La subida de la presión fiscal a las empresas en Gipuzkoa cuadruplicó a la del IRPF entre 2012 y 2015

Jabier Larrañaga, responsable máximo de la Hacienda Foral, el lunes en la presentación del presupuesto para 2018 de su departamento./DFG
Jabier Larrañaga, responsable máximo de la Hacienda Foral, el lunes en la presentación del presupuesto para 2018 de su departamento. / DFG

El tipo real abonado por el Impuesto de Sociedades en esos tres ejercicios por las compañías del territorio pasó del 15,3% al 19,2%. A la espera de los datos de cierre de este curso, el pacto fiscal PNV-PSE podría elevar muy por encima del 20% la tasa a pagar por beneficios en la Campaña 2018

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

Desde que se hiciera oficial el anteproyecto de norma de reforma fiscal acordado entre PNV y PSE, los empresarios vascos han puesto el grito en el cielo denunciando que las medidas incluídas perjudican a las compañías y no favorecen la consolidación de la recuperación económica. El debate fiscal prendió hace ya meses en torno al Impuesto de Sociedades (IS), ese que grava los beneficios empresariales de las firmas (no la riqueza de los empresarios). Hemos pasado de que el consejero de Hacienda y Finanzas, Pedro Azpiazu, apuntara en febrero a un posible endurecimiento de la fiscalidad para las empresas para mejorar la recaudación, a que el PNV defendiera en septiembre una bajada del tipo nominal del 28% actual al 25% del Estado, y finalmente, a una propuesta de moficiaciones tributarias que deja los tipos como están y que reduce en cierta medida las posibilidades de las compañías para rebajar su cuota a ojos de las Haciendas forales.

Con unos ingresos por el IS que se han convertido en un apoyo recaudatorio más que en una pata esencial para las arcas forales (rondan entre el 6% y el 7% de los ingresos anuales totales), es innegable que resulta más sencillo defender el discurso que apunta a gravar más y mejor a las compañías que el de defender una fiscalidad más atractiva tanto para atraer compañías al territorio como para que las que operan aquí se sientan más confortables. Pero, a todo esto, ¿alguien sabe a qué tipo tributan las compañías?

Como en todo debate abierto, convendría que todo aquel que opinase tuviera la información actualizada sobre el tema a tratar. Así las cosas, y como es la Hacienda de Gipuzkoa una de las pocas que realiza un informe exhaustivo de la evolución de los distintos tributos, a través de sus informes anuales y su actualizada base de datos, tan solo con un puñado de 'clics' de ratón podemos alcanzar una de las primeras conclusiones en esta radiografía. Las empresas guipuzcoanas que declararon beneficios en la Campaña de Sociedades de 2015 y tuvieron una base liquidable positiva, tributaron a un tipo efectivo del 19,2%.

Esto qué supone. En pocas palabra, que las empresas dejaron en las arcas forales 19,2 euros de cada 100 que ganaron en ese ejercicio. Comparémoslo con otro tributo, el de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) que afecta a casi todos. En 2015, la tasa efectiva de ese gravamen se situó en el 17,6%, esto es, un punto y medio por debajo del IS -hay que tener en cuenta también que las compañías que pagan Sociedades posiblemente abonen además los salarios de los que se descuenta el IRPF-.

De esta forma, vemos que la presión es superior para las compañías, pero no siempre ha sido así. Volvamos a las campañas tributarias de 2012 -antes de la anterior reforma fiscal de jeltzales y socialistas-. Entonces, en pleno remate final de la crisis económica, el tipo real del IRPF se situaba en el 16,8%, mientras que las empresas en Gipuzkoa se dejaban en el fisco 15,3 de cada 100 euros de beneficio. ¿Ven la evolución? De 2012 a 2015, la presión fiscal a la rentas de las personas se ha elevado en 0,8 puntos, mientras que el tipo efectivo de las compañías ha aumentado en 3,9. Así las cosas, es totalmente cierto que el aumento de la carga fiscal a las empresas ha cuadruplicado en ese periodo al del IRPF.

