El déficit vasco de las pensiones se dispara otro 18% y llega ya a 3.373 millones a cierre de 2017

Manifestación de pensionistas en Errenteria. / ARIZMENDI
Manifestación de pensionistas en Errenteria. / ARIZMENDI

El descuadre entre los ingresos por cotizaciones y los gastos por prestaciones no para de crecer desde 2006

JOSÉ V. MERINO SAN SEBASTIÁN.

Sin pausa y sin freno. Así discurre el desajuste vasco entre los ingresos por cotizaciones y los gastos por pensiones contributivas, un desfase que arrancó en el año 2006 y que no cesa de crecer. Recién cerrado el pasado ejercicio, el de 2017, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social ha constatado que el déficit en Euskadi ha superado todas las previsiones hasta alcanzar los 3.373,3 millones de euros. Y prueba de que año a año las cosas empeoran, es que el incremento sobre lo sucedido en 2016 roza el 18%, 604 millones más. Los datos son aún provisionales, a falta de computar la cantidad que se va en las mutuas colaboradoras con el sistema, pero los expertos estiman que la fotografía final no se alterará.

El enorme volumen del desequilibrio, que ya se entreveía el pasado otoño a la vista de la evolución de las cuentas, es fruto de unos ingresos por cotizaciones que el pasado año sumaron 5.129,3 millones de euros frente al pago de unas pensiones que ascendieron a 8.506,6 millones, entre las de invalidez, jubilación, viudedad, orfandad y en favor de familiares. Y como prueba de que la aceleración del déficit es galopante, en 2016, por cotizaciones se introdujeron en la bolsa de la Seguridad Social 5.454 millones -es decir, 325 millones más-, pero se extrajeron 8.223 millones -279 menos-. Con lo cual, si cada vez entra menos y sale más... Pues las cuentas no cuadran.

Es una especie de tormenta perfecta porque se sabe que, pese a las polémicas reformas introducidas para contener la hemorragia de la Seguridad Social, cambios que están azuzando la creciente ola de movilizaciones en la calle, cada día saldrá más dinero de sus arcas. Hay tres razones comumes a toda España: aumenta el número de beneficiarios de las pensiones, sube el abono por el 'efecto sustitución' -los nuevos jubilados cobran más que quienes fallecen- y los incrementos decididos por el Gobierno, aunque pequeños, también engordan la nómina.

Y hay una cuarta razón propia de Euskadi, que tiene las pensiones más elevadas del Estado. El último dato, de este mismo mes de marzo, indica que la pensión media fue de 1.159,31 euros, un 1,9% más que el año anterior en la misma fecha y muy por encima de la media española, que está en 933,57 euros. En el País Vasco hay 548.829 pensiones, un 1,4% más que en marzo de 2016; y en España, por encima de 9,5 millones, un 1,2% más.

Preocupación

En realidad, en el País Vasco las cuentas no cuadran ya desde hace doce años, porque el último ejercicio con superávit fue 2005 -55 millones-, antes del arranque de la crisis. La cifra del déficit acumulado desde que se iniciaron los números rojos, en especial en el último lustro, es mareante, por encima de 16.000 millones de euros. Una cifra muy superior, por ejemplo, al Presupuesto de la comunidad autónoma para todo 2018 y con la que se podría sufragar 320 veces la renovación de Anoeta.

Las previsiones futuras no son buenas, porque los expertos ya llevan tiempo haciendo notar que más que fijarse en el paro -cuya tasa bajará del 10% entre este año y el que viene-, hay que poner el acento en una población activa vasca que decrece; lo mismo que sucede con los sueldos de los que salen las cotizaciones, que a pesar de la recuperación económica se han encogido durante la recesión.

Sobre este último aspecto, el de los salarios, ha teorizado el Gobierno Vasco. El Ejecutivo que conforman PNV y PSE es muy crítico con la última reforma laboral, la de Mariano Rajoy, cuya retirada ha exigido en reiteradas ocasiones porque a su juicio ha desequilibrado profundamente la negociación colectiva en favor de la patronal.

Una circunstancia que en su opinión también provoca peores condiciones de trabajo y, por consiguiente, de sueldos, por más que Euskadi tenga, con Madrid, los salarios más altos de toda España. El socavón en el que está sumida la demografía vasca tampoco ayuda.

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