La siniestralidad laboral se acelera en Euskadi y crece más que el empleo

Concentración de trabajadores tras un accidente laboral en noviembre del año pasado./PEDRO URRESTI
Concentración de trabajadores tras un accidente laboral en noviembre del año pasado. / PEDRO URRESTI

La cifra de accidentes se dispara un 11,1% cuando el año pasado cerró con un aumento del 5,7%. El índice más objetivo, como son los siniestros por cada mil trabajadores, también aumenta y se sitúa ya en 3,03 frente a 2,78 del ejercicio anterior

PILAR ARANGURENSAN SEBASTIÁN.

La siniestralidad laboral no para de crecer y lo hace cada vez a mayor ritmo. Si 2017 cerró con un aumento de los accidentes con baja del 5,7% en enero el incremento interanual ha sido del 11,1%. Por lo tanto, la tendencia lejos de aminorarse se acelera. Además, el mayor aumento se produce durante la jornada laboral, donde los siniestros crecen un 11,7%, mientras que los registrados en los desplazamientos al trabajo, los denominados 'in itinere', suben en menor medida, un 2,7%. Un incremento, en cualquier caso, que no se puede achacar a la mayor actividad laboral, porque el índice de incidencia, es decir, los accidentes por cada 1.000 trabajadores, también crece al pasar del 2,78 a 3,03.

Estos son algunos de los datos que publica el Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laboral, Osalan. El total de accidentes producidos en enero se elevó a 2.893, lo que supone 290 más que en el mismo mes del año pasado. Una cifra que implica 93 siniestros por cada jornada, computando todos los días del mes, frente a los 84 que se produjeron el año pasado; es decir, nueve más cada día.

Pero si el total de accidentes crece, los graves lo hacen todavía en mayor medida, ya que se incrementan un 80% al computarse 18, ocho más que el año anterior. En este caso, el mayor aumento se produce en los desplazamientos, que se disparan un 600% al pasar de uno a siete, mientras que en el trabajo suman dos más, hasta once. En lo que respecta a los accidentes mortales, se mantienen invariables al computarse tres, todos ellos en el puesto de trabajo. También hay otro dato reseñable y es que los fallecimientos se han producido por causa no traumática.

Por territorios, Álava es el que registra un peor comportamiento en enero en lo que respecta al total de accidentes, ya que crecen un 18,1%, seguido de Bizkaia (10,8%) y Gipuzkoa (9,9%). Sin embargo, en lo relacionado con los siniestros graves, en Álava descienden al pasar de dos a uno, mientras que en Gipuzkoa crecen de cuatro a cinco y en Bizkaia se disparan de cuatro a doce.

Las cifras

93 accidentes
en cada jornada se produjeron en enero en el País Vasco, computando los 31 días del mes frente a los 84 del ejercicio anterior.
3 muertes
laborales se produjeron en enero, las mismas que un año antes, pero todas ellas fueron no traumáticas.
80% subieron los graves.
Los accidentes graves fueron los que registraron una peor evolución al computarse 18 frente a los diez que hubo en enero de 2017.
12,8%
repuntan las enfermedades profesionales al registrarse 256 partes, la mayoría de ellos en la industria.

Si nos fijamos en los accidentes mortales, la cifra no varía en Gipuzkoa, donde se produce un fallecimiento laboral, mientras que en Álava se pasa de cero a uno y en Bizkaia se reduce de dos a uno. Cabe recordar que nuestro territorio cerró el año pasado con doce fallecidos, cuatro más que en 2016, y que fue el único territorio en el que crecieron estos siniestros.

Pero si esta es la fotografía estática, es decir la que nos ofrece la cifra global de accidentes, hay otro registro, el del índice de inicidencia, que mide el número de siniestros por cada mil trabajadores, que permite realizar una mejor comparativa con la evolución de la actividad laboral. Y en este caso tampoco hay lugar para la esperanza, porque lejos de decrecer, sigue aumentando. En concreto en enero ha sido de 3,03 accidentes por cada mil operarios frente a 2,78 del mismo periodo del año anterior.

Por sectores, la agricultura es el único que se anota una evolución positiva al pasar de 6,25 a 5,05. Sin embargo, la industria aumenta su índice de incidencia de 4,45 a 4,77. En mayor medida lo hacen la construcción y los servicios. La primera, que es el sector con mayor incidencia, pasa de tener 6,08 a 6,76 siniestros por cada mil trabajadores. Por su parte, en los servicios, que es donde hay menos accidentes porcentualmente hablando, se elevan de 2,08 a 2,31.

Supera la cifra de 2011

Los datos de siniestralidad de enero revelan que continúa la tendencia ascendente registrada en los últimos años, impulsada en parte por la recuperación económica y laboral. De hecho, 2007, el año previo a que estallara la recesión, concluyó con 48.284 accidentes con baja. Un año más tarde, se incrementó hasta los 49.094, y a partir de ahí comenzó un descenso que continuó hasta 2014 (28.095). Un ejercicio en el que se inició la recuperación económica, lo que conllevó que a partir de ahí la siniestralidad laboral volviera a repuntar. En 2015 lo hizo un 7,5%, un ejercicio más tarde aumentó un 4,6% y el año pasado el citado 5,7%, con 35.256 accidentes, con lo que ha superado ya la cifra de 2011.

Pero además de los siniestros, hay otra lacra, como son las enfermedades laborales, que también siguen aumentando. Si el año pasado crecieron un 13%, en enero mantuvieron la misma tendencia al subir un 12,8% interanual.

Los sindicatos achacan el aumento de la siniestralidad a la «mayor precariedad laboral», por lo que consideran que hay que «erradicarla y dignificar las relaciones laborales», como indicaba recientemente la secretaria general de LAB, Garbiñe Aranburu. Las centrales también abogan por aumentar el control y la inspección sobre las empresas, como forma de reducir los accidentes en el trabajo.

LAB, que hace un balance de 2017, en el que sus datos no coinciden con los de Osalan -de hecho computa 41 fallecimientos frente a los 12 del Instituto-, considera «totalmente inaceptables las cifras teniendo en cuenta que casi todos los siniestros y enfermedades profesionales se pueden evitar». La central exige «un cambio de políticas públicas para que garanticen el derecho a la salud laboral», al tiempo que anuncia que seguirá exigiendo un registro de enfermedades profesionales que «saque a la luz esta problemática», en la medida en la que considera que muchos partes se camuflan como enfermedad común.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos