«El sector aeroespacial debe compartir su historia de éxito con el resto de industrias»

Jacinto Tortosa muestra el cuerpo de un dron hecho en materiales compuestos.
Jacinto Tortosa muestra el cuerpo de un dron hecho en materiales compuestos. / SARA SANTOS

Jacinto Tortosa Director general de Fidamc

ALEXIS ALGABA SAN SEBASTIÁN.

Después de un buen puñado de años como responsable de Recursos Humanos de Airbus España, Jacinto Tortosa (Granada, 1960), lleva un lustro al frente de la Fundación para la Investigación, Desarrollo y Aplicación de Materiales Compuestos (Fidamc). En estos días participa en el XII Congreso Nacional de Materiales Compuestos que se celebra en el Kursaal donostiarra y que está organizado por Mondragon Unibertsitatea, Tecnalia y Aemac. Tortosa conoce de primera mano la evolución que ha registrado la industria aeroespacial española en la aplicación de innovaciones que reducen el peso y los costes de la fabricación de aviones y además favorecen al medioambiente. Un ámbito en el que España ha sido «vanguardista» y es «referente», pero en el que para seguir siendo competitivos se debe recurrir a la «colaboración entre todos los agentes y sectores». Una fórmula de implicación en la que Euskadi, destaca Tortosa, «es referencia».

-¿Cuál es la labor de Fidamc?

-La fundación está dedicada 100% a la investigación, el desarrollo y las aplicaciones industriales de materiales compuestos. Fidamc es una institución público-privada. El 50% del origen viene de EADS, esto es Airbus. Y el otro 50% es del Gobierno español, a través del Cdti (25%) y de la Comunidad de Madrid (25%). Por tanto, su principal cliente es el grupo Airbus con el que tenemos una colaboración estratégica. El grupo y toda la cadena de suministro de la industria aeroespacial en España tiene como área de servicio tecnológico esta fundación pero también hacemos innovaciones y desarrollos para otros países. El 70% de la actividad la tenemos que enfocar a la industria aeroespacial, pero el 30% restante lo dirigimos a otras industrias, como la automoción, la ferroviaria, la eólica, la energética, o la naval. Por tanto, la fundación se dedica a innovar procesos y materiales que reduzcan el coste del producto y que se puedan incorporar rápidamente a la industrial Hacemos desarrollos para reducir el coste y mejorar el entorno.

«La clave no está en competir. Debemos ser humildes y saber que no podemos caminar solos» colaborar

«La estructura, el liderazgo y la implicación de todos en el País Vasco son una referencia» euskadi

«China llegará a ser un competidor real. Airbus y Boeing no van a mandar siempre» el avión chino

-¿Cuáles serían los beneficios de la fabricación avanzada para la ciudadanía?

-El beneficio principal radica en que el sector aeroespacial es un referente en alta tecnología por lo que los puestos de trabajo que genera son permanentes, fijos, y de una elevada cualificación tecnológica. Tanto desde el punto de vista de ingeniería como de talleres. El personal es muy cualificado y eso es muy importante de cara a contribuir al PIB, al empleo... Es un sector estable, cíclico en cuanto a carga de trabajo, pero en los últimos 20 años va creando empleo de forma ininterrumpida.

-¿En qué situación se encuentra España en la fabricación de materiales compuestos para la industria aeronáutica? ¿Hay amenazas de perder terreno o de que otros países recuperen posiciones?

-España hace unos 30 años hizo una apuesta decidida por la utilización de materiales compuestos en la industria de la aviación comercial. Tanto es así que el Airbus A 320 incorporó el estabilizador horizontal en fibra de carbono. Por tanto, se puede decir que España fue pionera en la utilización de materiales compuestos. Entre un 4,5 o 5% del volumen total del avión se hacía con estos materiales. Hoy podemos decir que los aviones de última generación, los A 350 XWB, ya incorporan el 55% de la estructura en materiales compuestos. No cabe duda de que España tiene un papel relevante, sobre todo desde el punto de vista del conocimiento y de experiencia, pero no estamos solos en el mundo y si no espabilamos, evidentemente, alguien llegará y se llevará el pastel. Es mundo es global y creemos que es el momento de posicionarnos por delante en temas de conectividad, digitalización, fabricación avanzada, robotización... Son tecnologías transversales que se van a utilizar para todo y debemos adaptarnos a ellas. Amenazas hay muchas pero con el conocimiento generado desde la década de los 80 y de las empresas y centros dedicados a materiales compuestos, la base está puesta.

