El precio de la luz se enfrenta a grandes subidas si el invierno llega frío y seco

Una persona toma nota de la lectura de un contador de luz en Berastegi./LOBO ALTUNAGráfico
Una persona toma nota de la lectura de un contador de luz en Berastegi. / LOBO ALTUNA

El alza del 7% en octubre en el recibo medio, la segunda mayor del año, amenaza con continuar. La sequía que sufre España hace que la producción hidráulica caiga casi un 50% en los nueve primeros meses del año, mientras crecen también las emisiones

JULIO DÍAZ DE ALDASAN SEBASTIÁN.

A nadie le amarga un dulce, y quien más y quien menos comentaba la semana pasada «qué buen tiempo hace para el mes en el que estamos». Hasta la entrada del frente de lluvia el sábado, que ha traído la lluvia y bajada de temperaturas propia de esta época del año, hacía calor y los paraguas languidecían a la entrada de las casas. Ahora que parece que al fin ha entrado el invierno, más vale que siga lloviendo y a soplar el aire. Si puede ser, por favor, sin demasiado frío. No es solo por aquello de las huertas y el campo, sino por algo mucho más genérico y que afecta de manera directa al bolsillo de todos: el tan famoso como temido recibo de la luz.

La sequía que sufre España está mermando hasta niveles insospechados la producción de energía hidroeléctrica. Además, el Dios Eolo ha escondido su viento, con lo que los aerogeneradores tampoco están aportando lo que podrían. Esto, unido al repunte del precio de las materias primas, está haciendo que la producción de energía se encarezca sin remedio al ser las centrales más caras y contaminantes (las alimentadas por carbón y de ciclo combinado de gas natural) las que toman el relevo de las que pudiéramos calificar de 'verdes'.

Los datos

39,5%
es lo que ha crecido la generación de electricidad en España en los nueve primeros meses a partir del carbón, más caro y contaminante.
54,4%
de producción libre de CO2 a finales de septiembre es lo que arrojan los datos de REE. En marzo, ese dato era el 70,3%.

Las tensiones están regresando a un mercado -el eléctrico- que siempre ha supuesto un misterio insondable para el común de los mortales, ese que bastante tiene con tratar de entender la factura mensual. Los precios remontan y, lo peor de todo, parece que van a seguir así.

Y para muestra, un botón. Según los datos que ofrece el simulador que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), la factura para un hogar medio se encareció el pasado mes de octubre un 7% con respecto a septiembre. En concreto, ese recibo medio (el que tendría una casa con una potencia contratada de 4,4 kilovatios (Kw) y una demanda anual de 3.900 Kh a la hora, habitual en una familia con dos hijos) ascendió el mes pasado a 71,49 euros, frente a los 66,76 de la factura de septiembre.

De ese total, 14,88 euros corresponden al llamado término fijo; 41,33 euros, al consumo real; 2,87, al impuesto a la electricidad, y 12,41 euros, al IVA. Tras el incremento, el segundo más alto del año después del espectacular alza del 10% de enero, se esconden todos esos factores ya mencionados, y también las tensiones vividas en el mercado mayorista; el conocido como 'pool', que tiene un peso sobre el recibo final aproximadamente del 35%, mientras el 40% -en números redondos- corresponde a los peajes y cerca del 25% restante, a los impuestos.

Nadie se pone de acuerdo en la magnitud del eventual repunte que pueda venir, pero todos tienen claro que si la climatología se mantiene como hasta ahora, el invierno llega frío (lo que siempre dispara el consumo y, por ende, el precio) y el cielo se mantiene sin las ahora añoradas tormentas, el famoso recibo se va a disparar. Y mucho.

Mirar al cielo

Algunos analistas, en base a lo que indican los datos del mercado de futuros (una suerte de Bolsa del sistema) afirman que el mercado mayorista (el llamado 'pool'), en el que se fijan los precios de la electricidad para la tarifa de Precio Voluntario del Pequeño Consumidor (PVPC), remontará un 37% respecto a los mínimos del pasado mes de marzo.

Que nadie se eche a temblar todavía, esos números son, por ahora, tan solo conjeturas de los operadores. Fuentes del mercado consultadas por este diario aseguran que «estamos ante una tormenta perfecta, que ya se ve en los precios y que será más perfecta aún si el invierno es de esos anticiclónicos con poca llevia y mucha bajada de las temperaturas por las noches».

El Ente Vasco de la Energía (EVE) se muestra más tranquilo y asegura que en invierno «los precios van a ser más altos que hasta ahora pero no van a llegar a los 60 euros por Mw». A esto, añaden fuentes oficiales de la entidad, se une el que «hemos tenido un otoño sin frío, lo que no deja de ser una ventaja».

