Talento, el preciado motor que mueve la Industria 4.0

Talento, el preciado motor que mueve la Industria 4.0

La digitalización exige profesionales brillantes que se adapten al cambio veloz e impredecible de la tecnología

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

No basta con ser inteligente, ni con poseer un buen currículum, ni siquiera con hablar tres idiomas y saber trabajar en equipo. Además de todo lo anterior, hay que tener 'talento'. Al menos, esta es la condición imprescindible que se menciona cada vez que sale a relucir la industria 4.0. La digitalización, la inteligencia artificial, la robotización, el 'blockchain', la ciberseguridad... todo ello exige profesionales brillantes.

Pero, en realidad, ¿de qué hablamos cuando hablamos de talento? ¿Cuáles son sus ingredientes? ¿La Universidad y la FP preparan profesionales con este excelso nivel? ¿Euskadi dispone de él para competir en primera línea? También cabe la posibilidad de que se trate de un concepto que enmascara una exigencia inasumible, la disponibilidad de jóvenes infinitamente preparados dispuestos a trabajar de sol a sol. Estas cuestiones se las hemos trasladado a cuatro expertos en la industria 4.0 bien por su labor directiva en empresas o por su conocimiento académico.

Íñigo Larrea es uno de ellos. Desde su cargo como responsable de Gestión del Talento de la Corporación Mondragón conoce de primera mano los intríngulis de la actual revolución industrial y los retos que conlleva. Larrea va directamente al grano. «El cambio tecnológico ya está aquí, se va a ir acelerando y es impredecible. Se están digitalizando incluso los componentes, como los tornillos con sensores».

Las frases

«Nos tenemos que poner las pilas. Habrá tortas entre las empresas para contratar a jóvenes con talento» Íñigo Larrea | Corporación Mondragón

«Algunos alumnos del Aula de Máquina Herramienta recibieron siete propuestas para hacer prácticas» Norberto López de Lacalle | Catedrático de la UPV

«Lo que más valoramos es la capacidad para adaptarse a un mundo que cambia a gran velocidad» Sol Castilla | Etxe-Tar

«Reinventarse»

Y en este acelerado proceso de cambio ¿qué es el talento? «Estamos hablando de unos conocimientos que están pasando de la industria mecánica a la eléctronica y a la digital: robotización, sensorización, captura de datos, ciberseguridad... En este entorno cambiante, además de contar con capacidades tecnológicas, es necesario disponer de iniciativa para aprender constantemente y reinventarse».

Las empresas demandan perfiles profesionales concretos. Mondragón realizó el año pasado un estudio sobre las necesidades de las cooperativas. El 68% indicó que no cubre los puestos de ingenieros industriales y el 40% está a falta de ingenieros de mecatrónica, robótica y automatización. Además, el 52% de las cooperativas necesita titulados de ciclos de grado superior de FP en electrónica y mecatrónica; y el 25% en soldadura y mecanización.

Esta carencia de profesionales se agudiza debido al envejecimiento de la población. Larrea señala que la FP y la Universidad sí están alineadas con los requerimientos de la industria 4.0. El problema radica en que no hay suficientes jóvenes que quieran realizar este tipo de estudios, de manera que el relevo generacional no está garantizado. Este déficit, señala Larrea, situará a las empresas en «una especie de guerra por el talento. El equilibrio de poder va a cambiar en el mercado laboral. Los que se tienen que poner guapos no van a ser los candidatos, sino las empresas. Debemos trabajar la imagen de la industria para hacerla atractiva a los jóvenes, especialmente a las mujeres. Nos vamos a tener que poner la pilas, porque va a haber tortas para contratar a los jóvenes con talento».

Con estos mimbres, difícilmente Euskadi se va a situar en los puestos de cabeza de la industria 4.0. Larrea detecta, además de la falta de cantera, la necesidad de la formación contínua. «Las plantillas envejecen y habrá que reciclarlas. La relación con la Universidad o con la FP no debe limitarse a sacar un título, sino mantenerse a lo largo de toda la vida laboral». Además, señala que para aspirar a situarse entre los países líderes, la industria vasca debe escalar peldaños en la cadena de valor. «Tenemos compañías tractoras, pero la mayoría de las empresas fabrican componentes, no producto final. Nuestro tejido industrial no es el alemán, nos queda mucho recorrido por delante».

