El sector armero resurge tras la recesión gracias a las exportaciones y a la tecnología

El lehendakari presidió el acto, acompañado por miembros de su gobierno, el diputado general, la presidenta del Parlamento vasco y otras autoridades.
El lehendakari presidió el acto, acompañado por miembros de su gobierno, el diputado general, la presidenta del Parlamento vasco y otras autoridades. / MORQUECHO

La Asociación Armera celebró ayer en Eibar su cincuenta aniversario en un clima de optimismo. Las veinte empresas ubicadas en Euskadi emplean a 950 personas y esperan facturar este año 475 millones de euros, la práctica totalidad en el extranjero

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN

. La fabricación de armas forma parte del núcleo duro de la industria vasca desde la Edad Media pero, tras siglos de pujanza, en la pasada década de los ochenta sufrió una durísima crisis que estuvo a punto de arrasar el sector. La debacle se quiso evitar mediante una reestructuración que resultó fallida, desapareciendo todos los fabricantes de arma corta y la mitad de los de escopeta. Tras sucesivos batacazos, el sector ha resurgido gracias a la tecnología y las exportaciones.

Esta positiva coyuntura permitió que la celebración ayer del 50 aniversario de la constitución de la Asociación Armera se realizara en un clima de optimismo. La entidad reúne a cuarenta empresas de todo el Estado, pero el peso de Euskadi, donde radican veinte de ellas, ha conllevado que la sede, como no podía ser de otra manera, se ubique en Eibar.

El sector facturará este año en todo el Estado 1.100 millones de euros (475 en Euskadi), un 2% más que en 2016. En España emplea a 1.800 personas, de las que 950 trabajan en las veinte empresas radicadas en Euskadi (once de ellas en Gipuzkoa, con 700 trabajadores).

El medio siglo de vida de la asociación se celebró en el Museo de la Industria Armera, situado en la citada ciudad. El acto fue presidido por el lehendakari Íñigo Urkullu. Estuvo acompañado por el diputado general, Markel Olano y el alcalde de Eibar, Miguel de los Toyos. También estuvieron presentes la consejera de Desarrollo Económico, Arantxa Tapia y el de Medio Ambiente, Iñaki Arriola, así como la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejeria y el delegado del Gobierno, Javier de Andrés.

El lehendakari destacó la aportación del sector a la industria vasca y su capacidad de adaptación. «Sois referencia en la incorporación de las tecnologías a una actividad artesanal, manteniendo el compromiso con la calidad en un mercado especialmente exigente. Sois referencia -reiteró- en la apuesta por la internacionalización y la innovación».

Camino doloroso

El presidente de la Asociación Armera, el guipuzcoano Iñaki Odriozola, también aludió a la capacidad de «reinventarse» como elemento clave para el resurgimiento. El camino ha sido doloroso. Hace cincuenta años, cuando se constituyó la entidad en la plaza Unzaga, la integraban 65 fabricantes de escopetas y armas cortas, que producían 450.000 unidades al año y empleaban a 4.500 personas.

El sector se ha reducido a 40 empresas que dan trabajo a 1.800 operarios, unas cifras muy inferiores a las de hace medio siglo, pero que permiten mirar al futuro con optimismo. Así lo manifestó Odriozola al indicar que el sector «una vez más cuenta con empresas capaces de competir a nivel global, llegando a exportar el 90% de la fabricación nacional. Además, se ha especializado en la escopeta artesana de lujo, así como en la fabricación de armas de avancarga, rifles, carabinas de aire comprimido y munición».

Marta Gómez, gerente de la Asociación, incidió en la misma línea en declaraciones a este periódico. «Tras varias crisis y una reestructuración, la industria armera de nuestra comarca ha sabido reinventarse. Desaparecieron las empresas que habían dejado de ser competitivas para dar paso a un nuevo panorama de una industria moderna, con un alto grado de especialización». Gómez añadió que en un mundo en el que los centros de producción «migran a países de mano de obra barata, la industria armera ha sido capaz de mantener la manufactura eibarresa y exportarla a los cinco continentes».

La gerente explicó que, de la mano del propio sector, la Asociación se reorganizó dando entrada a nuevos sectores ligados a la caza y al tiro deportivo. Entre éstos se encuentran los distribuidores de armas y de equipamiento de las marcas internacionales más prestigiosas, así como los fabricantes de cuchillería, ropa, calzado y platos para la práctica de tiro.

Gómez añadió que el sector «crea e innova» aplicando la electrónica a las armas y los polímeros especiales a la cartuchería. Respecto al subsector de la avancarga, indicó que se ha posicionado «a la cabeza a nivel mundial y ha diversificado su producción hacia el rifle de precisión y la fabricación de cañones».

Reforma legislativa

No obstante, no todo son parabienes. El presidente de la Asociación denunció las reformas legislativas «cada vez más restrictivas sobre la fabricación, comercialización, posesión y uso de las armas deportivas, lo que dificulta la práctica de la caza y el tiro deportivo». En consecuencia, reclamó la equiparación de la legislación española a la de países de la UE «donde se respetan los derechos de los cazadores y se valora su contribución cultural, social, económica y a la gestión medioambiental».

Destacó que en Euskadi 60.000 personas cuentan con licencia de armas de uso deportivo, generando una «aportación económica» de 300 millones de euros y 1.800 empleos. En el conjunto del Estado, estas cifras se elevan a 2.500 millones y 25.000 puestos de trabajo.

«En definitiva -resaltó Odriozola- merece la pena defender este sector, representante de una industria con más de seis siglos de tradición y con marcas centenarias reconocidas internacionalmente».

Fotos

Vídeos