ELA pide a Urkullu y Barkos que «mantengan su compromiso» de subir el sueldo a los funcionarios

Ambos ejecutivos preveían un aumento del 1,5%, al igual que en el resto del Estado, aunque ha quedado supeditado a los nuevos presupuestos

DV SAN SESBASTIÁN.

ELA ha exigido al Gobierno Vasco de Iñigo Urkullu y al Navarro presidido por Uxue Barkos, así como al resto de administraciones vascas, que «no renuncien al autogobierno y mantengan su palabra de incrementar el salario del personal público para 2018», un aumento que ambos ejecutivos fijaron en un 1,5%, al igual que el previsto en el conjunto del Estado, y supeditado al mismo al tratarse de una ley básica. La central nacionalista calificó en su momento dicha subida de «insuficiente», lamentando que se hicera «seguidismo del Ejecutivo español gobernado por el PP».

Pero la prórroga de los presupuestos estatales impide por ahora al Ejecutivo central ejecutar esa subida. Con todo, el Gobierno de Mariano Rajoy ya se ha comprometido a que en el momento en que haya nuevas cuentas la subida se aplicará desde el 1 de enero.

La central nacion<lista indicó ayer a través de un comunicado que «esta decisión incrementará la pérdida de poder adquisitivo por encima del 15% que se acumula desde el año 2010».

ELA recordó que el Estado «no va a incrementar el salario a sus funcionarios alegando que no se han aprobado los Presupuestos Generales, medida que tanto el Gobierno de Urkullu y Barkos van a hacer suya a pesar de que en los Presupuestos de la Comunidad Autónoma Vasca y de Navarra están consignadas las partidas correspondientes para subir el 1,5% el salario de decenas de miles de trabajadores y trabajadoras».

En el caso de Euskadi, ELA ha dicho que «este recorte deja otra vez en evidencia al lehendakari Urkullu, que en su discurso de fin de año abogó por el empleo de calidad, afirmación que no se sostiene cuando a los dos días su Gobierno decide congelar el salario de toda su plantilla». Asimismo, el sindicato cree que «resulta cínica la supuesta apuesta por el empleo de calidad, mientras en las administraciones de Euskadi hay una temporalidad superior al 35%». «El lehendakari reivindica aquello que no quiere aplicar donde tiene responsabilidad directa, apuesta por la devaluación salarial y la precariedad laboral», censuró.

En el caso de Navarra, señaló que «la euforia institucional desatada tras el acuerdo con el Estado para renovar el Convenio económico choca con la dura realidad de esta congelación salarial, ya que, sea cual sea la cantidad que Navarra percibe tras su negociación con el ministro Montoro, eso no se traduce en una mejora para la ciudadanía, tal como están sufriendo en primera persona los miles de empleados públicos navarros».

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