Además

Larrea indica que esta pugna por fichar a los profesionales más brillantes llevará aparejada una remuneración alta. «Existe una especie de discurso de la precarización. Se dice que todos vamos a ser 'freelance', que hay que olvidarse de la estabilidad... Quizá, con una visión a corto plazo haya quien piense que puede ofrecer empleo de baja calidad, pero el mercado laboral está cambiando y será el candidato el que ponga las condiciones». No obstante, Larrea alerta de que se corre el riesgo de ir hacia un mercado dual, en el que coexistan profesionales muy cotizados con personas cuyos empleos desaparezcan ante la expansión de las nuevas tecnologías.

«El país puede sufrir»

Norberto López de Lacalle es catedrático de Ingeniería Mecánica de la UPV y dirige el Aula de Máquina Herramienta en la Escuela de Ingenieros de Bilbao. Rasea el balón y orilla el término 'talento'. Prefiere definir los perfiles para afrontar la actual revolución industrial. En su opinión, los retos a afrontar son la digitalización y la fabricación aditiva en metal. «Los avances son tan rápidos -subraya- que el país puede sufrir si no se potencian estas líneas».

En consecuencia, el curriculum más demandado es el de ingeniero experto en fabricación y en comunicación de datos. «A corto plazo carecemos de este perfil mixto y complejo. Se está intentado resolver mediante los cursos de especialización, como los que se imparten en el Aula de Máquina-Herramienta o los másteres duales. A largo plazo, quizá haya que incidir en los grados dobles».

López de Lacalle pone un ejemplo para mostrar la apetencia de las empresas por estos perfiles. «El año pasado, algunos alumnos del Aula de Máquina Herramienta recibieron hasta siete ofertas para realizar prácticas en empresas, la mayor parte de ellas del sector de la automoción, la máquina-herramienta o la aeronáutica». Añade que son especialmente valorados los «alumnos brillantes y que además son 'manitas' con sus máquinas, el software... No obstante, lo más habitual suele ser que las empresas atraigan a los estudiantes de los últimos cursos para realizar prácticas en las aulas de especialización o mediante fórmulas como el Moto Student -un desafío entre equipos de alumnos universitarios de todo el mundo, que consiste en diseñar y fabricar un prototipo de moto de competición -porque el alumno de ingeniería es una joya todavía por tallar».

El catedrático estima que tanto la Universidad como la FP sí son caldo de cultivo para el talento. «Ha habido buena praxis en la FP y en las universidades, ya sean la UPV, MU, Tecnum o Deusto, así como en el Instituto de Máquina Herramienta de Elgoibar. Tenemos una buena base. Incluso el doctorado industrial es un hecho en grupos como Ibarmia, CAF, ONA, ITP o Danobat».

López de Lacalle afirma que en Euskadi existe talento, «pero hay que cultivarlo. De todas formas, somos un país pequeño inmerso en una economía global, así que es importante captarlo en el exterior y, sobre todo, retener el propio». También propone fomentar la creatividad de los estudiantes. «Uno de los aspectos más valorados por los profesionales de gran talento es la posibilidad de resolver problemas muy complejos con total libertad».

Respecto a si talento y remuneración forman parte de la misma ecuación, el catedrático afirma que si los jóvenes profesionales «se hacen necesarios y aportan, en poco tiempo les pagan de forma justa ... Pero rascarse un poco el bolsillo en el primer año también ayudaría, ¡yo tengo que defender a mis alumnos!», concluye López de Lacalle.

Ciencias exactas

Sol Castilla es directora de Recursos Humanos de Etxe-Tar, una empresa de Elgoibar de prestigio internacional en la creación de sistemas de mecanizado para la industria de automoción, pesada y energía renovables. Castilla define el talento como la capacidad de aprendizaje de las personas, su implicación y versatilidad. «Quizás lo que más valoramos es la adaptación a un mundo que cambia a velocidad vertiginosa». La directiva señala que entre los perfiles más apreciados se encuentran los expertos en informática, ciencias exactas y telecomunicaciones, además de las ingenierías y la formación profesional.

Castilla considera que la Universidad y la FP vasca son de calidad, pero añade que las empresas deben participar en la preparación de los profesionales. En Etxe-Tar se nutren de talento fortaleciendo la cantera, captando a los candidatos cuando están estudiando. Las necesidades no cubiertas se resuelven contratando a profesionales experimentados.

La directora de Recursos Humanos afirma que Euskadi puede aspirar a los puestos de cabeza, pero añade que las empresas que no han estado interesadas en servir mejor a sus clientes «no van a saber de la noche a la mañana qué hacer con los sensores, los datos y los algoritmos».

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