Pasaia lima su caída aunque sigue perdiendo un 22,3% de tráficos hasta finales de julio

Una grúa se afana en cargar un camión de chatarra durante la tarde de ayer en el Puerto de Pasaia. / ARIZMENDI

En los primeros siete meses se han movido medio millón de toneladas menos que en 2016. Las previsiones apuntan a que en el segundo semestre del año se recuperará algo de terreno después de registrar en julio la segunda mejor comparativa del ejercicio

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

La brecha abierta será difícil de restañar en lo que queda de ejercicio. Aun así, parece que no irá a más. Hablamos de la notable caída de tráficos del Puerto de Pasaia que cerró el primer semestre con un preocupante -23,7% en comparación con el inicio del pasado ejercicio. Un mes más tarde y tras sumar el resultado de julio, la diferencia se ha reducido en un punto y medio hasta quedarse el paso de mercancías por la dársena guipuzcoana un 22,3% por debajo de la cifras registradas en el mismo periodo del curso anterior. La evolución no es ni mucho menos para tirar cohetes, pero parece que la tendencia sí que apunta, como ya anunció el presidente de la Autoridad Porturiaria de Pasaia, Ricardo Peña, en una reciente entrevista a este medio, a una ralentización de la pérdida de terreno en el segundo semestre del año.

Otra cosa será poder salvar dignamente el ejercicio, que está marcado por la espectacular reducción del movimiento de chatarra y los estragos, sobre todo en la salida de vehículos, que ha producido en la primera mitad del año el conflicto de los estibadores, que fue solucionado a finales del mes de junio. Esa consecución de la entente entre estibadores y Gobierno se ha reflejado en las magnitudes registradas en el mes de julio, que registraron la segunda menor caída de tráficos en lo que llevamos de 2017. La reducción de movimientos durante el pasado mes supuso una disminución del 12,8% en comparación con el mismo mes de 2016. Solo el comportamiento de marzo, con una bajada del 8,4% fue mejor. El resultado de julio supone un balón de oxígeno después de registrarse un segundo trimestre duro de reducciones en los tráficos, con caídas del 20,4% en abril, del 29,4% en mayo, y del 35,2% en junio.

«El descenso ha sido superior al previsto tanto por nosotros como por nuestros operadores», apuntaba Ricardo Peña el mes pasado. En esa caída del 22,3% hasta julio tiene especial incidencia la bajada en el tráfico de chatarra. Con una disminución del 80%, el trasiego de esta materia prima esencial para las acerías guipuzcoanas se ha reducido en casi 130.000 toneladas en comparación con el año precedente. La razón de este descenso se encuentra en que Arcelor ha encontrado en el mercado estatal la materia prima suficiente para abastecer a su fábrica de Olaberria, y además cubre sus necesidades 'extra' con la llegada en camión de chatarra desde Francia. Al menos queda el consuelo de que su producto terminado se exporta desde Pasaia, de forma que el tráfico de materiales siderúrgicos solo cae un 16,8% hasta julio.

Las cifras

1,64 millones de toneladas
se han movido entre carga y descarga en el Puerto de Pasaia en lo que llevamos de ejercicio.
3,2 millones de toneladas
es la previsión que maneja la APP para cierre de año, lo que supondía una caída del 7,2% respecto a 2016.

La multinacional angloíndia ha explorado estas alternativas para cubrir sus necesidades al igual que también lo ha hecho la alemana Opel, que durante la huelga de estibadores ha trasladado en camiones a Alemania buena parte de los vehículos que envía por barco desde la dársena pasaitarra. De momento, la caída en el tráfico de automóviles -el segundo más importante para Pasaia- es del 10,5%, una tasa que se espera reducir hasta finales de año.

Se prevé una caída del 7,2%

Ahora tocará ver si la actividad del puerto, sin impedimientos de por medio, logra restañar en lo que queda de ejercicio la pérdida de terreno registrada en el primer semestre. No será tarea fácil, ya que hasta julio la diferencia se encuentra en cerca de medio millón de toneladas movidas en la dársena guipuzcoana. Con 1,64 millones de toneladas, el tráfico se encuentra a mitad de camino de la previsión realizada por el presidente de la APP. Peña pronostica que este 2017 se cerrará con unos tráficos cercanos a los 3,2 millones de toneladas, lo que significa que el año concluirá con una caída del 7,2% con respecto a 2015, ejercicio en el que se movieron 3,45 millones de toneladas.

De momento, la caída registrada hasta julio triplica la esperada por el puerto para cierre del curso, por lo que no cabe otra opción para la dársena que comenzar a sumar comparativas positivas en los próximos meses. De no ser así, los tráficos podrían volver a registrar cifras de plena crisis, cuando no lograron alcanzar los tres millones de toneladas movidas. De hecho, si la progresión sigue como hasta ahora, no es descartable que se repitan momios de 1966 cuando los tráficos se apuntaron 2,8 millones de toneladas. Peña señaló en la entrevista a DV que prevén alcanzar los 4 millones de toneladas en 2020.

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