya a todas las identidades. Todas. Y una vez que lo decidamos entre todos, la ciudadanía tendrá el derecho a decidir si le gusta o no.

-¿Cómo se explica que el voto de los indecisos se debata entre el PNV y Podemos?

-El proyecto de Elkarrekin Podemos ha ganado al PNV dos elecciones. Nosotros queremos que nos voten porque no es bueno que un partido gobierne unas instituciones durante más de treinta años. Y el problema del PNV es que no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, y eso lo saben los ciudadanos. Ha recortado recursos de donde no se debe, de lo social.

-¿Y usted de dónde recortaría?

-El fraude fiscal. Según los expertos las haciendas vascas dejan de recaudar 2.220 millones por el fraude fiscal. Pero lo primero es gestionar bien los recursos. Habría que sacar la RGI de Lanbide y conseguir así un Lanbide eficiente, y ser capaces de gestionar también de forma eficiente la RGI. ¿Si países con una renta per cápita como Euskadi tienen políticas sociales avanzadas por qué aquí no las tenemos? Se está gestionando mal.

-¿Su mejor opción política sería un tripartito de izquierdas?

-Tras el 25 de septiembre vamos a estar en una situación muy aventajada. Estamos esperanzados y confiados. Sabemos que somos el empuje que necesita la sociedad. Y vamos a hablar con todos. ¿Pero con quiénes vamos a estar? Con aquellos que luchen claramente contra las desigualdades sociales. Queremos atajar los problemas que tiene Euskadi en estos momentos.

-¿Estarían dispuestos a gobernar con el PNV?

-Vamos a hablar con todos, insisto. Veremos la situación que se plantea al día siguiente de las elecciones y pongamos todos los proyectos sobre la mesa. Pero soy muy prudente y sé que ahora toca esperar. Pero, eso sí, aquellos que fomenten las desigualdades sociales, y en esta legislatura se han fomentado, no estarán con nosotros.

-¿Por qué cree que es tan difícil ganar al PNV?

-¡Yo creo que les vamos a ganar!

-Tal y como reflejan las últimas encuestas, ¿se ha desinflado la ilusión por el cambio?

-Las encuestas son oscilantes. Pero creo que poco a poco se va a reconducir la situación y vamos a recuperar la confianza y la ilusión.

-¿Cuál consideraría un buen o un mal resultado?

-¿El mejor? Ganar. Por supuesto. Y el peor sería que la ciudadanía no entendiera nuestro proyecto.

-¿Es usted 'pablista' o 'errejonista'?

-Me defino como defensora de Euskadi. No me gusta decantarme por uno o por otro, cada uno tiene su propia personalidad. Tampoco les conozco mucho...

-¿Cuál sería su primera iniciativa en el Parlamento?

-Considero prioritario escuchar a la gente y conocer de cerca sus necesidades. Pero mi primera iniciativa estaría relacionada con el empleo. El empleo tiene que ser la apuesta principal de un país para que su ciudadanía tenga una vida digna.