Diario Vasco

El PNV ganará con una cómoda ventaja sobre Podemos y EH Bildu

  • Los jeltzales obtendrían 28 escaños; la marca morada (15-16) y la izquierda abertzale (14-15) se disputarían el segundo puesto; y el PSE y el PP perderían peso

El PNV conseguirá una contundente victoria en las elecciones autonómicas del próximo domingo que, previsiblemente, le permitirá continuar cuatro años más al frente del Gobierno Vasco con Iñigo Urkullu como lehendakari. Para lograr ese objetivo y garantizarse la estabilidad del Ejecutivo, los jeltzales podrán optar entre varios compañeros de viaje. Un eventual pacto de legislatura o un Gabinete de coalición con el PSE -su socio preferente, según han dejado entrever los principales dirigentes del partido- rozaría la mayoría absoluta, según refleja una encuesta realizada por Ikerfel para EL DIARIO VASCO.

El sondeo dibuja un Parlamento más atomizado que el actual, en el que cualquier alianza viable para dirigir los destinos de Euskadi pasa, de forma casi ineludible, por la participación de los peneuvistas. La organización que lidera Andoni Ortuzar reforzaría su mayoría al obtener 28 escaños, uno más de los actuales, pese a la irrupción de Elkarrekin Podemos. La marca morada y EH Bildu se disputan la segunda posición. La primera llegaría a la Cámara con 15 o 16 representantes de los 75 que saldrán de las urnas, y la izquierda abertzale dispondría de 14 o 15, entre seis y siete menos de los que sumó en las autonómicas de 2012. Los socialistas sufrirían un contundente revés al cosechar entre 9 y 10, lejos de los 16 que alcanzaron en la anterior cita con las urnas. El PP continuaría su retroceso con 8 actas, lo que supondría una pérdida de dos. Ciudadanos se quedaría fuera del reparto.

ENCUESTA PARA DV

Uno de cada cuatro vascos (el 25,1%) aún no ha decidido si votará ni, en caso de hacerlo, por quién se decantará. El 'partido de los indecisos' sería, de hecho, el segundo de Euskadi, solo por detrás del PNV, en el momento en el que se realizó la encuesta. El trabajo de campo se desarrolló entre el 8 y el 11 de septiembre, después de que el Tribunal Constitucional avalase la inhabilitación como candidato de Arnaldo Otegi, el líder de EH Bildu. De cuál sea la opción final de esos ciudadanos depende la distribución de 21 escaños, siete en cada territorio histórico.

La campaña electoral servirá para decantar posiciones y determinar a quién van a parar esos asientos en un Parlamento en el que los defensores del derecho a decidir tendrán una abrumadora mayoría con el estreno de Podemos. Una situación de especial trascendencia en una legislatura en la que el nacionalismo apuesta por aprobar un nuevo estatus entre Euskadi y España, con el pulso soberanista de Cataluña como telón de fondo.

El PNV parece inmune al desgaste que sufren los partidos tradicionales y, en especial, los que han gobernado en los duros años de la crisis. La fortaleza jeltzale se basa en la potencia de su marca y también en el clima de cierto optimismo con el que los vascos observan la situación política y económica vasca, en contraste con la del resto del país.

Los peneuvistas se impondrían con holgura en los tres territorios históricos con una intención de voto del 36,7% en el conjunto de Euskadi, dos puntos más que en las últimas autonómicas. Se alzarían con 28 parlamentarios, uno más de los actuales. En su fortín de Bizkaia rozarían el 40% de los sufragios -más del doble que Podemos, su inmediato seguidor- y se anotarían once escaños, los mismos que ahora. También conservarían los nueve que tienen en Gipuzkoa, donde con un 35,2% de las papeletas aventajarían en 9,6 puntos a EH Bildu. Y se harían con ocho en Álava, el territorio en el que ganarían uno y cuya lista encabeza Urkullu. Su apoyo del 28,8% en esta provincia le permitiría abrir un hueco de ocho puntos con Podemos, que venció en las generales.

Podemos pasa factura

La entrada de la marca morada en el Parlamento Vasco pasa factura a la representación de todos los grupos, salvo a los jeltzales. Sobre todo, a EH Bildu y al PSE. Podemos protagoniza una enconada pugna por la segunda posición con la izquierda abertzale, con la que mantiene un empate técnico en intención de voto (19,3% frente a 18,9%). De sus 15 ó 16 escaños, conseguiría la mayor parte -cinco o seis- en Álava, donde sería la segunda opción más respaldada, por delante de la coalición soberanista, el PP y los socialistas, que quedarían relegados a la quinta posición. Los emergentes se disputan el último asiento por esta provincia con el PSE y EH Bildu, una pugna en la que parten con una mínima ventaja.

Gipuzkoa se consolida como el principal feudo de EH Bildu. Es el único en el que se impondría -y con claridad- a Podemos, que en los últimos comicios ha irrumpido con fuerza en sus caladeros tradicionales. Aún así quedaría lejos del PNV -con un 24,4% de los votos, 9,6 puntos menos que los jeltzales- en un territorio cuyas principales instituciones gobernó entre 2011 y 2015. La coalición soberanista se haría con seis parlamentarios de los 14 o 15 que prevé el sondeo. En Bizkaia (4) ocuparía la tercera posición y en Álava (4-5) la cuarta por detrás del PP, aunque ambos grupos están en un pañuelo. Su lista en este territorio la encabeza Miren Larrion, la dirigente que ha cubierto en buena medida el hueco dejado por la inhabilitación de Otegi.

Los socialistas siguen en caída libre, muy afectados por el 'terremoto Podemos', que ha sacudido su electorado. Sumarían nueve o diez parlamentarios -es decir, entre seis y siete menos de los actuales-; tres por cada circunscripción y un cuarto que rozarían en Álava. Se convertirían en la cuarta fuerza política de Euskadi. Una limitada representación -al borde de su mínimo histórico en la Cámara de Vitoria- que podría ser suficiente para extender al Gobierno Vasco sus pactos con el PNV en las diputaciones y en los principales ayuntamientos. Apuntado por Sabin Etxea como su aliado preferido tras el 25-S, un eventual acuerdo entre ambas formaciones bordearía la mayoría absoluta.

El limitado margen del PP

El PP también muestra signos de debilidad. Tras la pérdida de dos escaños -uno en Bizkaia y otro en Álava, su bastión en el País Vasco-, lograría ocho y un 8,8% de los sufragios. Una menguada representación que limitaría su margen de maniobra en el nuevo Parlamento. Gipuzkoa, el territorio más difícil para los populares, es paradójicamente en el que mejor resisten.

Ciudadanos quedaría fuera de la Cámara con apenas un 2,2% de los votos. Su mejor resultado lo obtendría en Álava: un 2,8% insuficiente para hacerse con el escaño de UPyD en esta legislatura.

Última entrega. Percepción de la situación económica y la política.