Urkullu acusa a ELA de querer una relación en «exclusividad» sin respetar al resto de centrales

El lehendakari asegura que la central nacionalista plantea ser «contrapoder» a su gabinete como lo ha demostrado desde el inicio de la legislatura

P. A. SAN SEBASTIÁN.

Las relaciones del Gobierno Vasco y en concreto del lehendakari, Iñigo Urkullu, con el sindicato ELA están deterioradas desde el inicio de la primera legislatura (finales de 2012) y todo apunta que en este 2018 que está a punto de estrenarse van a transitar por el mismo camino. El máximo responsable del Gobierno Vasco respondió ayer a las habituales críticas que realiza la central nacionalista a la labor de su ejecutivo y en concreto a «la negativa del propio Urkullu» a recibir a su secretario general, como suele recordar de forma reiterada Adolfo 'Txiki' Muñoz.

Pues bien, el lehendakari, exigió a ELA «respeto» al resto de organizaciones sindicales vascas que se reúnen con el Gobierno Vasco y a las que acusa de «clientelismo», y advirtió que el sindicato que lidera Adolfo 'Txiki' Muñoz pretende una relación «en régimen de exclusividad».

En una entrevista a una radio pública vasca, el lehendakari se mostró convencido de que en Euskadi no se reproducen 'fotografías' en las que las organizaciones sindicales firman acuerdos con el Gobierno, como ha ocurrido recientemente con la subida salarial en el ámbito estatal, porque «algunos de los sindicatos no participan de los foros». «No solamente es que no tenga interlocución con el lehendakari, sino que no participa de los foros existentes: ELA, concretamente», indicó.

Y ante la acusación del sindicato de que Urkullu «no quiere recibirle», exigió a la central nacionalista «el respeto que para ella exige cuando no guarda ningún respeto para con nadie». El lehendakari reclamó a ELA «un respeto para con todos los demás, que puedan reunirse» con él, «y para la voluntad que puedan tener quienes deseen reunirse con el lehendakari para tener ámbitos de diálogo normalizados».

El máximo responsable del Ejecutivo autónomo recordó que, desde que llegó a Lehendakaritza, en 2012, celebró una ronda de contactos con todos los agentes sociales, incluido el secretario general de ELA, Adolfo 'Txiki' Muñoz. «Pero nada más sentarme, me encontré con una convocatoria de huelga general». También apuntó que en la última campaña para las elecciones autonómicas ELA convocó una manifestación «en contra del Gobierno Vasco» y destacó que plantea «ser contrapoder» a su Gabinete.

«Estoy hablando de un sindicato que entiende la relación desde un régimen de exclusividad, despreciando al resto de representación trabajadora del resto de sindicatos, que plantea la queja porque el lehendakari no le recibe y no participa de los foros en los que participan el resto de representación de los trabajadores de Euskadi», insistió.

Avanzar en el diálogo social

Urkullu aseguró que quiere ser «prudente» porque desea «avanzar en el diálogo social». «En ese propósito estamos desde la legislatura pasada, y en ese propósito estamos también en esta legislatura, hablando con los sindicatos, con las organizaciones patronales territoriales y con los agentes socioeconómicos, porque entendemos que es necesario un diálogo social», señaló.

En este sentido, mostró su preocupación por que «uno de cada cinco trabajadores en Euskadi no goce de un convenio» y de asuntos como la formación o la transición de la educación al mundo laboral, o las condiciones laborales y salariales.

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