Diario Vasco
Un arco iris acompaña a Zabala mientras corre cerca del mar.
Un arco iris acompaña a Zabala mientras corre cerca del mar. / LOBO ALTUNA

La 'amatxo' de Podemos

  • Zabala acoge en su casa a dos jóvenes del partido que le llevan la campaña

  • La candidata de Elkarrekin Podemos afronta con entusiasmo y con el apoyo incondicional de su familia sus primeras elecciones

En casa de Pili Zabala huele a galletas de avena y a café recién hecho. Son las ocho de la mañana y ella ya trajina sin parar en la cocina. Acaba de llegar de correr, aunque hoy no ha hecho los diez kilómetros diarios habituales. Está a demasiadas cosas a la vez. Su hija June, de doce años, se marcha a la escuela. Ha empezado la ESO y ya no coincide en horario con su hermano Hisham, de diez, lo que complica aún más la rutina doméstica. Hisham -que significa 'generoso' en árabe- comparte desayuno, encantado, con los dos nuevos 'hijos adoptados' de la familia, Pantaleón y Dani, dos miembros del equipo de Podemos de Madrid que no dejan sola a Pili ni a sol ni a sombra estos días de campaña electoral. Ya lo dijo la candidata de Elkarrekin Podemos en el mitin de Pablo Iglesias en Bilbao: «Como a mis hijos, yo también os quiero cuidar». Parecía algo metafórico. Pero no. Lo cumple a pies juntillas. «Tiene un aire maternal... te hace sentir como en casa», confiesa complacido y casi sin levantar la vista de su ordenador Pantaleón, el joven responsable de redes sociales de la formación morada mientras, además, teclea su móvil.

Llega la hora de acompañar al pequeño a la ikastola. Pili y su marido se enfundan unos chubasqueros porque amenaza lluvia. Ya hay prisa. Y a un ritmo vertiginoso salen de casa y se cuelan por un atajo hasta llegar al centro de Zarautz. Por el camino se cruzan con gente que saluda a la aspirante a lehendakari. «Creo que me conocen más porque soy korrikalari», advierte divertida. Jesús Mari, a quien ella llama 'Txisus', es amable y sonriente. Se despide con beso y abrazo y se marcha -literalmente corriendo- porque tiene que asistir ya mismo a una reunión. Llevan toda la vida juntos. Se conocen desde siempre. Desde jóvenes, cuando vivían en Tolosa. «Hacíamos COU cuando empezamos a salir y luego fuimos juntos a la Universidad en Leioa... Desde entonces le llamo 'Txisus', pero supongo que de mayor tendré que llamarle Jesús Mari», bromea. Se tratan con cariño y se apoyan en todo. «Cuando uno de los dos está más involucrado en temas de trabajo, el otro se vuelca en lo doméstico».

Son las nueve de la mañana y Pili no para. Se levanta con las pilas cargadas a tope. Recoge sus cosas de la cocina. Bromea con Pantaleón y Dani, con los que ya ha preparado la jornada del día: por la mañana acto en el Aquarium y, por la tarde, preparar el debate en ETB2. Pantaleón le asesora, le alecciona en asuntos políticos, le ayuda en la elección de vestuario para cada acto y, sobre todo, la mima. Como Dani, que no para de hacerle fotos. «Estar con ella es como estar en casa de mi tía preferida...», asegura. Los móviles de los tres no paran de sonar...

Desde la cocina se ve parte del salón, en concreto la estantería de madera que trajeron de la otra casa. Está llena de libros, recuerdos y fotos de familia. Destaca una. La de su hermano Joxi. Fue secuestrado, torturado y asesinado junto a Joxe Lasa por los GAL hace más de treinta años. A pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo un tema doloroso. Pili tenía 15 años y Joxi, 18. Dice que el trauma emocional fue tal que dejó prácticamente de hablar y de sonreír. Pero confiesa que, afortunadamente, nunca ha sentido odio «gracias a la ejemplar educación que nos dieron mis aitas. Jamás nos hablaron mal de la Guardia Civil». Sus padres son sus héroes. Bueno, y Paco Etxeberria, el forense, al que adora.

Son ya las nueve y media. Hay que correr. Después de repasar los 'apuntes' que lleva en tarjetones, Pili se cambia el atuendo deportivo por algo más formal: pantalón y americana gris, camisa rosa y sandalias de tacón. Con los bártulos al hombro, la candidata y su equipo salen en coche, con ella al volante, en dirección a San Sebastián. En el Aquarium, le esperan los suyos. La líder de Podemos Euskadi, Nagua Alba, le recibe con una fuerte abrazo. A Pili todos la miman. Es nueva «en esto de la política» y la quieren proteger. Fue Nagua quien le sugirió ser la candidata. Lo hizo mientras almorzaban en un restaurante japonés de Donostia. «Ese mismo día le dije que sí. Entonces me sentí como en una nube. Pero ya he aterrizado». Dice que quiere «humanizar» la política.

Además de Nagua, le saludan los junteros del partido y muchos militantes. Entonces aparece, entre aplausos, Xavier Domènech, portavoz de En Comú Podem. Educado y amable, atiende a la prensa. Estaba prevista la presencia del número dos de la formación, Iñigo Errejón. Finalmente cae del cartel, y solo asistirá al mitin de Bilbao. El estrecho colaborador y buen amigo de Alba no coincide físicamente con Pili Zabala. Pero sí le llama por teléfono y le da ánimos y fuerza. Nada más acabar el acto, Pantaleón, Dani y la 'jefa' vuelven a casa. Toca hincar codos y preparar el debate.

Dicen que lo que delata a una persona es lo que encierran las paredes de su casa, y las de Pili destilan sencillez. «Es que yo no soy nada ostentosa», insiste una vez más.