CNA propone al juez una salida para Edesa Industrial junto al fabricante polaco Amica

Protesta de los trabajadores de Edesa Industrial en Garagartza, antes de que CNA declarara el concurso de acreedores./LOBO ALTUNA
Protesta de los trabajadores de Edesa Industrial en Garagartza, antes de que CNA declarara el concurso de acreedores. / LOBO ALTUNA

Según la catalana, que exige usar la marca Fagor, la multinacional invertiría 26,8 millones en la compra del negocio de cocción y la puesta en marcha de una filial con «cerca de 140 empleos»

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

La situación de Edesa Industrial, que vive un nuevo concurso de acreedores -instado esta vez por el Grupo CNA- ,dio ayer un vuelco al anunciar la firma catalana que había presentado en el juzgado lo que se conoce como propuesta anticipada de convenio conforme, explicó, a su «permanente intención de evitar la liquidación y continuar con la actividad industrial». La clave es la aparición en escena, bajo la figura de supuesto inversor industrial, del fabricante de electrodomésticos polaco Amica, que estaría dispuesto a aportar hasta 26,8 millones de euros para reflotar la empresa, aunque da la sensación de que más bien hablamos de quedarse con la compañía en el marco del proceso judicial.

Una vez más -y esto es tradición en la casa-, lo revelado por el conglomerado pilotado por Jorge Parladé dejaba más interrogantes en el aire que certidumbres negro sobre blanco. Así, al menos, lo subrayaron algunos de los actores más destacados del culebrón que atraviesa el fabricante de Arrasate.

Las claves

2
millones
2
de euros es la cantidad que la propia CNA llegó a reconocer a las autoridades laborales que adeudaba a Fagor S Coop.
140
empleos
140
son los que se mantendrían en Edesa Industrial, lejos de los 350 que exigía la dueña de la marca para ceder la enseña.

Según el comunicado enviado a los medios a media tarde, la matriz CNA ha utilizado su condición de acreedor de Edesa Industrial (la filial debe a su 'madre' más de 50 millones de euros, dentro de un agujero total que supera los 100) para plantear esta eventual salida, puesto que la ley se lo permite al controlar más del 20% del pasivo. Sin embargo, no aclaró cuánta quita (rebaja) estaría dispuesta a asumir.

Así, CNA invita al resto de acreedores (bancos, proveedores e instituciones, en su mayor parte) a sumarse a esa propuesta que, en principio, permitiría «conservar cerca de 140 empleos y sobrepasar los 200 antes de tres años, manteniendo la actividad industrial y comercial desde el País Vasco», según añadía la misiva.

El planteamiento de CNA -que aún ha de ser admitido por el juez y enviado al administrador concursal, que a su vez deberá emitir un informe sobre la viabilidad del mismo y el plan de pago a los acreedores- deberá convencer al resto de acreedores. Si recaba el apoyo de la mitad del pasivo, podría salir adelante.

La catalana se apoya en la aparición de Amica, que surge casi como lo que se conoce como un 'caballero blanco'. Y es que el fabricante polaco dedicaría los 26,8 millones a comprar, en el marco del concurso de acreedores, la unidad productiva de línea blanca (en realidad, hornos y cocción, puesto que el resto está «desmantelado», según el comité de empresa de Edesa Industrial) y la creación de una filial comercializadora.

Es en este último punto donde pueden aparecer las controversias ya que, según lo expuesto por CNA, Amica podría distribuir bajo la marca Fagor (que es lo único que en realidad tiene valor en este asunto) hornos, placas, cocinas independientes, campanas extractoras, microondas, accesorios, congeladores, frigoríficos, lavadoras, secadoras y lavavajillas. Un montón de productos que, en realidad y siempre según las 'pistas' ofrecidas ayer, no se harían nunca en Euskadi.

«Esta propuesta permite de forma sostenible garantizar un importante número de empleos, que podrían incrementarse en el futuro, y viene a respaldar la apuesta industrial del Grupo CNA en España, con Cata en Barcelona y la continuidad de Edesa y Geyser en el País Vasco», aseguró la catalana.

Condiciones

Pero el proyecto, más allá de requerir la aquiescencia de los acreedores, presenta un condicionante mucho más importante. CNA necesita seguir usando la marca Fagor, propiedad de la cooperativa de segundo grado (una cooperativa de cooperativas) Fagor S Coop., de la Corporación Mondragón, y que en los últimos tiempos ha mostrado su hartazgo con Parladé y su manera de hacer las cosas. Tanto, que un poco antes de declararse el concurso de acreedores le requirió para que cumpliese de una vez por todas (en cuando a los pagos de los royalties por el uso de la enseña y también en lo relativo al empleo en Edesa Industrial) o, de lo contrario, perdería el derecho a usar la marca. Y es que a nadie se le escapa que la quiebra de Edesa Industrial (la segunda en tres años) ha golpeado con dureza a firmas que comparten apellido con aquella como Fagor Industrial, Fagor Arrasate o Fagor Ederlan.

Según declaró ayer CNA, ese mantenimiento de la marca «se encuentra en pleno proceso negociador con la Corporación Mondragón, que está valorando las principales líneas de viabilidad de la propuesta». Esta declaración no sentó demasiado bien a Fagor SCoop. Fuentes oficiales de la propietaria de la codiciada enseña aseguraron a que no tenían constancia de la propuesta. «Sólo sabemos lo que ya dijimos, que cumpla con los compromisos que tiene firmados en el contrato», dijeron.

El plan enviado al juzgado también resultó una sorpresa para los trabajadores. El presidente del comité de empresa de Edesa Industrial, Rikardo Pérez, dijo desconocer tanto la condición de socio de la polaca como la propia propuesta. «No sé que quieres que te diga, me acabo de enterar», explicó a preguntas de este diario.

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