Las toallitas higiénicas que ni atascan ni contaminan tienen label guipuzcoano

Máquina con la que Papelera Aralar produce la fibra desintegrable, con capacidad para 17.000 toneladas al año. / ÍÑIGO ROYO
Máquina con la que Papelera Aralar produce la fibra desintegrable, con capacidad para 17.000 toneladas al año. / ÍÑIGO ROYO

Papelera Aralar produce desde 2014 la primera fibra totalmente desintegrable y natural. La empresa de Amezketa prevé seguir creciendo gracias a un producto con gran potencial

PILAR ARANGUREN SAN SEBASTIÁN.

Las imágenes de colectores atascados con miles y miles de toallitas higiénicas han sacudido recientemente nuestras retinas. Un problema que sufren muchas grandes ciudades, como Londres, Nueva York, Madrid e incluso San Sebastián, donde el tapón encontrado hace escasas semanas era del tamaño de seis coches. Un problema que acarrea destinar muchos esfuerzos, ya que provoca en ocasiones inundaciones y roturas de tuberías, y también ingentes recursos económicos. Pero a escasa distancia de la capital guipuzcoana, en concreto, a 36 kilómetros, y bajo el imponente macizo del Txindoki, una pequeña pero inovadora empresa guipuzcoana, la papelera Aralar, encontró en 2014 una solución a este problema a petición de sus clientes internaciones. El resultado es una fibra de papel, denominado Araflush, que permite que las toallitas higiénicas se desinteguen totalmente en el agua, sin dejar ningún resto químico y por lo tanto sin contaminación. Es el primer producto libre de aditivos y 100% desintegrable.

Cosido con agua

Para desarrollar este producto -el papel que sirve de base para las toallitas- la compañía ubicada en Amezketa, una empresa familiar creada en 1935, tuvo que compatibilizar varias tecnologías ya existentes. El reto era lograr un papel húmedo con mucha resistencia y totalmente desintegrable. El resultado es un producto de un grosor mayor que el papel normal, ya que tiene sesenta gramos. Un proceso que le costó más de un año. Y es que para elaborar dicha fibra el cosido se realiza de un modo natural, mediante un jet -chorro- de agua, de 600 bares, que hace de aguja.

La firma prevé que el crecimiento de este producto en el mercado de EE UU sea exponencial

Esta es la peculiaridad del producto que fabrica Aralar, ya que otras empresas realizan ese cosido con ligantes químicos que al desintegrardejan resíduos. En este sentido, Senén Amunárriz, director general de la empresa y nieto de uno de los fundadores de la factoría, destaca el hecho de que la compañía guipuzcoana ha sido la primera en realizar cosidos totalmente desintegrables.

Este adjetivo cobra una especial relevencia, ya que asegura que la mayoría de las toallitas que están en el mercado y que se anuncian como 'desechables', es decir, aptas para echarlas por el váter, tienen cierta biodegradabilidad pero no se desintegran, ya que están hechas un 50% con viscosa y otro 50% con poliéster, que es un plástico.

Una manera fácil de comprobarlo -tal y como muestra Amunárriz- es introducir las diferentes toallitas por separado en una botella con 30 centrilitos de agua. Se mantiene unos segundos y se agita. Las que contienen poliester siguen flotando en el agua, mientras que las que son totalmente desintegrables, como la fibra Araflush de Papelera Aralar, se disuelve por completo.

Con todo, el mercado está evolucionando, dados los problemas que se van generando en las tuberías y colectores, lo que ha obligado a los fabricantes a buscar nuevos productos desechables menos dañinos. Así, en EE UU se producen toallitas con pasta de papel pero utilizando ligantes, con el inconveniente antes mencionado de que dejan resíduos químicos.

La Papelera Aralar tuvo que realizar una fuerte inversión para introducir esta línea de actividad. En concreto, destinó 30 millones a costear la nueva máquina y la nave que la alberga, que está concebida para acoger otro equipo de las mismas características cuando el mercado adquiera una velocidad de crucero. El equipamiento tiene una capacidad para producir 17.000 toneladas al año -sesenta al día- y en estos momentos está al 80-90%.

El director general de la empresa señala que la mayor parte de la producción se destina a los mercados exteriores, sobre todo a EE UU, donde las toallitas con fibra de Aralar se comercializan en las principales cadenas americanas, pero también a Corea y China. En Europa, venden a clientes alemanes e italianos, entre otros. Papelera Aralar tiene depositadas sus esperanzas especialmente en EE UU, donde espera incrementar sus ventas de manera significativa este año y en los próximos ejercicios.