Las claves

Sequía.
La ausencia de lluvias ha hecho que hasta septiembre la producción hidráulica caiga casi un 50%
Energía 'verde'.
El peso de la generación con renovables ha pasado del 44% al 29,8% desde el pasado mes de marzo

El EVE recuerda que el precio de la energía (no los costes regulados, entre los que se incluyen los del transporte, la distribución, las primas a las renovables o los del sistema extrapeninsular) «dependen de la oferta y la demanda».

«El mercado diario se cierra mediante subastas que se realizan la víspera y en las que surge un precio marginal que aplica para todos; si entran las ofertas más caras porque las más baratas no pueden, dada la ausencia de viento o de producción hidroeléctrica, ya sabemos lo que sucederá», añaden desde el ente.

«Pero hay que recordar que esas subidas no se aplican al recibo directamente, pues influyen en lo que influyen, aproximadamente en un 50%», resaltan.

Vayamos por partes. En lo que va de año, las reservas hidroeléctricas (aquellas que se pueden usar para producir energía y que son distintas de las generales o hidrográficas, las que marcan los embalses) se encuentran en el 29,2% -con datos de cierre de septiembre- o, lo que es lo mismo, diecisiete puntos porcentuales por debajo de la cifra de un año antes.

Esto ha hecho que las centrales que producen a partir de ese agua hayan recortado su generación un 49,4% en lo que va de año y un 42,6% en los últimos doce meses. Algunas fuentes advierten de que, además de que no hay caudal, el que hay se reserva (cumpliendo,claro, con los mínimos legales) en cierto modo para cuando, llegado el invierno, todo sea más caro y los precios que se oferten en el 'pool' estén por encima del nivel actual. ¿Picaresca? Llaménlo como quieran...

Si el análisis se centra en los molinos de viento de la energía eólica,los datos tampoco engañan. Según información que maneja Red Eléctrica de España (REE), este tipo de producción se quedó en 34.616 Gwh en los nueve primeros meses del año, lo que supone un descenso interanual del 9,8%. Si el foco se amplía a un periodo de doce meses y se compara con los doce meses anteriores el desplome es aún mayor, pues llega al 12%.

¿Y qué ha sucedido con las energías más caras y contaminantes en esos mismos nueve primeros meses del año? Pues que la producción a partir de carbón se ha disparado un 39,5% en tasa interanual y la cogeneración, un 10,1%.

El lunes 23 de octubre, un extraño suceso, investigado ahora por la CNMC, disparó el precio durante una hora

Los futuros pronostican subidas de hasta el 37% del precio de la electricidad en el mercado mayorista

La meteorología, es evidente, también tiene su impacto en la proporción de energía renovable y no renovable que se vierte al sistema. Y aquí también se aprecia un cambio. Si en marzo, el peso de la generación 'verde' era del 44%, hoy ese porcentaje se queda en el 29,8%, frente a un 70,2% no renovable.

Del mismo modo, la generación con emisiones de CO2 (carbón, fuel/gas, ciclo combinado, cogeneración y residuos) suponía en aquel mes un 29,7% del total y hoy, un 45,6%. Aquella libre de emisiones de CO2 (hidráulica, nuclear, eólica, fotovoltaica, solar térmica y el resto de renovables) se limitó al 55,4% del total, un punto menos que un año antes.

No su puede obviar que si se produce con más emisiones, eso hay que pagarlo, con lo que, nuevamente, las centrales involucradas presionan para subir el precio marginal de la electricidad en el 'pool'.

Halloween

Más que tensiones, que en cierto modo sí se están dando desde el verano, lo vivido en el 'pool' en octubre fue un adelanto de 'Halloween'. Sucedió el lunes, día 23, cuando entre las siete y las ocho de la tarde, el precio de la electricidad alcanzó su nivel más alto del año, marcando 182,54 euros por megawatio a la hora. Ese alza impactó (poco, es verdad, pero impactó) de forma indirecta en el recibo que pagan casi doce millones de consumidores domésticos en toda España. ¿La razón? Nadie lo sabe o, mejor dicho, a esta hora sigue siendo un misterio.

Tanto, que la CNMC explicó que abrirá una investigación para averiguar lo ocurrido. Según declaró el presidente del organismo encargado de velar por la libre competencia en el mercado, José María Marín Quemada, Competencia analizará «con atención» un suceso que calificó de «atípico».

Más allá de lo que la CNMC pueda averiguar, todo quedará más claro pasados 90 días pues entonces -así funciona el sistema- se conocerá qué central en concreto aportó ese día cada Mwh. Por ahora, lo único que se ha sugerido como causa del encarecimiento ha sido un posible mal funcionamiento de un algoritmo del mecanismo de ajuste de la reserva de potencia.

El episodio ha puesto en alerta a asociaciones de consumidores como Facua o Cecu, que han reclamado al Gobierno los cambios que sean pertinentes para girar hacia un sistema más transparente, que evite «la especulación» y que proteja de forma definitiva a los usuarios.

Más noticias

Fotos

Vídeos