Cómo apuntalar un sistema de pensiones en crisis

Movilizaciones masivas. Los pensionistas se han echado a la calle exigiendo retribuciones dignas, como se aprecia en la manifestación del pasado sábado en Bilbao./EFE
Movilizaciones masivas. Los pensionistas se han echado a la calle exigiendo retribuciones dignas, como se aprecia en la manifestación del pasado sábado en Bilbao. / EFE

Cuatro expertos alertan del riesgo de quiebra y proponen utilizar los presupuestos del Estado

FERNANDO SEGURASan Sebastián

Rara unanimidad: el sistema de pensiones, en su versión actual, no se sostiene. Así opinan los cuatro expertos consultados por DV sobre una cuestión que se ha situado en el centro del debate político después de que centenares de miles de personas hayan salido durante este mes de marzo a la calles reclamando una subida digna. Unas movilizaciones que, tras la masivas manifestaciones del 17 de marzo, como la que discurrió por San Sebastián, han continuado mediante concentraciones y otros actos reivindicativos.

Los mayores se han puesto en pie de guerra por la pérdida de poder adquisitivo. No les vale que se les diga, como ha hecho el Gobierno del PP, que el gasto se está disparando y que el sistema no da para más. Rajoy explicó en el pleno del Congreso en el que se debatió esta cuestión que la partida alcanzó en 2017 los 140.000 millones de euros, frente a 48.000 de hace diez años. Es decir, ha pasado de absorber el 21,6% del gasto público del Estado a suponer el 29%.

Los cuatro expertos consultados para este reportaje alertan de que la financiación actual basada en las cotizaciones de los trabajadores no es suficiente, al tiempo que añaden que habrá que echar mano de los Presupuestos Generales del Estado o de impuestos específicos para compensar el déficit. Por tanto, ahí está el reto, en encontrar una fórmula de financiación que no acabe trasladando el 'agujero' de unas cuentas públicas a otras.

Preguntas

1
¿El actual sistema de financiación de las pensiones es sostenible?
2
¿Qué medidas habría que adoptar desde la Administración pública para garantizarlas?
3
¿Será imprescindible completarlas con aportaciones privadas, como EPSV o fondos de pensiones?
4
¿Qué le parece la medida anunciada por Rajoy en el Parlamento: subir las más bajas en relación con el IPC ?

«La aritmética es clara, el sistema no será sostenible»

«La aritmética es clara, el sistema no será sostenible» Mari Carmen Gallastegui, Catedrática de Teoría Económica

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El análisis de la sostenibilidad del sistema de pensiones requiere una perspectiva de largo plazo, porque el envejecimiento de la población, la mejora de la economía en términos de empleo, las ganancias en productividad, entre otras, no se consiguen en el corto plazo. Algunos estudios, realizados con los datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales, concluyen que en el período 2015-2050 el gasto en pensiones aumentará como mínimo un 15% y como máximo un 19%. Con estas estimaciones, la aritmética es clara. Si el gasto crece en estos porcentajes, el sistema no será sostenible a no ser que los ingresos aumenten también en esa cuantía, algo que no es fácil de conseguir. Se puede lograr con un compromiso de financiación a través del presupuesto público o afrontando los retos que plantea la demografía, derivados del incremento en la longevidad y en consecuencia de la proporción de población en edad de jubilarse.

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Parece claro que las medidas adoptadas en la última reforma, como aumentar la edad de jubilación y la introducción del factor de sostenibilidad, no han funcionado como se esperaba y han perjudicado a los pensionistas. A mi entender, en la actual coyuntura económica, no se han propuesto soluciones que permitan hacer frente al gasto en pensiones. Y en el futuro, tampoco se vislumbra una mejoría en esta cuestión a no ser que, en el corto plazo, se tomen decisiones inteligentes y bien meditadas. Cualquier paso que no garantice la estabilidad a largo plazo generará situaciones en las que puede ocurrir que la convergencia entre gastos e ingresos sea difícil o incluso imposible. Será necesario el diseño de medidas que aumenten el nivel de empleo, que consigan una mayor productividad, así como aquellas que buscan una relación entre la población joven y la de mayor edad más equilibrada. Tampoco vendría mal que se procediera a un repaso al sistema tributario y a la manera de lograr los incentivos correctos para conseguir que los ingresos para pensiones vayan aumentando.

