El secreto de recaudar más por IRPF con menos trabajadores

Contribuyentes guipuzcoanos, en las oficinas de la Hacienda Foral en una anterior campaña de la renta. / JOSE USOZ

Antes de la crisis, 15,5 de cada 100 euros acababan en las arcas forales; en 2015 ya eran 17,6. Las Haciendas forales no quieren renunciar al maná del IRPF, aunque la rebaja del Gobierno central puede forzar algún movimiento

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

¿Cómo se hace para llegar a recaudar 100 millones más gracias al trabajo de los guipuzcoanos pero con 20.000 empleados menos y 15.000 parados más? La Hacienda de Gipuzkoa se encamina en este 2017 hacia unas cifras recaudatorias sin precedentes. Con un crecimiento del 12,6% en los ingresos por tributos hasta agosto, parece que el récord de 4.367 millones de euros recaudados en 2007 a las puertas de la crisis económica se puede quedar pequeño. Y una de las claves en esta evolución extraordinaria la tiene el comportamiento del tributo que grava directamente los salarios de los guipuzcoanos, que aumenta a un ritmo del 6,3% y que en los últimos ejercicios no ha parado de romper el techo marcado en el año precedente. Con menos trabajadores y más parados que hace una década, ¿cuál ha sido la clave para alcanzar este escenario?

La explicación más sencilla -y la más encaminada a la realidad- es la que radica también en el milagro de los panes y los peces. No es que la Hacienda foral de Gipuzkoa haga magia y se saque contribuyentes de la manga para saciar su hambre recaudadora, es que se aprovecha mucho mejor el género ahora que no hay tanta abundancia. Es decir, que se exprime más a cada contribuyente que antes de la crisis. Esta realidad se observa con una nitidez total si recurrimos a la tasa efectiva del IRPF de los declarantes del territorio, a la que ha tenido acceso DV. Según la tabla que recoge los últimos diez ejercicios de esta tasa efectiva, esto es, la cuantía media que ingresa el fisco de cada contribuyente guipuzcoano, se ha pasado de una carga del 15,5% en 2008, al 17,6% de 2015 (último dato disponible hasta la fecha).

¿Esto qué significa? Pues que en 2008, de cada 100 euros de base liquidable que declaraba cada trabajador guipuzcoano, el fisco recaudaba 15,5 euros. Siete años después, y con una crisis de por medio, los contribuyentes abonaron 2 euros más que entonces, 17,6 euros de media. Aquel año, los ingresos por IRPF en Gipuzkoa alcanzaron los 1.452 millones de euros, el tope máximo hasta 2015, cuando se cerró el ejercicio con 1.512 millones de euros por el gravamen directo más importante. Una cifra que subió hasta los 1.561 millones en 2016 y que este año, si continúa la progresión registrada en los primeros ocho meses del año, sobrepasará los 1.650 millones de euros.

En pleno debate sobre la reforma tributaria, que las Haciendas forales están ultimando para tratar de que su tramitación concluya antes de final de curso, cabe preguntarse si se estará considerando aflojar algo de carga fiscal de las espaldas de los trabajadores vascos. Como seguramente habrán evaluado las Haciendas en el análisis que han realizado de la reforma fiscal vasca acordada en 2013 por PNV y PSE y a la que se sumó el PP, las modificaciones realizadas en el IRPF han dado los resultados previstos. Y es que después de situarse la recaudación por Renta en los 4.264 millones en 2013, en 2016 esa cifra ascendió hasta los 4.839 millones, esto es, un 13% más. Este año, los ingresos por este tributo superarán la barrera de los 5.000 millones de euros.

