La baja cuantía de sus pensiones obliga a más de 15.000 vascos a depender de la RGI

Pensionistas y jubilados en la manifestación del pasado jueves en San Sebastián organizada por Agijupens./USOZ
Pensionistas y jubilados en la manifestación del pasado jueves en San Sebastián organizada por Agijupens. / USOZ

La cifra de guipuzcoanos que requiere complementar su prestación alcanza los 4.011

PILAR ARANGURENSAN SEBASTIÁN.

La marea gris -por eso de que la mayoría peinan canas- en la que se ha convertido el movimiento de los pensionistas solicitando unas prestaciones dignas tiene su razón de ser en el «ridículo aumento del 0,25%» aprobado por el Gobierno para este año. Y ya van cinco ejercicios consecutivos, con lo que denuncian que el poder adquisitivo «va mermando y lo seguirá haciendo en el futuro». Una decisión que ha terminado por colmar la paciencia y romper la resignación de decenas de miles de jubilados y pensionistas que el pasado jueves tomaron las calles de setenta ciudades de todo el Estado. La más numerosa se produjo en Bilbao con 35.000 asistentes. En Donostia se juntaron unos 5.000, a los que hay que sumar varios miles más en otras localidades del territorio, como Irun, Eibar, Zumaia..... Y las protestas continúan.

Hay a quien le ha soprendido precisamente que la movilización más numerosa se haya producido en Euskadi siendo la comunidad con las pensión media más elevada del Estado: 1.157,71 euros frente a los 932,29 del conjunto de España. Unas prestaciones que son fruto de unas cotizaciones más altas porque los salarios también lo eran.

Pero los pensionistas vascos también quieren mantener su poder adquisitivo, ya que el coste de vida es asimismo más caro en Euskadi que en otras muchas comunidades. Con todo, una cosa es la pensión media y otra que hay miles de pensionistas vascos que no llegan a final de mes, entre ellos muchos que cobran la pensión de viudedad.

De hecho, un total de 15.390 pensionistas vascos han tenido que solicitar la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) para poder complementar su prestación. Esta es una posibilidad que existe en Euskadi pero que muchos pensionistas desconocen, según indicó ayer el secretario general de UGT-Euskadi, Raúl Arza.

El responsable sindical explicó que la cifra de los que podrían solicitarla supera el registro actual y que además del desconocimiento hay algunos que no la piden por no tener que realizar trámites que consideran engorrosos o por considerar que lleva aparejada la etiqueta de 'pobre'.

Raúl Arza destaca que en Euskadi hay casi 200.000 pensionistas que cobran por debajo del Salario Mínimo Interprofesional -735,90 euros por catorce pagas- y que el 80% de las mujeres con pensiones de viudedad tienen una prestación por debajo de los 1.000 euros.

Con todo, eso no significa que habría 200.000 pensionistas susceptibles de solicitar la RGI, ya que se tienen que cumplir algunos requisitos para poder solicitarla más allá de no llegar al máximo estipulado por esta prestación, que es de 732,38 euros para una unidad convivencial de un pensionista. En el caso de dos dos el límite es de 915,47 euros y en el de tres, de 988,71 euros. Pero además, el patrimonio máximo no puede exceder de los 37.800,48 euros en el caso de que viva solo, de 47.250,24 si son dos y de 51.30,24 euros si son tres o más. Queda exenta la vivienda habitual incluido garaje y trastero.

Estos requisitos hacen que la población potencial se reduzca. En el caso de los pensionistas no está cuantificado cuántos podrían acceder, aunque sí sobrepasarían de forma holgada esos 15.390 que lo reciben en la actualidad, según recalca Arza.

Una cuarta parte

En cualquier caso, de los quo piden la ayuda, 10.310 son mujeres y 5.080 hombres, según Lanbide. Además, casi un tercio son viudos -4.451-, mientras que 3.791 están separados, 1.911 casados o asimilados y 5.190 son solteros. El grueso de los pensionistas que piden la RGI tienen más de 65 años, como es lógico. En concreto, dos tercios. Pero hay otros 1.045 que tienen entre 50 y 54 años, 974 entre 55 y 59 y 890 entre 60 y 64 años. También entra dentro de lo razonable que casi 9.000 pensionistas que recurren a la prestación complementaria cuente con estudios obligatorios, mientras que en cerca de 5.000 no consta.

En Gipuzkoa son 4.011 los pensionistas que han solicitado complementar su pensión con la RGI, lo que supone el 2,15% del total de los pensionistas; en Bizkaia la proporción se eleva hasta el 3,35%, con 9.639 peticiones, y Araba se queda a mitad de camino, con el 2,31% y 1.740 solicitudes. Pero volviendo a Euskadi, los pensionistas que cobran la RGI suponen una cuarta parte del total de perceptores de esta renta, que en enero de este año ascendían a 59.914.

Arza defendió que el sistema público es «totalmente viable» aunque considera que se deben adoptar medidas, como «el destope del grupo 1 de cotización, lo que supondría que en Euskadi 100.000 trabajadores pudieran cotizar más y aumentar la recaudación, que en la suma estatal suponen entre 7.000 y 8.000 millones, o que algunos gastos y bonificaciones -tarifa plana y gastos de la Tesorería y del INSS- se cubran con los presupuestos, lo que supondría otros 8.000 millones.

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