El PSE se reafirma en su rechazo a la rebaja de Sociedades y complica la reforma fiscal

Urkullu y Mendia hablan tras la intervención del lehendakari en el último pleno de Política General. / EFE

La Diputación de Gipuzkoa apela a que la reforma debe garantizar «la suficiencia financiera» y rechaza posicionarse «para no condicionar las negociaciones». Los socialistas entienden que «no es imprescindible» bajar los tipos para atraer empresas

A. ALGABA

Van para tres días que el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, elevó a dominio público la propuesta del PNV en la negociación de la reforma fiscal vasca. Su propuesta principal, reducir el tipo nominal del Impuesto de Sociedades (IS) del 28% al, como mínimo, el 25% que predomina en el Estado. Pero los jeltzales no pueden llevar adelante su propuesta si no suma apoyos parlamentarios en las juntas generales y en el hemiciclo vasco. Por ello, trata de alcanzar desde hace varios meses un acuerdo, al menos, con su socio de gobierno, el PSE. Pero la medida estrella puesta sobre la mesa por los jeltzales no ha caído bien en las filas socialistas, que desde el principio de las negociaciones marcaron como «línea roja» cualquier posible reducción del tipo nominal del IS.

Desde que Rementeria levantó la manta de la propuesta jeltzale, hasta tres portavoces socialistas han alzado la voz para defender su posición. El miércoles fue el portavoz del PSE en las juntas vizcaínas, Carlos Totorika, quien tildó de «un auténtico error» la propuesta aireada por el diputado general de Bizkaia. El jueves fue el turno de la Secretaria General del PSE, Idoia Mendia, que en la víspera del congreso en el que será reelegida en su cargo, apuntó que «no somos partidarios de reducir el tipo nominal de Sociedades» y además aventuró un posible desenlace sin acuerdo y sin reforma.

Ayer, la posición de los socialistas vascos no varió un ápice y fue Iñaki Arriola, actual consejero de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda y que será elegido presidente del PSE-EE en el VIII congreso del partido que se celebra desde hoy en Bilbao, el que señaló que en su opinión, «no es el momento de bajar impuestos a nadie». De esta forma, al igual que sucedió el jueves con la cúpula jeltzale, que cerró filas en torno a la propuesta de bajada de tipos en Sociedades, las voces principales del PSE también han unido sus posiciones para transmitir su rechazo a la misma.

Iñaki Arriola insiste en que «no es el momento de bajar impuestos a nadie»

Markel Olano señala que «la negociación está avanzada y con expectativas de éxito»

«No hay ningún posicionamiento nuevo», reiteraron a fuentes socialistas cercanas a la negociación de la reforma fiscal en la tarde de ayer. Y es que el PSE estima que «no es imprescindible» reducir los tipos nominales del gravamen de Sociedades y plantea que la negociación se centre en la búsqueda de la eficacia de las deducciones a la empresas. «Nuestra postura siempre ha sido favorable a simplificar el tema de las deducciones y creemos que ahí debe estar la mejora del impuesto que se quiere reformar», advierten desde las filas socialistas.

En este sentido, se podría entender que los socialistas quieren poner el foco en el tipo efectivo del gravamen -tasa real por la que tributan las empresas por sus beneficios tras deducciones- y descartan la medida cosmética que supondría una reducción del tipo nominal del 28% al 25%, aunque el efectivo, como defiende el PNV, siga siendo igual o superior al actual.

Así las cosas, cada partido se escuda en que el punto del pacto de gobierno firmado entre ambos referente a la política fiscal y financiera les da la razón. Y es que según el enunciado de ese apartado, ambos partidos deben «promover una política fiscal y financiera al servicio del crecimiento y la solidaridad impulsando, desde el OCT, la actualización de la normativa fiscal precisa para incentivar la actividad económica, la innovación y el empleo, así como el sostenimiento de las políticas sociales y los servicios públicos esenciales».

Haciendo suyo el espíritu de dicho acuerdo, el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, ofreció ayer su punto de vista por primera vez desde que se abriera el debate. Olano dejó claro que la reforma «debe garantizar la suficiencia financiera de las instituciones públicas» y, a su vez, «no perjudicar al relanzamiento de la economía», en un momento de crecimiento sostenido del PIB vasco. Sus palabras fueron calcadas a las de febrero, cuando el consejero de Hacienda y Finanzas, Pedro Azpiazu, sugirió un posible incremento de la presión fiscal para las empresas con el objetivo de disponer de más recursos para garantizar el bienestar social.

Los jeltzales necesitan el apoyo socialista en Gipuzkoa, Álava y en el Parlamento Vasco

Sin embargo, y a diferencia de aquella ocasión, no fue más allá en su posicionamiento y no quiso alinearse de forma clara con la propuesta de Rementeria, aunque se le inquiriera por ello. «No voy a decir nada más. Yo he fijado mi posición y no voy a entrar en discusiones», argumentó el diputado general de Gipuzkoa, quien siempre ha defendido que las negociaciones debían producirse en un segundo plano y sin posicionamientos públicos.

Algo por lo que no ha optado Rementeria que, casualidades de la vida, es el único que en su territorio parte en una posición de fuerza con el PSE. Y es que para sacar adelante esa rebaja del tipo de Sociedades en las juntas vizcaínas, el PNV solo requiere del apoyo de uno de los partidos de la oposición si no alcanza una entente con los socialistas. Y, como se ha comprobado, el PP ha abrazado desde el principio la propuesta jeltzale. Sin embargo no es tan fácil el puzle en Gipuzkoa, donde es necesaria la participación del PSE en un posible pacto, y más complejo aún es el rompecabezas alavés, donde el equipo de gobierno formado por PNV y PSE necesita a un tercer partido para alcanzar la mayoría en juntas.

Casi descartada la posibilidad de que el borrador de la reforma fiscal llegue al próximo Consejo Vasco de Finanzas (CVF) que se celebrará para mediados del próximo mes, tanto jeltzales como socialistas tratarán de ir limando sus propuestas con el objetivo de confluir en una postura «que sea buena, pero sin prisas». En el PSE no descartan, ni mucho menos, alcanzar un acuerdo en las próximas semanas, aunque llevan varios días poniendo en valor los beneficios de la última reforma fiscal de 2013 «que ha mejorado la recaudación y todavía tiene recorrido».

Olano fue más optimista a la hora de anticipar una posible fumata blanca: «La negociación está avanzada y la expectativa es de éxito», apuntó.

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