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En la silla de playa. El candidato Nicolás de Miguel se sentó con gesto pensativo en una de las sillas azules características de las playas donostiarras. / LOBO ALTUNA

«Nosotros ofrecemos acuerdos y no intercambio de cromos como el PNV»

  • «Nuestro arquetipo de votante es gente de la clase media trabajadora harta de las políticas nacionalistas de exclusión»

Nicolás de Miguel es un donostiarra de origen navarro de «clase media trabajadora». Ha reconocido públicamente que es gay, pero no tiene pareja porque se considera «el último hippie». Vive con sus dos gatos en el barrio donostiarra de Morlans y, estos días, tras jornadas maratonianas de campaña, se plancha sus propias camisas. De Miguel es el candidato a lehendakari por Ciudadanos, pero anteriormente había pasado por las filas de IU y UPyD.

-¿Se considera un superviviente de la política?

-No, porque nunca me he dedicado profesionalmente a ella. En IU milité hace más de dos décadas, y luego estuve mucho tiempo desvinculado de la política. Hasta que entré en UPyD, de lo que estoy muy orgulloso, por cierto, y de donde me fui en la cresta de la ola porque me interesó más Ciudadanos. Ahora sí que me he involucrado totalmente.

-¿Quién le llamó?

-Nadie. Miré la web, me puse en contacto con ellos y les dije que aquí me tenían para lo que necesitaran. Todo fue rapidísimo.

-¿Por qué cree que se fijaron en usted para representar a Ciudadanos en Euskadi?

-He pasado por un proceso de primarias, así que imagino que han pensado que soy un tipo responsable, que puede ser un buen abanderado del proyecto. No soy como el abanderado de Tonga en los Juegos Olímpicos (un musculado atleta que desfiló con el torso desnudo), ya me gustaría (risas), pero aquí estoy.

-¿Cómo se define políticamente?

-Soy una persona de centro. Progresista.

-¿Qué tipo de votante cree que tendrá C's en las autonómicas?

-Un amplio espectro de la sociedad vasca. Empezando por los ciudadanos de clase media trabajadora. Personas que tienen hartazgo de las políticas nacionalistas de exclusión, y de los viejos partidos que no ofrecen soluciones sino inmovilismo.

-¿Cuántos parlamentarios cree que sacarán en Euskadi?

-Vamos a pelear por sacar al menos uno en cada territorio.

-Las encuestas no son muy halagüeñas...

-Lo sé, pero viendo cómo han ido hasta ahora, no nos quitan el sueño. No me fijo en ellas, la verdad. Me centro en mi proyecto y en sacar nuestras propuestas adelante. Hasta ahora nos ha faltado visibilidad en Euskadi y eso penaliza, pero desde agosto hemos aumentado mucho en ese ámbito.

-¿No conseguir ningún representante sería un fracaso?

-Sería una decepción.

-¿Qué ofrece Ciudadanos que no ofrezcan otros partidos?

-Modernización y transparencia de las instituciones. Una voluntad de entendimiento, de buscar espacios en común y llegar a acuerdos entre diferentes. Nosotros ofrecemos acuerdos y no intercambio de cromos, como se ha hecho aquí hasta ahora, en beneficio del 'régimen' del PNV.

-¿C's ha modulado la postura respecto al Concierto Económico?

-No existe en las Cortes ningún atisbo de acuerdo en esa materia, y para reformar el Concierto se necesita una mayoría amplísima. Consideramos, por tanto, que a corto-medio plazo hay urgencias y prioridades mayores. Esa no se encuentra entre ellas. Otra cosa bien distinta es el tema del Cupo, que sí que abogamos por su actualización con luz y taquígrafos.

-¿Se sentirían ustedes más cómodos en un Estado centralista?

-No, porque no somos un partido recentralizador o jacobino, aunque se nos acuse de ello. Legítimamente podríamos serlo, pero no es nuestro caso. Creemos en el Estado de las autonomías, si bien consideramos que hay que limitar bien las competencias que corresponden a la nación y las que corresponden a las autonomías. Y abogamos por completar el sistema competencial.

-¿Cuál es el proyecto de Ciudadanos para Euskadi?

-Una comunidad inclusiva, moderna, que apueste por pivotar toda la acción política y económica sobre la figura del ciudadano. Hay que poner como eje de la política al ciudadano, antes que a los territorios o las lenguas. Vamos a abogar por una Euskadi que apueste por todo aquello que nos une.

-En el videochat de este periódico dio usted «gracias a Júpiter». ¿Se considera una persona religiosa?

-No, en absoluto. No soy ateo, pero porque no puedo demostrar que Dios no existe. Pero puede decirse que soy lo que comúnmente se conoce como agnóstico.

-Ha reconocido públicamente que es gay.

-Sí, y soy activista por los derechos civiles y un firme defensor del matrimonio igualitario. También de los avances que redunden en beneficio del colectivo LGTB. Tuve la suerte de nacer en una familia de librepensadores y, desde muy joven, me involucré mucho en las manifestaciones para exigir respeto a los gays. Así que me hace gracia que me vengan cuatro 'guays' ahora a darme lecciones de modernidad.

-¿Cómo ve la sociedad vasca en ese sentido, es tolerante?

-Se aprecia un repunte de actitudes homófobas, así que algo se está haciendo mal. Como político, me parece prioritario hacer visibles las demandas del colectivo gay.