El proyecto polaco para Edesa se centra en la distribución sin soluciones para la producción

Un operario de Edesa Industrial maneja una placa de cocción en la planta de Garagartza. / FÉLIX MORQUECHO
Un operario de Edesa Industrial maneja una placa de cocción en la planta de Garagartza. / FÉLIX MORQUECHO

La propuesta presentada por CNA «deja en el aire» lo relativo a la fabricación en Euskadi, según la plantilla, que conocerá su destino cuando el juez decida sobre la marca

JULIO DÍAZ DE ALDA SAN SEBASTIÁN.

Los trabajadores de Edesa Industrial siguen 'in albis' respecto al proyecto industrial que puedan traer bajo el brazo CNA Group y la polaca Amica y también en lo relativo a su futuro más inmediato. Ayer, el comité de empresa se reunió con el administrador concursal de la firma de Arrasate para tratar de conocer el impacto de la reclamación judicial de la marca Fagor por parte de la cooperativa del Grupo Mondragón propietaria de la misma; esperaban también los representantes de los trabajdores que a la cita acudiera un representante de CNA que les pudiera explicar algún detalle más de los planes de la compañía catalana, pero no fue así.

Así que si la víspera confesaban a DV desde el comité la ilusión por poder despejar algunas dudas no menores, ayer la niebla seguía más espesa que nunca. Y es que una de las grandes incógnitas es qué idea se maneja en la entente polaco-catalana sobre lo más importante: el aspecto industrial de la eventual resurrección (sería ya la segunda) de la antigua Fagor Electrodomésticos.

Los sindicatos recelan un tanto -por decir algo- de lo presentado. No solo porque la apuesta de Amica está condicionada al mantenimiento de la marca Fagor -y a la vista del enfado del propietario de la enseña con CNA todo apunta a una pronta liquidación-, sino porque nada se sabe de lo importante, de la producción. La hipotética fabricación en Euskadi «se deja en el aire completamente», confesaron ayer a este diario fuentes conocedoras de esa 'solución' para Edesa Industrial.

Tanto es así que, añaden los mismos medios, «lo único que está claro es que CNA, en realidad Amica, quiere abrir una filial comercial y de distribución, para lo que ha planteado la cesión de solo 21 contratos; se trataría de personal de oficinas y comerciales».

¿Y la fabricación? ¿Y el futuro de la planta de Garagartza? ¿Y los calentadores o los termos de Basauri? ¿Y las ollas a presión de Eskoriatza? Según fuentes conocedoras del proceso, la propuesta anticipada de convenio registrada en el Juzgado de lo Mercantil Número 1 de San Sebastián por Edesa Industrial se refiere en exclusiva a la adquisición por parte de Amica de la «unidad productiva Línea Blanca Comercial».

Algo que no estaba exactamente explicado de ese modo en la nota de prensa que envió la firma catalana la semana pasada y que decía así: «Esta cantidad (los 26,8 millones que la polaca estaría dispuesta a inyectar para quedarse con el negocio) se repartirá entre la adquisición de la unidad productiva de 'Línea Blanca' y de la financiación necesaria para la filial de Amica que se constituirá expresamente para la comercialización de todos los productos de línea blanca». «Más allá de Amica, que quiere distribuir con la marca Fagor, todavía andan buscando un inversor industrial, uno que apoye en la fabricación; así que si todavía no sabemos nada de qué pasará con las ollas a presión o los productos de la rama de confort, como para saber si haremos algún día hornos o placas», lamentaba ayer tras la reunión un miembro del comité de empresa de Edesa Industrial.

¿Un ERE en navidades?

Otra gran duda que se cierne sobre el horizonte de los trabajadores es, como apuntan algunos expertos, si será necesario plantear en breve un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de suspensión en Edesa Industrial. No hay que olvidar que una de las misiones del administrador es la de velar por el concurso y evitar que la deuda crezca más de lo extrictamente necesario.

De todos modos -y esta es, quizás, la única certidumbre a esta hora para los trabajadores- nada se hará hasta que se resuelva la demanda sobre la marca; algo que, fuentes solventes, sitúan «en la última semana de este año o la primera de 2018, en navidades».

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