En España, el mercado de este tipo de fibra -insistimos en lo de totalmente desintegrable- es más incipiente y trata de abrirse hueco entre la amalgama de productos biodegradables que inundan las estantarías de las grandes y pequeñas superficies comerciales y que confunden al consumidor. Una conocida cadena valenciana de distribución comercializa desde hace más de un año toallitas elaboradas con el m,aterial de la Papelera Aralar, y otras de la competencia están dando pasos en el mismo sentido.

Una empresa familiar que llega a la cuarta generación

Papelera Aralar es una empresa familiar, creada en 1935 y que alcanza ya a la cuarta generación. Un hito en sí mismo. Desde un pequeño pueblo como Amezketa ha sabido evolucionar con el tiempo y sobrevivir a la crisis del sector especializándose en papeles especiales. De hecho, en 1957 dejó de fabricar pasta de papel para abordar los papeles de calidad. La innovación está en su ADN, así como el desarrollo social y cultural del entorno en el que está ubicado la factoría. De hecho, construyó 33 viviendas para los empleados, así como el frontón de la localidad –del que han salido figuras emblemáticas–, las escuelas y un local social.

Su imbricación con Amezketa es total, hasta el punto de que no puede entenderse la historia reciente del municipio sin la factoría, que se asienta en las faldas del Txindoki. Una imagen que domina el logo de la empresa, muy comprometida también con la conservación del medio ambiente. Como curiosidad, su director general recuerda que tienen en Ituren una central hidroeléctrica con salto de agua. Antiguamente había una línea de 78 kilómetros que unía ambos municipios y que servía para traer la energía a la factoría. Un tendido que desapareció en los años 50.

Reglamentación

Y es que el problema, según Senén Amunárriz, es que no existe una legislación específica que regule este tipo de productos y que permita distinguir los que se desintegran de los que no, para impedir que estos últimos se viertan por el inodoro causando las consecuencias que todos conocemos. «Cuando acudes a la Administración para que tome cartas en el asunto te dice que no hay ninguna normativa y que no puede hacer nada». Por su parte, las empresas transformadoras -que son los clientes de la papelera- empiezan a concienciarse, aunque todavía hay cierta resistencia.

¿Y en el ámbito internacional? Tampoco hay una reglamentación específica. Por ahora, solo Bélgica ha elaborado un decreto que regula este tema. Y en España se empiezan a mover las cosas, ya que se ha creado un grupo de trabajo con la Asociación Española de Aguas de Saneamiento, en el que participa la Papelera Aralar junto con otros fabricantes de papel, así como otros agentes, para tratar de elaborar una normativa. Cabe esperar que para el próximo año esté lista la reglamentación, lo que permitirá que se pueda exigir su cumplimiento y se erradique la confusión actual, ya que ni siquiera las campañas de concienciación emprendidas por los organismos han sido eficaces.

Amunárriz considera que los retos en estos momentos donde todo se confunde son tres: informar a los transformadores y marcas para que se distingan y se utilicen las toallitas totalmente desintegrables cuando se quieran verter en el inodoro; proponer a la Administración una regulación de toalllitas como la existente en Bélgica, reglamentando el etiquetado, y finalmente, establecer un posible logo en los paquetes de toallitas recomendando o certificando la dispersabilidad.

Un ejemplo de que se trata de un mercado emergente y con un gran potencial es que el 50% de los usuarios de toallitas de bebés en EE UU no tiene hijos; es decir, que es un producto multiusos. «Nadie sale de casa en norteamérica sin un paquete de toallitas. Las toallitas vienen para quedarse», enfatiza Amunárriz, por eso indica que es necesario y urgente una reglamentación. De hecho, apunta que el abanico de productos que se pueden elaborar con esta fibra totalmente desintegrable es muy amplia y señala que los próximos son las toallitas de bebés, las desmaquilladoras y las destinadas a la higiene íntima femenina.

Aunque no acaba ahí el abanico, ya que explica que se están empleando toallitas para asearse tras realizar un deporte, etcétera, que sustituyen a una ducha. Este podría ser también otro producto a confeccionar con un producto como Araflush. Una fibra que es 100% natural. Además, toda la pasta que fabrica Papelera de Aralar cuenta con certificación forestal.

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