-Habla de esa red de agentes impicados como esencial para que la innovación sea aplicada y la industria aeroespacial estatal siga a la vanguardia. Podemos ver en el evento que se celebra en el Kursaal la implicación de centros tecnológicos (Tecnalia), universidad (Mondragón), empresas, instituciones y clústers en el sector. ¿Euskadi es una referencia en este sentido para el sector?

-Totalmente de acuerdo. No se puede hacer nada individualmente y todo el mundo debe contribuir en la cadena de valor de los productos finales. Todo lo relacionado con la industria 4.0, la digitalización, las fábricas del futuro, la automatización... Debemos crear sinergias entre todos. Si queremos que a nivel nacional se nos tenga en consideración en el mundo debemos hacerlo entre todos. Hay que buscar sinergias para que no todos hagamos lo mismo y que el dinero del ciudadano se destine de forma correcta.

-¿En otra región española existe un conglomerado comprometido como aquí en Euskadi?

-A nivel del País Vasco la situación es encomiable. La estructuración, el liderazgo y la implicación de todos, desde el ciudadano de a pie al político, es destacable. Creo que en otras regiones no es igual. Se deben integrar los actores, establecer planes de mejora... Pero el País Vasco en ese sentido desde el punto de vista cultural lleva mucho terreno recorrido, sobre todo en lo referente a organización. Además es una región perfectamente europeizada y no me cabe duda de que va a triunfar en el futuro.

-¿La clave está en redundar en la colaboración y no tanto en la competición?

-Realmente la clave es evitar la competición y velar por el trabajo en equipo, la colaboración y la solidaridad. En Euskadi se dan esos factores para que se siga continuando con el desarrollo que se está dando, con el objetivo de ser una región más Europea y global. Si evitamos competir entre nosotros y nos dedicamos más a colaborar, seguro que tenemos más éxito en el futuro. Y eso lo impulsamos también desde Fidamc para que cualquiera que tenga algo que aportar se acerque a nosotros.

-¿Es el sector aeroespacial el que debe actuar como tractor para llevar las evoluciones en nuevos materiales a otras industrias como la automoción o la eólica?

-La industria debe aprender de la industria aeronáutica porque su historia está basada en el éxito. La aviación española y la industria aeroespacial son un ejemplo a seguir. Pero no por ello la industria aeroespacial debe cerrar los ojos al resto y no aprender, al contrario. Lo importante es conseguir sinergias entre todos y la industria aeroespacial lo está haciendo. En el mundo de reducir el peso de sus componentes y reducir la contaminación y costes, eso que está consiguiendo la industria aeroespacial debe trasladarlo al resto. Hablamos y colaboramos con industrias que no son competidoras en producto final, por tanto tenemos un panorama perfecto para poder colaborar y transferir el conocimiento de esos materiales compuestos. Tenemos que ser lo suficientemente humildes para saber que en este camino no podemos ir solos.

-¿Qué supone para el sector aeronáutico y para la propia Airbus la llegada del avión chino de Comac? Puede ser un acicate para profundizar, por ejemplo, en la evolución de materiales.

-Ahora mismo los aviones rusos, chinos... se están desarrollando de una forma firme y si los que en estos momentos tienen la situación prioritaria en el sector, como son Airbus y Boeing, hacen caso omiso a ellos en el futuro tienen mucho que perder. Hay países emergentes que están sacando productos que, de momento, desde el punto de vista de cultura y conocimiento no pueden competir con Airbus o Boeing, que tienen certificaciones y estándares de seguridad muy elevados. Pero estos países llegarán a certificar los productos y serán competidores reales y no podemos pensar que siempre van a mandar los mismos. Es una oportunidad para mejorar todavía más.

-¿Cuáles son los retos principales a los que se enfrenta la industria de los materiales compuestos?

-Todavía hay un gran recorrido por delante. En el sector de la aviación hay que reducir costes, recurrentes y no recurrentes. Debemos establecer sistemas productivos que permitan fabricar 100 aviones al mes. Ahora en Airbus España estamos en los 60-65 al mes. Y tenemos que llegar a las 100 unidades, optimizando costes. Eso en lo que respecta a la aviación. También debemos introducir los materiales compuestos en la automoción esencialmente.

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