Limar las deducciones

Resulta significativo que, sin apenas percibirlo, la factura que los contribuyentes pagan a la Hacienda de Gipuzkoa haya aumentado en los últimos años logrando eludir debates sociales. Y es que los tipos han registrado un aumento relevante, de forma que la presión fiscal sobre los contribuyentes guipuzcoanos es mayor en líneas generales a la del resto del Estado. Por ejemplo, una persona con una base liquidable de 30.000 euros, aporta 7.622,5 al fisco en Gipuzkoa, mientras que esa factura en Madrid sería de 6.989,25 euros, o lo que es lo mismo 633 euros menos. En Cataluña, la cuantía se situaría en los 7.428,6 euros, en La Rioja en 7.253,25 y en Cantabria sería de 7.165,5. El tipo mínimo se sitúa en el 23% hasta los 15.550 euros y un máximo del 49% a partir de los 179.460, mientras que en territorio común, el mínimo hasta los 12.450 euros es del 19% y el máximo se sitúa en el 43,5% a partir de los 60.000 euros.

Gipuzkoa recauda 100 millones más por IRPF con 20.000 empleados menos y 15.000 parados más INGRESOS FISCALES

Un guipuzcoano con una base liquidable de 30.000 euros aporta 7.622,5; un madrileño, 6.989,25 MAYOR PRESIÓN QUE EN EL ESTADO

Pero no solo eso. La progresiva pérdida o reducción de algunas deducciones que aligeraban las facturas de los contribuyentes ha contribuido también a que las devoluciones que el fisco foral hace a los ciudadanos se hayan reducido en los últimos cursos. Se limitó la aportación máxima a las EPSVs, se redujo la deducción máxima por compra de vivienda o alquiler, el ahorro también está más gravado que en el resto del Estado...

Crecimiento progresivo

Quizá, una de las causas por las que esta situación de mayor presión no ha conllevado un estallido de malestar social radicaría en una de las características del incremento de la base imponible en los últimos ejercicios. Así, según apuntan desde la Hacienda guipuzcoana, la progresividad ha sido la clave en la subida recaudatoria del IRPF en el periodo 2014-2015 (aunque también es extensible hasta el día de hoy). Desde el fisco indican que en ese periodo, la aportación del tramo de hasta 20.400 euros de base liquidable disminuye, mientras que la del tramo superior a los 63.600 euros ha aumentado un 12,5%. «Ese crecimiento desigual de la base origina un mayor aumento de la cuota íntegra por la progresividad del impuesto y ello también repercute en la subida de la tasa efectiva», argumentan.

El propio Jabier Larrañaga, diputado del ramo, ha defendido en sus últimas comparecencias que en Gipuzkoa el 25% de los contribuyentes que más ganan aportan el 75% del total recaudado, mientras que el 25% proviene del 75% que menos ingresa.

Y la reforma española

Así las cosas, es difícil anticipar modificaciones sustanciales en un tributo que sus 'diseñadores' consideran que está dando sus frutos tanto recaudatoriamente como por su progresividad. Sin embargo, no se puede descartar que en las modificaciones que están a punto de aprobarse se pueda incluir algún guiño para el grueso de contribuyentes en forma de alguna nueva deducción o algún tipo de rebaja fiscal poco considerable. Hay que tener en cuenta que en Álava, la coalición PNV-PSE necesita el apoyo de una tercera fuerza para sacar la reforma adelante, y el PP siempre se ha mostrado favorable a una rebaja en el IRPF, en una línea parecida al pacto alcanzado en el Gobierno central con Ciudadanos.

Los jeltzales señalaron que no iban a incluir la rebaja estatal del IRPF en sus planteamientos para Euskadi. En líneas generales, lo que incluye el acuerdo entre Gobierno y Ciudadanos es la subida del mínimo exento del IRPF de 12.000 a 14.000 euros y una reducción decreciente para las rentas de hasta 17.500 o 18.000 euros. No es una bajada general del impuesto, sino una rebaja de la carga fiscal para las rentas más bajas. De trasladar al País Vasco esa medida, podría suponer que un colectivo de contribuyentes que aporta el 5% de los ingresos por Renta no tuviera que realizar la declaración.

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