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Las EPSV o los fondos de inversión servirán para un determinado grupo de personas que no confían en que la pensión pública vaya a ser suficiente, pero es obvio que no todos los trabajadores pueden permitirse esta alternativa. Los bajos salarios, la precariedad laboral y el desempleo son los factores en los que habría que incidir. Las aportaciones privadas, que no descarto y proporcionan tranquilidad a muchos, suponen reconocer que el sector público no puede cumplir con una de sus obligaciones.

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Debería haberse producido una aproximación al problema con propuestas bien elaboradas, sensatas y con acuerdos previos garantizados. Mi impresión, ojalá me equivoque, es que todavía tendremos que esperar hasta poder afirmar que el sistema público ha encontrado la manera de convencernos de que las soluciones propuestas servirán para garantizar unos ingresos razonables y duraderos. Mientras sigamos recibiendo cartas comunicando que nos van a subir la pensión un 0, 25% y el resultado final sea que el importe es inferior al de antes del incremento, es difícil pretender que tengamos confianza y que aprobemos lo que se está haciendo.

«Parte de los impuestos se debería destinar a las pensiones»

«Parte de los impuestos se debería destinar a las pensiones» Raúl Arza, Secretario General de UGT en Euskadi

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Sí, pero es urgente tomar medidas para incrementar los ingresos de la Seguridad Social. Nuestras pensiones no padecen un problema de gasto, sino de captación de los ingresos suficientes para garantizar nuestro derecho constitucional consagrado en el artículo 50.

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Es necesario clarificar y corregir la estructura financiera de la Seguridad Social, de manera que no pague lo que no debe y cobre lo que le deben. Entre otras medidas, planteamos acabar con las bonificaciones. Nadie contrata por las ayudas, sino porque tiene carga de trabajo. Además, se deben financiar los gastos del Ministerio desde los Presupuestos Generales del Estado y destopar las bases de cotización. A todo ello hay que sumar una necesaria subida de los salarios acorde con el crecimiento económico y una mejora de la calidad del empleo. Se debería destinar parte de los impuestos al sostenimiento del sistema.

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No. Como consecuencia de la alta precariedad laboral y de los bajos salarios, son muy pocos los ciudadanos que pueden ahorrar para pagarse una EPSV, salvo que estén ligadas a la negociación colectiva. No hay más que ver los datos del Órgano de Coordinación Tributaria para saber que los que más aportan son aquellos que ganan más de 60.000 euros. Además, salvo la ventaja fiscal, la rentabilidad financiera es muy baja y en algunos casos negativa.

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Es una respuesta parcial a un problema global. En primer lugar se debiera concretar qué son pensiones bajas. En Euskadi, una de cada dos está por debajo de los 1.000 euros. Todas deben mantener el poder adquisitivo, para lo cual la revalorización en base al IPC es un mínimo irrenunciable. Las mejoras de la economía posibilitan una subida mayor para las mínimas. Es una cuestión de prioridades y los pensionistas no entienden que haya dinero para rescatar bancos y autopistas y no para rescatar a las personas. No olvidemos que las pensiones son consecuencia de unas cotizaciones realizadas a lo largo de la vida laboral que transforma nuestro salario en un derecho social. Estamos reivindicando que no es posible un crecimiento económico sostenible sin distribución: mejores salarios, mejores pensiones y cómo no, otra fiscalidad. Cuando luchamos por mejorar las pensiones y las prestaciones por desempleo, estamos en una pelea salarial por mejorar las condiciones de vida. Por eso exigimos la derogación de la reforma laboral que institucionaliza la devaluación de los sueldos, así como la reforma de las pensiones, que empobrece a la generación más grande de nuestra historia, que en muchos casos ha cotizado por encima de los 35 años y ha elevado como nunca la riqueza del país.

