Casi 700 jubilados guipuzcoanos optan por seguir activos y renunciar al 50% de la pensión

Casi 700 jubilados guipuzcoanos optan por seguir activos y renunciar al 50% de la pensión

Esta fórmula tiene pocos partidarios, la mayoría profesionales liberales y autónomos. En Euskadi han elegido esta alternativa 1.867 ciudadanos de un censo de 350.000 mayores que han llegado a la edad de retirarse

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

Las masivas manifestaciones de jubilados han puesto de relieve el enorme problema de la sostenibilidad de las pensiones. Los mayores reclaman unas retribuciones «dignas», tras sentirse agraviados por la subida del 0,25% prevista inicialmente por el Gobierno central. Finalmente, al menos para las prestaciones mínimas el incremento rondará el 2%, tras el acuerdo presupuestario alcanzado entre el PP y Ciudadanos. Sin embargo, aun en el hipotético caso de que las cuentas del Estado para 2018 salieran adelante, el problema de fondo seguirá ahí: cómo sostener el actual sistema cuando cada vez hay más personas mayores y menos cotizantes.

Parte de la solución radicaría en incentivar el trabajo más allá de la edad de jubilación. Una fórmula que podría ser especialmente interesante para Euskadi, dado que el 37% de los ciudadanos tendrá más de 65 años en 2050. Existen principalmente dos vías para prolongar la vida laboral. Una de ellas consiste simplemente en seguir trabajando tras alcanzar la edad de retirarse, retrasando el cobro de la prestación.

La segunda, conocida como jubilación activa o flexible, se puso en marcha en 2013 para compatibilizar el trabajo con una pensión, renunciando al 50% de esta última. Se exige haber completado los años de cotización correspondientes. Este año ha entrado en vigor una modificación que permite a los autónomos con un trabajador a su cargo cobrar el 100% de la pensión.

La jubilación activa ha tenido poco atractivo tanto en España como en Euskadi. En el País Vasco, solo 1.867 jubilados, de un censo de 350.000, han optado por esta fórmula, de los que 324 son mujeres y 1.543 hombres (datos de 2017). El número de adscritos ha ido creciendo paulatinamente, pero sin alzas relevantes. La fórmula se estrenó en 2013 con 477 jubilados, subiendo a 894 en 2014, 1.256 en 2015 y 1.536 en 2016.

Compatibilizar pensión y salario

Requisitos
Es necesario tener completada la carrera de cotización, es decir, haber llegado a la edad ordinaria de jubilación y tener derecho al 100% de la base reguladora.
50%
Por regla general, y según lo aprobado en 2013, sólo es posible cobrar un 50% de la pensión mientras se prolongue la actividad laboral más allá de la edad de jubilación. Además, si se trata de un trabajador por cuenta ajena hay exigencias para la empresa referidas al mantenimiento del empleo.
100%
En enero entró en vigor la posibilidad de que los autónomos puedan cobrar el 100% de la pensión siempre que tengan un trabajador a su cargo. Antes de esta modificación sólo podían acceder a esta opción si sus ingresos eran inferiores al Salario Mínimo Interprofesional en cómputo anual (10.302 euros este año).
Cotización
Sólo se cotiza por incapacidad temporal y por contingencias profesionales. Se establece además una cotización especial de solidaridad del 8%.

Retrasar la pensión

Incrementos
Es posible seguir trabajando tras alcanzar la edad de jubilación retrasando el cobro de la prestación. Su cuantía se incrementará por cada año completo trabajado de más de la siguiente manera hasta 25 años trabajados, el 2%; entre 25 y 35 años cotizados, el 2,75%; a partir de los 37 años, el 4%.
Edad de jubilación
Este año la edad de jubilación está establecida en los 65 años y 6 meses. Es posible retirarse a los 65 años siempre que se hayan cotizado más de 36 años y 6 meses.

En el caso concreto de Gipuzkoa, solo 690 ciudadanos han optado por la jubilación flexible, de los que 132 son mujeres y 558 hombres. En 2013 se estrenó con 190 personas registradas, número que ascendió a 354 en 2014, 478 en 2015 y 577 en 2016.

En el conjunto de España, los datos también arrojan una acogida minoritaria de esta fórmula.La ministra de Empleo, Fátima Báñez, indicó recientemente en el Congreso que solo 40.200 ciudadanos habían optado por la jubilación activa, de un total de 3,4 millones de pensionistas. El 4% de los que trabajan por cuenta propia y el 1,5 por mil de entre los asalariados de 65 a 74 años han decidido compatibilizar su pensión con un salario.

La razón de su escaso atractivo parece clara. La renuncia al 50% de la pensión solo se la pueden permitir quienes disfrutan de trabajos con remuneraciones muy elevadas. Este es el caso de una franja de los trabajadores autónomos y de profesionales liberales, como médicos y abogados, a los que les compensa esta reducción. De ahí que Sergi Jiménez, profesor de la Universidad Pompeu Fabra e investigador de Fedea, autor de diversos trabajos sobre este tipo de jubilación, proponga que se cobre el 100% de la pensión.

En el conjunto del Estado, solo 40.200 jubilados se han acogido al sistema, de un censo de 3,4 millones

«La tendencia es compatibilizar trabajo y pensión con cada vez menos restricciones»

Jimenez asegura que «compatibilizar trabajo y pensión es, en general, bueno para los individuos y una fuente de aseguramiento y protección». Predice que la tendencia en los próximos años será de crecimiento, «en primer lugar, por la mejora de la salud de los individuos con edades avanzadas y, en segundo, por las presiones derivadas de los procesos de envejecimiento».

No obstante, no todo depende de las convicciones de los individuos. Está comprobado, señala Jiménez, que cuando Gobiernos e instituciones «facilitan esta opción, el porcentaje de beneficiarios mayores de 65 años se eleva hasta el 10%, como ocurre en países como Alemania, Francia o Reino Unido».

Jiménez explica que el panorama internacional muestra una gran diversidad institucional en la regulación de la relación entre trabajo y pensión. Señala que la tendencia general es permitir la compatibilidad con cada vez menos restricciones. En las edades que preceden a la edad normal de jubilación, la compatibilidad suele ir acompañada de restricciones más o menos severas. En cambio, a partir de ésta, empieza a dominar la compatibilidad sin restricciones. «Observamos un gran abanico de opciones que se extiende desde la plena compatibilidad de trabajo y cobro de pensión (Reino Unido, Alemania) a los casos de completa incompatibilidad, en los que existe una vinculación férrea entre el cobro de pensión y el abandono del mercado de trabajo (como en España antes de 2011).

Crítica de CC OO

El sistema de jubilación activa analizado en esta información también tiene detractores. Mari Cruz Vicente, responsable de Acción Sindical de CC OO, señala que solo se entiende en los casos en los que por determinadas circunstancias «no se reúnan las condiciones para poder acceder a la prestación».

Vicente añade que su sindicato defiende el modelo de jubilación activa mediante contrato de relevo «porque propicia la renovación generacional de las empresas. Por eso lo hemos potenciado en Euskadi en la mesa de diálogo social, mediante ayudas a las compañías que lo lleven a cabo con personas jóvenes, a jornada completa y con contrato indefinido. De ahí que hayamos criticado duramente las limitaciones para su uso puestas en marcha de forma unilateral por el Gobierno del PP».

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