El puerto de Pasaia terminará 2017 con otro acusado descenso de actividad

Un camión carga chatarra en el puerto de Pasaia./ARIZMENDIGráfico
Un camión carga chatarra en el puerto de Pasaia. / ARIZMENDI

El cierre de la planta de Arcelor en Zumarraga y de la térmica siguen pesando en los resultados

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN

Este año no será bueno para el puerto de Pasaia. El ejercicio 2017 terminará con un movimiento de mercancías ligeramente superior a los 3 millones de toneladas, casi con toda seguridad por debajo del dato registrado en 2016, que a su vez supuso un descenso del 9% respecto a 2015. En realidad, Pasaia viene perdiendo tráficos desde 2003, con la salvedad de 2010, 2014 y 2015.

Este tobogán descendente amenazaba en el primer semestre de 2017 en convertirse en un despeñadero, cuando el tráfico de mercancías respecto al mismo periodo del año anterior se había reducido un 23,66%. Los datos del segundo semestre -hasta octubre-, sin dejar de ser malos, indican que se ha frenado el desplome.

En julio el descenso fue del 21,95%, en agosto del 21,50%, en septiembre del 16,59% y en octubre del 15,32%. Los datos acumulados hasta este último mes revelan que se han movido 2.463.580 toneladas de mercancías (incluido pesca). Por tanto, la suma de los tráficos de noviembre y diciembre, que probablemente superarán las 250.000 toneladas en cada uno de ellos, permite augurar que se salve, quizá por los pelos, el listón de los 3 millones, tal y como había previsto la Autoridad Portuaria. No obstante, será un registro mediocre comparados con los más de 5 millones que se alcanzaron entre 2002 y 2007.

La crisis del carbón y la chatarra

La estadística de las cifras registradas hasta octubre constatan que el puerto no se ha recuperado de la desaparición del tráfico de carbón y de la caída brutal en el movimiento de chatarra. Lo malo es que ninguna de estas mercancías, piedra angular del puerto en las últimas décadas, volverán a ser relevantes. Quizá se capten otros tráficos, pero costará que compensen las mermas.

La clausura de la central térmica de Iberdrola ha supuesto la pérdida de 700.000 toneladas de carbón, la mayor parte hulla procedente de Rusia, suponiendo el 20% del tráfico total de la infraestructura. A su vez, el cierre de Corrugados-Azpeitia y después de Arcelor-Zumarraga ha provocado que el tráfico de chatarra se desplome de los 2.300.000 toneladas movidas en 2003 a las exiguas 250.000 actuales.

En 2003 se movieron 2.300.000 toneladas de chatarra, cayendo en 2016 a 250.000

La actividad podría crecer si cuaja un proyecto para transportar contenedores y la exportación de potasa

La 'foto' a día de hoy -datos acumulados de enero a octubre- indican que se han movido 2.463.580 toneladas, frente a 2.908.096 del mismo periodo del año pasado (-15,3%). La chatarra sigue en caída libre, pasando de 203.710 toneladas a 51.050 (-75%). También cae significativamente el tráfico de productos siderúrgicos, de 1.355.319 toneladas a 1.187.663 (-12,3%), así como maquinaria y repuestos, que baja de 27.924 toneladas a 23.066 (-17,40%). Por el contrario, se producen incrementos notables en el movimiento de magnesita (16,42%), maderas (56,22%), productos alimenticios (17,78%) y en otras mercancías sin especificar (126%). Estos últimos datos positivos inciden poco en el cómputo final, dado que suponen un porcentaje mínimo sobre el total de mercancías movidas.

Los datos acumulados resultan desalentadores incluso en la exportación de vehículos, una actividad que ha ganado peso en el puerto a medida que otras se han ido reduciendo. Hasta octubre del presente ejercicio se han embarcado 178.184 vehículos, frente a 195.787 en el mismo periodo de 2016. Por marcas, el primer puesto lo ocupa Mercedes (87.845), seguido de Opel-GM (76.866) y a gran distancia Volkswagen (7.536). Estos datos muestran la importancia que tienen para el puerto la fábricas de las citadas marcas ubicadas en Vitoria, Figueruelas y Pamplona, respectivamente. El año pasado se embarcaron 228.355 unidades, una cifra récord que parece difícil superar en el presente ejercicio.

Repunte

La Autoridad Portuaria espera que la actividad repunte el próximo año gracias a la exportación de potasa y a la puesta en marcha de un servicio de mercancías mediante contenedores. En el primer caso la multinacional australiana Highfield Resources, que explota las minas de potasa de Navarra, apuesta por embarcar el mineral en Pasaia, después de sopesar las alternativas de Bilbao y Gijón. Si finalmente se confirma el contrato, aportará un millón de toneladas al puerto, de manera progresiva. Además, se está a la espera de que se concrete la intención de UECC, la naviera que transporta vehículos, y Algeposa, de poner en marcha una línea de contenedores. Sería el tercer intento, después de que la canaria JVC y la guipuzcoana TKN-Shipingline lo intentaran sin resultados positivos. La Autoridad Portuaria pondría a disposición de este servicio la dársena que ocupaba la central térmica.

Un tercer mercado con relativa capacidad de crecimiento son los cruceros. No aporta movimiento de mercancías, pero sí actividad portuaria. Y todo suma.

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