Ryanair busca 600 nuevos pilotos para evitar más retrasos y sugiere presiones desde otras aerolíneas

El director general de Ryanair, Michael O'Leary. / CLODAGH KILCOYNE

O’Leary, sin embargo, no está teniendo éxito en encontrarlos ni tampoco en que los actuales acorten sus vacaciones debido al malestar por sus condiciones laborales

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

«Hay suficiente pilotos para los vuelos, pero no los suficientes para atender a problemas imprevistos y evitar los retrasos». La advertencia la dio este jueves el presidente de Ryanair, Michael O’Leary, precisamente ante su junta de accionistas, que refrendó por una mayoría amplia su gestión (incluso del 99% para las cuentas anuales). Y lo hizo tras haber confirmado a principios de semana la anulación de hasta 2.000 vuelos hasta finales de octubre por el «lío» que, según él, se han hecho con los cambios en las vacaciones motivados por la legislación laboral irlandesa, que es la que le afecta por tener su sede en Dublín.

Tras cifrar en 25 millones de euros el impacto económico para la aerolínea de esta crisis -entre compensaciones a pasajeros, devoluciones de billetes (más de 63.000 previstos a finales de semana) y pérdidas de explotación directas-, que asumió como un «error cometido desde la dirección», el polémico empresario y único consejero de Ryanair con capacidad ejecutiva anunció que buscan 600 nuevos pilotos hasta mayo o junio de 2008, a fin de normalizar su programación. Sin embargo, les está costando encontrarlos.

Tampoco está teniendo éxito con su oferta a los comandantes y copilotos actuales para que acorten una semana sus vacaciones (la que les quedaría a principios de octubre), a cambio de recibir un bonus de entre 6.000 y 12.000 euros. Estos alegan que es solo el precio de un día normal, en vez de una suma extraordinaria, y que además han volado ya las 800 horas anuales estipuladas.

Incluso varios comités internos dentro del colectivo de pilotos de la compañía han denunciado su precariedad laboral (muchos pilotos son autónomos) y sus salarios, inferiores a la competencia. Pero O´Leary, en su estilo particular, les advirtió de que «si se portan mal, no habrá regalos al final», tras haber apuntado antes que podría llegar a ofrecer “ciertas concesiones” para atender sus demandas.

En este sentido, descartó a priori la posibilidad de una huelga porque al carecer de un sindicato en Ryanair “no sé cómo van a organizarla”. En cualquier caso, llegó a acusar a sindicatos de otras aerolíneas –pero sin llegar a concretar nombres- de instigar ese malestar.

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