La pyme industrial guipuzcoana, objeto de deseo para los fondos extranjeros

Borja Gárate, José Antonio Rodríguez, Ainhoa Aizpuru, Cristina Aragón y Antón Aranzabal, ayer en el campus de Deusto en Donostia./MICHELENA
Borja Gárate, José Antonio Rodríguez, Ainhoa Aizpuru, Cristina Aragón y Antón Aranzabal, ayer en el campus de Deusto en Donostia. / MICHELENA

Un estudio anima a las compañías a blindar su arraigo y a las instituciones a darles «mimo». El 82% de estas empresas son «grandes generadoras de actividad y riqueza» y contribuyen «de forma intensa al desarrollo del territorio»

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

«La industria es el corazón de la economía del territorio y las pymes, entre las que se cuentan muchas familiares, son sin duda el verdadero motor de Gipuzkoa y también garantes del equilibrio y la cohesión social con su inmensa aportación a la economía y al empleo; las tenemos siempre en mente, en nuestros planes y estamos comprometidas con ellas y con su desarrollo futuro». Así se expresó ayer la diputada de Promoción Económica, Ainhoa Aizpuru, durante la presentación en el Salón de Grados del Campus de Donostia de la Universidad de Deusto de un estudio sobre el arraigo elaborado por Deusto Business School, la fundación Antonio Aranzábal y la Asociación de la Empresa Familiar de Euskadi (Aefame) y financiado, a la sazón, por el propio Gobierno Foral. El trabajo, que ofrece un repaso de las características de ese corpus empresarial tan importante para Gipuzkoa y también un análisis de los retos (internos y externos) a los que se enfrentan esas pymes, constata que algunas de ellas presentan ciertas debilidades y un riesgo evidente de ser 'asaltadas' por agentes terceros ajenos al territorio. No es el único peligro, pero sí uno que no se puede dejar de lado.

La propia diputada reconoció que muchas de esas pequeñas y medianas empresas industriales que inundan Gipuzkoa están hoy bajo la lupa de inversores extranjeros. «Son muy atractivas para los fondos de inversión de fuera», desveló Aizpuru.

En esa tesitura, y toda vez que el estudio pretende ser un diagnóstico de la situación y aportar una batería de estrategias para garantizar la generación de riqueza y el arraigo, los responsables del trabajo -que no ocultaron que el grueso de los deberes ha de hacerse en casa- lanzaron un mensaje directo pero prudente a la diputada, a la que pidieron «mimos» para las empresas.

Aizpuru recogió el guante, y aseguró que analizará con interés «el valioso estudio» y sus recomendaciones. Pero también dejó claro que las pymes son, sin lugar a dudas, uno de los ejes principales de la política industrial del gabinete foral. «Les hemos dado ese cariño», sentenció, para animar al tejido productivo a acudir a las instituciones «a contar los problemas, pero también a explicarnos sus planes y sus inversiones».

La elegancia reinó en el Salón de Grados y los responsables del estudio citaron solo en una ocasión la fiscalidad como elemento a tener en cuenta en esa tarea de atender a las empresas. No hay que olvidar que hay en ciernes una reforma del Impuesto de Sociedades y que lo que suceda impactará de lleno en la cuenta de resultados del tejido productivo y, por ende, en su competitividad y capacidad de desarrollo.

Riqueza

Y ¿cómo es esa pyme industrial guipuzcoana? Según desgranó la profesora Aragón, en el territorio hay más de 900 de estas empresas que, en conjunto, generan más de 31.500 puestos de trabajo (con datos de 2016), lo que supone casi la mitad de todo el empleo industrial guipuzcoano. Su facturación conjunta asciende a los 7.000 millones de euros y, en general, se trata de firmas consolidadas; de hecho, el 53% opera en este territorio desde hace más de veinticinco años.

Una de ellas es Sariki (del Grupo Unceta), cuyo adjunto a la dirección, Borja Gárate, secretario de Aefame, recordó que las empresas familiares «están arraigadas, generan empleo de calidad, reinvierten lo que ganan en el territorio, tienen vocación de permanencia y los valores muy marcados». «Son el socio ideal para el territorio», destacó.

En esa suerte de radiografía de la pyme industrial, la profesora de Deusto expuso que el 65% de ellas son familiares, con una media de 32 empleados y una facturación promedio de seis millones de euros; además, poseen capital familiar puro y más de la mitad tiene la propiedad y la gestión en manos de una segunda generación.

La aportación a Gipuzkoa es enorme. Según Deusto, el 62% de estas firmas tiene un impacto medio-alto en el territorio; el 82% «es un gran generador de actividad y riqueza y, por lo tanto, contribuye de forma intensa al desarrollo económico y social».

Además, estas empresas compran en Gipuzkoa más de lo que venden, con lo que el saldo para el territorio es positivo. Junto a esto, el dossier certifica que el gasto en I+D de un 25% de estas pymes es superior al 3% de las ventas, por encima del 2% de media en España, y que sus acciones sociales se valoran, en promedio, en los 5.850 euros anuales.

No es nuevo, pero contar con protocolos de sucesión y la profesionalización de las gerencias y los consejos de administración en las empresas familiares es una de las asignaturas pendientes del sector. Así lo expuso Maider Barahona, de la consultora Oteic, que junto a Ikei ha trabajado en el estudio. La técnica recordó a los presentes (entre los que apenas había estudiantes) que «el arraigo es cosa de todos».

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