La reforma fiscal vasca se centra en el Patrimonio tras fracasar el acuerdo en Sociedades

Los diputados de Hacienda de los tres territorios, el miércoles en los pasillos de Lakua a su llegada a la reunión del CVF./MIKEL ARRAZOLAGráfico
Los diputados de Hacienda de los tres territorios, el miércoles en los pasillos de Lakua a su llegada a la reunión del CVF. / MIKEL ARRAZOLA

En la negociación está equiparar el mínimo exento y recuperar en Gipuzkoa el escudo fiscal. Este tributo ha afectado en la Campaña 2016 a cerca de 15.000 vascos, de los que se han obtenido ingresos por más de 150 millones

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

«2017 es un buen año para lograr la armonización del Impuesto de Patrimonio». La aseveración a preguntas de hace doce meses por parte del diputado de Hacienda y Finanzas de Gipuzkoa, Jabier Larrañaga, sigue resonando entre las paredes de su despacho de la torre de Errotaburu. Gipuzkoa lleva ya dos años queriendo terminar la reforma del Impuesto sobre la Riqueza y las Grandes Fortunas que prometió Markel Olano en las últimas elecciones forales. En 2015 se realizó la modificación de urgencia de determinadas cuestiones y se diseñó una nueva tabla de tarifas para sostener la recaudación por dicho tributo, pero en 2016, fecha elegida para poder ultimar la recuperación del escudo fiscal, la celebración de las elecciones vascas dejó sin plazo la tramitación de los cambios. Por ello, Gipuzkoa señaló en rojo este ejercicio y la reforma fiscal vasca como el marco perfecto para poder acometer esas adaptaciones que transformen ese Impuesto de la Riqueza en un Impuesto de Patrimonio más cercano al de Bizkaia y Álava.

¿Será esta vez la definitiva? Nadie se atreve a confirmarlo, aunque la reforma fiscal esté a escasos días de ser concretada por la coalición de gobierno PNV-PSE. Fuentes socialistas cercanas a la negociación apuntaron hace unos días que el único debate abierto de cara a la reforma era el que tenía como fondo el Impuesto de Sociedades, que finalmente parece haber caído de su lado ya que todo hace indicar que no se reducirá el tipo nominal del gravamen como pretendían los jeltzales y se quedará como está, en el 28%. Tanto en los posibles cambios en el IRPF como en lo que respecta a Patrimonio había «consenso», apuntaban. Así las cosas, solo queda por descubrir en qué se traduce ese acuerdo en lo que respecta al único tributo desarmonizado.

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Así como tanto IRPF como Sociedades son calcados al 99% en los tres territorios, el gravamen de Patrimonio tiene notables diferencias entre los tres. La primera diferencia y quizá la menos importante ya que no afecta al bolsillo de ningún contribuyente, radica en el nombre. Mientras que Álava y Bizkaia respetan el originario nombre de Impuesto de Patrimonio, en Gipuzkoa la mano de Bildu durante su mandato entre 2011 y 2015 llevó a que el gravamen adquiriese la nomenclatura de Impuesto sobre la Riqueza y las Grandes Fortunas, mensaje directo al tipo de contribuyente que debía pagar en él.

Bizkaia y Álava tienen un escudo fiscal del 65% y un mínimo exento 100.000 euros superior a Gipuzkoa LAS DIFERENCIAS MÁS IMPORTANTES

La reforma que realizó la coalición abertzale y que fue apoyada por el PSE eliminó una de las cláusulas del tributo que más polémica generó: el escudo fiscal. Con ese nombre se conoce al límite según el cual la cuota íntegra del impuesto junto con la del IRPF no pueden superar un porcentaje concreto de la base imponible general y del ahorro del IRPF, en resumen, de los ingresos totales del contribuyente. Mientras en Bizkaia y Álava ese escudo se sitúa en el 65%, Gipuzkoa lleva cuatro campañas sin él.

Otro capitulo de las diferencias radica en los límite exentos. En Gipuzkoa ese mínimo es de 700.000 euros y de 800.000 en Álava y en Bizkaia (Navarra también comparte ese mínimo de 800.000) . También hay diferencias en lo que a la exención de vivienda habitual se refiere, que es de 400.000 euros en Bizkaia y Álava y de 300.000 en Gipuzkoa.

Y la última gran diferencia se refiere a la propia tabla de tipos que manejan las tres Haciendas (ver la tabla adjunta). Estos van del 0,2 al 2,5% en Álava, del 0,2 al 2% en Bizkaia y del 0,25 al 1,5% en Gipuzkoa.

No renunciar a ingresos

En todo caso, cualquier acuerdo armonizador se realizará bajo una premisa principal: que el nivel de ingresos alcanzado por este tributo no descienda y, en todo caso, se eleve. Y es que aunque apenas suponga un 1% de la recaudación total de las Haciendas vascas, las tres han alcanzado un nivel de ingresos más que sustancial por un gravamen que, en algunas comunidades del Estado, está suprimido. En la última Campaña recaudatoria alrededor de 15.500 contribuyentes vascos (7.517 en Gipuzkoa) aportaron algo más de 150 millones de euros a las arcas públicas.

La previsión para cierre de este año era que por Patrimonio las Haciendas vascas recauden alrededor de 173 millones de euros, lo que supone un incremento del 15% en comparación con 2015, año en el que se obtuvieron por este tributo 151 millones.

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