Un millar más en positivo

Dos causas principales subyacen como justificación de ese crecimiento de la presión precipitado entre esos ejercicios. En primer lugar, la recuperación económica que llevó a que la cifra de compañías con base liquidable positiva (esas que aun aplicando deducciones, compensaciones y ajustes seguían presentando resultados positivos), pasara de las 7.592 de 2012, a las 8.735 de 2015. Más de un millar de empresas que abonaros su minuta del IS, pero que todavía dejan la cifra total lejos del récord de 2007, a las puertas de la crisis, cuando hubo 10.266 compañías que abonaron el tributo.

Sin embargo, la estadística embarra en cierta medida cuando se mira al número de empresas que presentaron una base liquidable negativa. La cifra se eleva hasta las 16.521 compañías, solo por detrás de 2014, y lo que parece dar a entender que el 65,4% de las empresas con actividad en Gipuzkoa está en pérdidas. Un terreno que es ciertamente tenebroso, ya que la realidad, como la aclara después la propia Hacienda foral, no es tan oscura como parece, y es que el 55% de las 25.256 compañías declarantes en 2015 apuntaron un resultado contable positivo, con ganancias que superaban los 2.761 millones de euros.

Quizá con el objetivo de simplificar esta cuestión y que sea un porcentaje más cercano a las empresas que de verdad tienen un balance positivo las que abonen el impuesto (más cerca del 55% que del 35% real), en la reforma fiscal que actualmente está en su etapa de información pública en las webs forales se recogen algunas de las medidas que complicarán a las empresas convertir un resultado beneficioso en una base liquidable negativa o nula. Una de las más controvertidas es la limitación de la compensación anual de bases imponibles negativas, de manera que cada año no podrá superar el 60% de la base imponible positiva previa a la compensación (80% en caso de micro y pequeñas empresas). Hasta ahora esa posibilidad se situaba en el 100% de la base, de forma que con pérdidas acumuladas desde 15 años atrás se podía convertir el resultado en cero.

Evidentemente y solo con la puesta en marcha de esta medida -aunque desde la Hacienda foral señalen que «todavía es difícil hacer cálculos»- el tipo efectivo de Sociedades escalará muy por encima del 20% en la Campaña de 2018 -que deberá cumplimentarse en 2019- en el caso de que las modificaciones fiscales se conviertan en norma tras pasar el trámite formal de las Juntas Generales.

Y las deducciones

Pero no es la única tecla en el IS que se pretende tocar con la reforma. Las deducciones también se quieren convertir en más «efectivas». Unos incentivos que también han servido en estos años a las compañías para minorar su factura con el fisco. Y que también sufrieron una modificación importante en la anterior reforma, lo que se convierte en la segunda causa por la que el tipo efectivo se haya elevado hasta el 19,2%. Y es que en 2015, fueron solo 2.723 las sociedades acogidas a incentivos fiscales (el 10,7% del total), un 11,1% más que en 2014, pero 2.139 menos que en 2012. La razón está en que con el cambio normativo de 2014 desaparecieron las deducciones por contribuciones a planes de pensiones de empleo, mutuas o EPSV y por formación del personal. Más de 4.500 empresas se aplicaron una de estas dos deducciones en 2013.

En 2015 las compañías invirtieron en activos materiales, I+D y creación de empleo más de 689 millones de euros, que propiciaron una deducción total aplicable de 123 millones en su factura del IS.

Estas compañías, apenas una de cada diez en Gipuzkoa, no verán con muy buenos ojos el endurecimiento de las condiciones para acogerse a nuevas deducciones. La reforma propone la supresión de la posibilidad de materializar la reinversión en la adquisición de participaciones en el capital o en los fondos propios de las entidades. Además, se limita la deducibilidad de los gastos financieros en el 30% del beneficio operativo del ejercicio y se modifica la deducción por creación de empleo, exigiendo que el salario del trabajador incorporado supere el 170% del SMI.

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