Urkullu pide discreción y confía en alcanzar una reforma fiscal «con amplio consenso»

El diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, compartió mesa con los líderes del PNV, Andoni Ortuzar, y del PSE, Idoia Mendia, partidos que deben cerrar la reforma. / IREKIA

Señala al Consejo Vasco de Finanzas del próximo día 11 como «marco para abordar el debate» y emplaza a «dejar apartadas ideologías» en la negociación. El lehendakari sostiene que «no hay brechas» en el PNV, pero pide no discutir solo de Sociedades

ALEXIS ALGABA SAN SEBASTIÁN.

Era prácticamente la última voz del espectro político vasco que quedaba por pronunciarse en el debate fiscal que saltó a los medios la pasada semana después de que el diputado de Bizkaia, Unai Rementeria, desvelara la posición que defiende el PNV en torno al Impuesto de Sociedades en la negociación que mantienen con el PSE para concretar una reforma tributaria. Pero no por ello la menos importante. Al contrario, se esperaba como agua de mayo que el lehendakari, Iñigo Urkullu, se pronunciara para salvar el posible estancamiento de las negociaciones ante la defensa socialista de la «línea roja» que supone la reducción del tipo nominal del IS. El lehendakari se mostró conciliador y abogó por «dejar de lado consideraciones supuestamente ideológicas» y trabajar para alcanzar «un amplio consenso».

Urkullu aprovechó su comparecencia en el Forum Europa en Bilbao para calmar las aguas delante de una mesa presidencial en la que figuraban, entre otros, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, y la reelegida secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia, actores vitales en la negociación de la reforma fiscal entre partidos en la búsqueda de ese «amplio consenso» que refrende en las juntas generales de Bizkaia y Gipuzkoa -Álava necesita la implicación de un tercer partido- la nueva reforma. En la misma mesa, también figuraban el consejero de Hacienda y Finanzas, Pedro Azpiazu, y el propio diputado general de Bizkaia, para quien irían dirigidas las palabras del lehendakari al afirmar que «merece la pena una reflexión más integral que la que quizá hemos trasladado de manera pública».

Urkullu coincidió con la postura del diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, que desde el inicio del proceso ha defendido que las negociaciones deben llevarse en un segundo plano sin publicitar posicionamientos «ni entrar en discusiones». «Probablemente nos habremos equivocado en hablar excesivamente de esta cuestión -el Impuesto de Sociedades- antes de llegar a un escenario de contraste entre los partidos políticos, y desde planos muy segmentados», admitió el lehendakari. Los jeltzales defienden la conveniencia de bajar del 28% al 25 o 24% el tipo nominal del gravamen de Sociedades, pero a la vez reducir la maraña de deducciones fiscales, de forma que el tipo efectivo que se aplique a las empresas sea el mismo o mayor. Los socialistas, en cambio, apuntan que no hace falta reducir el tipo nominal y se quieren centrar en la efectividad de las deducciones.

«Merece la pena una reflexión más integral que la que quizá hemos trasladado de manera pública, que ha podido aparecer de manera sectorial», insisitió el lehendakari, que aseguró que «un ejercicio de responsabilidad, mirando los escenarios en los que estamos y los retos a los que tenemos que hacer frente, nos llevaría a la conclusión de que, entre todos, deberíamos quizá dejar apartado lo que puedan ser consideraciones supuestamente ideológicas para pensar cómo facilitamos una reactivación de la economía, una ayuda a más y mejor empleo, por el bien de los ciudadanos y de las condiciones de vida para la perdurabilidad de nuestra sociedad».

Urkullu incidió en que «no es suficiente con mirar lo que pueda ser el IRPF o lo que pueda ser el Impuesto de Sociedades o que, mirando el IS, miremos el tipo nominal y el tipo efectivo».

El poder es de las Juntas

El lehendakari aclaró, como ya lo habían hecho fuentes jeltzales la pasada semana, que no existe «una brecha» en la postura del PNV en materia de fiscalidad. Por lo menos, admitió, por lo que respecta «a la representación del PNV en el Gobierno Vasco», aunque, también puntualizó, «la competencia -en esta materia- no es del Parlamento ni del Gobierno Vasco».

«Es de las Juntas Generales y de los partidos que tienen que acordar en cada caso llevar las proposiciones de norma correspondientes. Pero nosotros estamos en disposición de ofrecer nuestra reflexión sobre los escenarios futuros, que son absolutamente objetivables», recordó.

Muy probablemente, antes de que llegue ese acuerdo esperado a las Juntas, tendrá la oportunidad de debatirse en el próximo Consejo Vasco de Finanzas que ya tiene fecha para su celebración. Será el próximo día 11 y el lehendakari espera que en el mismo se pueda «abordar el debate sobre la reforma fiscal». Es imprescindible que las modificaciones tributarias inicien ya su tramite formal de aprobación, sobre todo, si se quieren aprobar antes de final de año para que sean efectivos desde el primer día de 2018, una posibilidad que la pasada semana cuestionaban a preguntas de DV jeltzales y socialistas.

En esta línea, Urkullu abogó por «preservar el activo de la certidumbre fiscal», de forma que se tratará de buscar un acuerdo «reflexivo» y sin prisas de forma que las propias compañías no se tengan que ver envueltas en la incertidumbre fiscal.

El lehendakari añadió que la reforma debe encaminarse también a «facilitar la reactivación económica». Urkullu destacó «el esfuerzo de adaptación que están haciendo la industria y la empresa vasca para ganar competitividad y crear nuevas oportunidades de producto y mercado», si bien «hay sectores que siguen arrastrando serios problemas».

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