Así era la 'solución polaca' de CNA para Edesa: fabricar solo ollas con 21 personas

Placas de cocción en la planta de Garagartza de Arrasate. Una línea que no entraba en las previsiones de Amica./MORQUECHO
Placas de cocción en la planta de Garagartza de Arrasate. Una línea que no entraba en las previsiones de Amica. / MORQUECHO

La oferta de Amica dejaba claro que no quería ni las deudas ni la actividad manufacturera de la antigua Fagor Electrodomésticos

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

Según pasa el tiempo se van aclarando las cosas -es una forma de hablar, puesto que el horizonte para los trabajadores se presenta más bien oscuro- respecto a lo sucedido en Edesa Industrial. CNA parece haber tirado la toalla al asumir (antes incluso de que el juez se pronuncie al respecto) que tras sus incumplimientos no lograría retener la marca Fagor y, por tanto, desaparecía el único 'cebo' para encontrar un inversor que reflotara Edesa Industrial. Tanto es así que ha decido retirar aquella propuesta anticipada de convenio (PAC) a los acreedores que incluía una fórmula mágica para devolver la vida a la antigua Fagor Electrodomésticos. Una propuesta que permitiría, así lo señaló la firma en un comunicado, «conservar 140 empleos y sobrepasar los 300 en tres años, manteniendo la actividad industrial y comercial desde el País Vasco». Pues bien, esa tabla de salvación, que llegaba de la mano de una oferta de la polaca Amica para inyectar dinero con el que iniciar la resurrección, era en realidad bastante menos grandilocuente, tanto en el ámbito fabril como en el empleo.

Según ha podido confirmar DV, que ha tenido acceso al citado documento, el plan de viabilidad incluido en esa PAC preveía únicamente fabricar ollas a presión (a razón de 250.000 unidades cada año) en la planta de Eskoriatza con una fuerza laboral directa de 21 personas, a las que se pagaría, de media, 28.522 euros brutos. Esa era toda la salida industrial para las cenizas de la malograda cooperativa de Arrasate, que dejaría así de fabricar el resto de productos de su histórico catálogo.

Junto a esos operarios habría seis personas más como mano de obra indirecta (con un salario promedio de 45.630 euros) y catorce compañeros en lo que CNA denomina «estructura», que en labores comerciales o administrativas ingresarían per cápita unos 55.603 euros al año. Esa plantilla se mantendría, al menos, durante diez años.

Las cifras

70% de quita
o, dicho de otro modo, cobrar solo un 30%, es lo que pretendía plantear la firma a los titulares de créditos ordinarios.
46,9 millones
de euros es la deuda que tiene Edesa Industrial con un 'pool' de bancos. Buena parte de la misma, avalada por Cata.
3 millones
de euros es lo que CNA contaba con ingresar en su fallido plan por la venta de la actividad de termos de Basauri.

El programa de 'salvamento' incluía la «venta de varias líneas y actividades con el objetivo de obtener financiación para poder atender la deuda concursal y financiar la actividad de la compañía». En realidad, la estrategia era deshacerse de todo menos de Eskoriatza y las ollas.

Todo en venta

Esa 'hoja de ruta', que contemplaba la clausura de las plantas de Garagartza y de Basauri, preveía la venta de las actividades de cocción, lavado y termos. Por esta última, que se realiza en las instalaciones vizcaínas, se pretendía ingresar tres millones de euros. El resto de los activos «no estratégicos» aportaría 1,7 millones de euros adicionales «a cobrar en el primer año del plan».

Ese programa, que se ha revelado imposible, se apoyaba casi únicamente en la aparición en escena de la polaca Amica, una firma conocida en el sector en el ámbito internacional y que cotiza en Bolsa. El 'caballero blanco' logrado por CNA, que parecía bueno, tenía muy claras las condiciones en las que entraría en escena.

Según consta en la oferta de los polacos (que tenía vigencia hasta el próximo 28 de febrero y que se firmó el pasado 30 de noviembre tras un encuentro clave en Varsovia entre Amica y CNA), la empresa catalana debía lograr que Fagor S Coop., dueña de la marca, aceptara licenciarle la enseña en unas condiciones al menos nunca peores que las actuales.

La polaca podría seguir siendo una referencia de futuro si el concurso va finalmente a liquidación FUTURO

Es esencial Fagor S Coop, dueña de la marca y que se ha hartado de los incumplimientos de CNA ENSEÑA

Además, Amica dejaba meridianamente claro que pagaría tres millones de euros por «la unidad de negocio llamada línea blanca comercial», que incluía la comercialización (que no la fabricación) de hornos, placas, cocinas, campanas, microondas, congeladores, frigoríficos, lavadora, secadoras y hasta lavavajillas. Para evitar problemas, los polacos añadían una cláusula que decía que «para evitar cualquier duda, la unidad de negocio no incluye pasivos ni actividad manufacturera y/o activos».

Todo en venta

En su carta de intenciones, el fabricante polaco aseguraba que «Amica puede aportar experiencia operativa basada en muchos años de producción de electrodomésticos, así como contribuir con recursos financieros significativos para capital circulante». «Creemos firmemente que podemos relanzar la marca Fagor en Europa, especialmente en España, Portugal, Francia, Polonia, Lituania, Bielorrusia, Ucrania, Eslovaquia, República Checa, Alemania y Rusia», añade el documento.

Amica, que pretendía abrir una oficina comercial en una parte de Garagartza (que quería alquilar de nuevo en condiciones iguales o mejores que las que tiene CNA), detallaba su eventual inyección económica si es que todos sus condicionantes llegaban a cumplirse. Así, se mostraba dispuesta a aportar a la filial instrumental que crearía al efecto hasta 26,8 millones con los que relanzar la marca.

Así era la oferta de Amica. Una propuesta que el Gobierno Vasco entendió como no ideal por el escaso empleo que llegaría a generar en Euskadi pero sí como «la única posible hoy día», según palabras de la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia.

Otro de los aspectos esenciales de la fallida PAC es el relativo al pago de los 108 millones de euros de deuda que acumulaba Edesa Industrial a la hora de presentar el concurso de acreedores. Así, CNA pretendía dar una doble opción a los acreedores por créditos ordinarios que consistía en, o bien una quita del 70% para cobrar en un decenio solo el 30% tras esperar diez años sin ver un euro, o un crédito participativo (convertible en acciones de la empresas que sobreviviera). Cabe recordar que del total de la deuda, casi 47 millones está en manos de un 'pool' de bancos, que negocia en paralelo la refinanciación del pasivo de Cata, que avala casi al 100% esa cantidad.

Más noticias

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos