Un puesto de trabajo cuesta un 55% más en la Administración vasca que en el sector privado

Un puesto de trabajo cuesta un 55% más en la Administración vasca que en el sector privado

La antigüedad de la plantilla y las altas tasas de eventualidad elevan el coste hasta 55.000 euros al año, 20.000 más que en la empresa privada

LUIS LÓPEZ

El proyecto de Presupuestos vascos para 2018 es continuista con respecto al de este año y recoge unos gastos de personal de 2.074 millones de euros para una plantilla estructural de 37.533 trabajadores. Si se hace la cuenta que realiza cualquier empresa para determinar el coste laboral, es decir, si se divide el gasto total entre el número de empleados, la cifra que sale es 55.270 euros al año por puesto de trabajo. Eso supone que la Administración paga un 55% más que la empresa privada, porque en Euskadi el coste laboral medio es de 35.543 euros (contando, en ambos casos, no sólo los salarios, sino las cotizaciones a la Seguridad Social, las indemnizaciones, las dietas...).

¿A qué se debe este desequilibrio, esa diferencia entre ser funcionario y no serlo? ¿Es que el Gobierno vasco paga mucho o es que las empresas pagan poco? Si empezamos poniendo el foco en estas últimas, hay que recordar que Euskadi tiene los segundos costes laborales más altos de España, sólo por detrás de los de Madrid. Pero también hay que tener en cuenta que, según la estadística del INE, llevan bajando desde 2013 -cuando rozaron los 37.000 euros- porque el empleo que se crea en este proceso de recuperación económica no es de gran calidad. De hecho, en lo que va de año los sueldos siguen bajando a un ritmo del 1,7%.

Las cifras del empleo público

2.074
millones de euros destina el proyecto de Presupuestos vascos para 2018 a afrontar gastos de personal. La cifra es similar a la de este año.
37.533
trabajadores es la plantilla estructural implicada. La mayoría son docentes, aunque también se incluyen ertzainas, personal de Justicia y de la Administración General de la comunidad autónoma.
42.000
personas son las que terminan prestando esos servicios debido a las bajas que hay que cubrir y a los temporales que cubren necesidades permanentes, según denuncian los sindicatos.

Pero lo realmente complicado es saber qué ocurre en la Administración. Porque intentar hacer un análisis sobre la realidad salarial del sector público vasco es sacarse un billete de ida hacia la frustración. Esta misma semana, el secretario de acción sindical del CSIF, Francisco Camarillo, lamentaba la falta de transparencia de las administraciones en el conjunto de España en este sentido. El sindicato estatal publicó un informe en el que se revelaba que la diferencia entre lo que cobra un funcionario vasco y uno de la Administración General del Estado llega a superar los 21.000 euros al año. Eso sí, teniendo en cuenta para hacer la comparativa únicamente el salario base, el complemento de destino y el complemento específico, que es lo claro y objetivo, y no otros pluses y antigüedades que, de computarse, incrementarían aún más el desequilibrio.

Es evidente que andar revolviendo con el asunto retributivo incomoda tanto a las administraciones como a los propios trabajadores públicos, siempre bajo la lupa de un sector de la sociedad proclive a las maledicencias y a alimentar estereotipos. Pero no debería ser difícil responder a una pregunta sencilla: ¿Cuánto gana de media un funcionario del Gobierno vasco? Es cierto que la realidad resulta muy dispar, y aquí entran lo mismo una médica que un enfermero, un profesor veterano y una ertzaina novata, una administrativa de Lakua y un celador... Pero las medias son medias, e incluso hay un sueldo medio para el conjunto de Euskadi englobando una realidad aún más heterogénea. Sin embargo, desde Lakua aseguran no tener ese dato para la Administración autonómica. Los sindicatos, tampoco. Unos y otros ofrecen retribuciones básicas por sectores pero sin tener en cuenta pluses ni antigüedades, conceptos que en una plantilla tan envejecida constituyen una parte esencial de la retribución.

«Hay servicios en los que la media de edad es de 55 años», denuncian los sindicatos

El peso de la educación

Así que la única solución para acercarse a esta realidad es olvidarse del coste salarial y analizar la totalidad de los costes laborales. Eso se hace dividiendo el gasto en personal que recogen los Presupuestos entre la plantilla que el propio Gobierno vasco contempla en sus Cuentas y que se eleva a 37.533 personas. Y salen los mencionados 55.000 euros. En este cálculo se incluyen funcionarios, altos cargos, personal laboral y 8.000 ertzainas. La mayoría de todos esos empleados públicos, 23.065, pertenecen al Departamento de Educación. También se incluyen los de Justicia y los que están en Lakua. Pero se excluye a Osakidetza, que tiene sus propias cuentas y donde las retribuciones son aún mayores.

En lo que coinciden tanto el Gobierno vasco como los sindicatos es en que hay muchas matizaciones que hacer a esa cifra de 55.000 euros. Lo primero, recuerdan que esa cantidad sería por puesto de trabajo y no por trabajador. Un matiz importante en un entorno en el que hay miles de interinos cubriendo las bajas y los permisos retribuidos de quienes son los titulares de las plazas. Desde Lakua recuerdan que en el caso de las empresas privadas, cuando un asalariado cae enfermo, es muy posible que no se cubra ese puesto y el resto de la plantilla asuma sus labores. Pero la Administración tiene que dar continuidad a su actividad. Los niños no se pueden quedar sin profesor, aunque caiga enfermo el sustituto del sustituto.

El argumento es confirmado por los sindicatos. Hay casos en los que un mismo puesto está asignado a tres personas: la titular de la plaza, la interina y la que sustituye a la interina cuando esta causa baja, explica Maite Garabieta, de CC OO-Euskadi. Y eso, claro, eleva el coste por plaza estructural.

Así, según admiten fuentes del Gobierno vasco, aunque las plazas estructurales son las mencionadas 37.533, hay unas 42.000 personas trabajando de manera estable. Es decir, 42.000 nóminas. De tener esa cifra en cuenta, el coste laboral medio por persona (no por puesto de trabajo) se quedaría en 49.391 euros al año. Aún así, por encima (un 39% más) de los 35.000 de la empresa privada.

Pero los sindicatos apuntan hacia otra variable: que buena parte de esa gente que no tiene plaza en propiedad pero que orbita en el entorno de la Administración no está cubriendo sustituciones, sino ocupando plazas temporales que deberían ser estructurales. Es decir, que el Gobierno vasco escatima en empleo público porque los 37.533 puestos estructurales son insuficientes para dar respuesta a las necesidades sociales y, en vez de convocar OPEs para cubrir nuevos puestos, lo hace con personal temporal. De modo que según Igor Eizagirre, de ELA, la Administración es uno de los principales focos de precariedad en el mercado laboral vasco. Pero, ¿qué tasa de temporalidad hay en el sector público? En la era de la información y del ‘big data’, el Gobierno vasco argumenta que no es posible dar una cifra ya que depende de cada servicio y de la época del año.

Falta savia nueva

Que no entren nuevos funcionarios -las administraciones han estado muy limitadas como consecuencia de los corsés presupuestarios derivados de la crisis- provoca otro efecto en el que incide Arantza Agote, de UGT-Euskadi: el envejecimiento de las plantillas. «Hay servicios públicos en los que la media de edad es de 55 años», asegura. Y eso, sólo en términos de antigüedad, puede suponer más de 400 euros al mes en cada nómina, lo que contribuye a disparar el gasto.

En este sentido, Agote lamenta que en vez de animar el rejuvenecimiento del sector público, la Administración está cerrando la puerta a los jóvenes y, así, al relevo generacional. Una dinámica que, si no se corrige, seguirá incrementando la distancia en materia de costes laborales entre el sector público y el privado, que cada año que pasa reduce los efectivos más veteranos y caros, para sustituirlos por jóvenes baratos.

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