Los pensionistas de todo el Estado se suman a la protesta del 26-M

J. M. C. Madrid

Los ciudadanos de toda España, con los pensionistas a la cabeza, volvieron ayer a salir a las calles en multitud de ciudades y pueblos para exigir un sistema que garantice unas prestaciones dignas. Lo hicieron a pesar del reciente pacto alcanzado entre el Gobierno y el PNV, que incluye una subida de las pensiones ligadas a la inflación. Sin embargo, los manifestantes consideran que este acuerdo atiende «únicamente» a fines políticos para desbloquear la aprobación de las cuentas públicas y que no va tener continuidad para «consolidar» la mejora de las prestaciones que reciben. Además, insistieron en que el factor de sostenibilidad tiene que derogarse, no solo posponerse.

Madrid acogió una de las concentraciones más numerosas ayer por la tarde. Miles de personas recorrieron el centro de la capital, donde los organizadores de la protesta leyeron un manifiesto en el que recordaron la situación de las personas con empleos precarios y de los parados, para los que se reclama un salario mínimo de 1.200 euros y una mayor «estabilidad» laboral, en el caso de los trabajadores, y unas mayores prestaciones para los desempleados. Además, se han sumado a la convocatoria del 26 de mayo realizada por las plataformas vascas.

Las concentraciones más multitudinarias volvieron a registrarse en Euskadi. En Galicia, un total de diez ciudades se sumaron a las protestas. Álvaro Blanco, miembro del colectivo Modepen, denunció que el acuerdo entre el PNV y el PP «seguramente sea un espejismo que durará lo que duren las necesidades de la mayoría parlamentaria». La organización ha llamado a continuar con las movilizaciones porque entiende que es la única vía para «consolidar» las mejoras en el sistema de pensiones.

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