«Contención del gasto y aumento de ingresos»

«Contención del gasto y aumento de ingresos» Miquel Navarro, Catedrático de Economía. Universidad de Deusto

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De no adoptarse medidas, no lo es.

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Lo lógico sería combinar una contención del gasto con un aumento de los ingresos. Las vías para frenar el gasto más obvias son retrasar la edad de jubilación, reducir la tasa de reemplazo -porcentaje que se cobra cuando uno se jubila en relación con el último sueldo- o no actualizar automáticamente las pensiones conforme al IPC. En cuanto a los ingresos, las medidas pasarían por eliminar muchas de las exenciones de pagos de cuotas en las modalidades de contratación, favorecer una recuperación de las rentas salariales (especialmente de las más bajas) y aumentar las transferencias al sistema provenientes de los Presupuestos Generales que, cuando menos, deberían compensar prestaciones que se han incorporado a la Seguridad Social, pero que en puridad no deberían ser financiadas con las cuotas que pagan empresas y trabajadores. Para poder cubrir esas transferencias, la vía principal sería una auténtica lucha contra el fraude fiscal y una profunda reforma de la imposición. Las medidas deberían adaptarse a la diferente posición en que se encuentran los distintos colectivos -por ejemplo, no aplicar la congelación de las rentas a las pensiones más bajas-. La decisión final responderá a opciones políticas y objetivos que se fijen sobre la sociedad, como la importancia que uno dé a la solidaridad intergeneracional. La reforma de las pensiones no es una cuestión meramente técnica.

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Para las clases medias-altas y altas indudablemente sí, salvo que acepten que cuando accedan a la edad de jubilación tendrán un notable bajada en sus niveles de rentas. A las clases medias-bajas y bajas, bastante les cuesta llegar a final de mes, por lo que pensar en aportaciones privadas a fondos de pensiones es bastante quimérico.

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Recuerdan a un calmante. Alivian algo el problema, pero al postergar el verdadero debate y las reformas estructurales a largo plazo, al final van a hacer que el problema se agrave.

«El escenario demográfico es todavía más demoledor»

«El escenario demográfico es todavía más demoledor» Ricardo Sánchez, Socio director financiero de Sayma

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No, las cuentas de la Seguridad Social -el dinero recaudado por las cotizaciones de los trabajadores en activo menos el destinado a las pensiones- han sido deficitarias desde 2011. Y la evolución demográfica nos lleva a un escenario todavía más demoledor: en el 2030 tendremos 1,3 trabajadores en activo por cada jubilado y para que el modelo sea sostenible deberíamos tener 2,5.

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No veo propuestas que puedan garantizar las pensiones al 100% sin hacer un agujero en las cuentas del Estado. Van a ir perdiendo poder adquisitivo con el paso de los años. Aun y todo habrá que poner en marcha un 'mix' de medidas para fijar un suelo a la pérdida de poder adquisitivo. Algunas de ellas pasarían por aumentar el número de cotizantes (vía creación de empleo), fomentar que la gente trabaje más tiempo, echar mano de los Presupuestos generales o crear un impuesto especial.

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Las pensiones públicas van a ir teniendo menos peso. Los planes privados están llamados a ser el complemento principal. Para ello, sería recomendable una mejora de su fiscalidad, sobre todo en las rentas bajas y medias, ya que el ahorro que muchas familias pueden destinar a los planes privados una vez atendida la cuota de la hipoteca y los gastos corrientes es más bien inexistente. La contratación de seguros que nos garanticen una renta vitalicia durante la jubilación o la hipoteca inversa pueden ser otras fórmulas.

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Finalmente, parece que la medida estrella va a ser otra; eximir del pago del IRPF a las pensiones por debajo de 17.000 euros. Partiendo de un principio de solidaridad, me parece una medida razonable. Aunque se trata de un parche, tenemos pendiente en este país una verdadera reforma que garantice la viabilidad del sistema en el medio y largo plazo.

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