Euskadi encabeza la tasa de parados de larga duración, que son 6 de cada 10 desempleados

Euskadi encabeza la tasa de parados de larga duración, que son 6 de cada 10 desempleados

Se ha reducido tan solo un punto en la CAV en el último año frente a más de cinco en el Estado. El Informe Laboral de la UPV alerta sobre el aumento de los inactivos por el envejecimiento de la población y la fuga de jóvenes a otras regiones

PILAR ARANGUREN

La catedrática de la UPV Sara de la Rica ha advertido en más de una ocasión que el desempleo de larga duración corre camino de enquistarse en el País Vasco y ayer volvió a remarcarlo tras constatar en el último Informe Laboral de Euskadi que ha descendido tan solo un punto en el último año mientras que en el conjunto del Estado se ha reducido en más de cinco puntos. Una evolución que ha hecho que la CAV se sitúe a la cabeza en lo que respecta a la tasa de parados que llevan más de un año buscando un empleo.

Según revela dicho informe, relativo al tercer trimestre de este año y elaborado en base a los datos de la Encuesta de Población Activa, la tasa de paro de larga duración de Euskadi se ha situado a finales de septiembre en el 62,81%, frente al 63,70% del mismo periodo del año anterior. Sin embargo, en el conjunto del Estado ha caído desde el 61,23% al 56,02%, con lo que se agranda la diferencia que ya existía con la CAV. En concreto, más de seis puntos.

¿Pero cuáles son las razones que explican ese enquistamiento del paro de larga duración en Euskadi? Preguntada al respecto por DV, Sara de la Rica explica que Euskadi es una región muy envejecida y con unos parados muy cronificados. A ello se añade que en otras comunidades hay una mayor presencia del turismo y de actividades que requieren menos formación que permiten a los desempleados engancharse al mercado laboral sin grandes esfuerzos de recualificación. Es decir, que el mayor peso de la industria en Euskadi y de un tejido productivo más avanzado juega en contra de estos desempleados.

A ello se añade otro aspecto, según la catedrática, y es que la menor tasa de paro del País Vasco, un 11,5% frente al 16,4% del Estado, hace más difícil reducir la cifra de los que llevan más tiempo buscando empleo, porque en su mayoría son estructurales, es decir, con muchas dificultades para engancharse a alguna actividad. Así, el perfil de estos parados de larga duración es el de personas mayores, con escasa cualificación y que llevan entre tres y cuatro años en el desempleo.

Ante este panorama desalentador, Sara de la Rica insiste en lanzar un mensaje a las instituciones y organismos competentes: «O se hacen políticas activas a la carta o serán los grandes perdedores».

La catedrática también llama la atención sobre otra cuestión que muchas veces pasa desapercibida tras las grandes cifras del paro y de la ocupación y que no es otra cosa que el aumento de la inactividad, es decir, de las personas que ni trabajan ni buscan un empleo. «Un ascenso continuado y preocupante», destaca.

Así, señala que aunque en el último año la población adulta de Euskadi ha crecido en 4.000 personas, la ocupada se mantiene más o menos estable y sin embargo, la cifra de desempleados baja en 15.000 personas. Y aunque parece una contradicción no lo es, ya que ese descenso lo absorbe prácticamente en su totalidad la población inactiva. «Un trasvase que hace que Euskadi se sitúe entre las comunidades en las que la inactividad es ciertamente elevada», subraya el informe de la UPV.

De hecho, la tasa de inactividad en Euskadi es del 43,67% en el tercer trimestre, frente al 42,61% de un año antes; es decir, un punto más. En el conjunto del Estado también ha avanzado la inactividad pero en menor medida, del 40,72% al 41,08%.

«Madrid actúa como un imán»

El estudio de la UPV apunta a tres razones: el envejecimiento de la población, el retraso en la entrada de los jóvenes al mercado laboral y la escasez de los mismos, tanto por el efecto demográfico como por la marcha de muchos de ellos a otras regiones más dinámicas en cuanto al empleo.

Respecto a este último aspecto, Sara de la Rica destaca que «Madrid es un imán para los jóvenes cualificados y se ha convertido en un destino estrella». Pero no quiere pasar por encima de otras dos cuestiones. Así, incide en el envejecimiento de la población vasca debido a la mayor longevidad pero también a las menores tasas de natalidad, que se encuentran en 1,3. Así, se ha pasado, recuerda, de 36.000 nacimientos anuales en los años ochenta a 14.000 en la actualidad.

Además, señala que muchas mujeres que se incorporaron al mercado laboral para ayudar a las familias se están retirando del mismo, pasando a la inactividad.

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