Orona se conjura para conquistar Europa armada de tecnología propia y eficiencia

Un comercial de Orona explica las virtudes de un motor en Interlift./
Un comercial de Orona explica las virtudes de un motor en Interlift.

La cooperativa de Hernani invertirá 350 millones de euros para duplicar su tamaño. Sin abandonar su sello cooperativo, busca fórmulas que le permitan crecer mientras echa el resto en innovación y nuevas soluciones

Julio Díaz de Alda
JULIO DÍAZ DE ALDASan Sebastián

Orona queda ya muy lejos de aquella empresa local de ascensores que inició su andadura hace más de cincuenta años. Tan lejos que la distancia se podría medir en años luz, pues la firma de Hernani -que es donde está y donde quiere seguir estando e invirtiendo dinero- es toda una compañía global; vende ya en más de cien países y dispone de presencia orgánica en once. Ese desarrollo en mancha de aceite se ha logrado a base de acuerdos con distribuidores locales que, en muchas ocasiones, se han convertido en compañeros de viaje tan perfectos que, tiempo después, han sido incorporados mediante compras. Esa es la doble vía de expansión internacional de la firma: pequeños (o no tan pequeños) ascensoristas de cada país que, en ocasiones, sirven de puerta de entrada mediante adquisiciones.

El logro es evidente, pero la organización pilotada por Javier Mutuberria es ambiciosa y sabe que aún le queda camino y que si te paras estás perdido. Por eso ha puesto en marcha su Plan Europa, un programa estratégico específico (aprobado por los socios) en el que está contemplada una inversión de 350 millones de euros para duplicar el tamaño y el empleo (el impacto en Hernani rondaría los 400 nuevos puestos de trabajo).

Ahora 'solo' queda llevarlo a cabo. La 'pócima secreta' con la que se busca el éxito es una mezcla a partes iguales de tecnología propia, innovación e I+D de última generación y una eficiencia energética que está más allá de los estándares.

Orona exhibe en Interlift su certificado como fabricante eco-eficiente, el único de todo el sector

Orona ya está presente, y con fuerza, en el arco Atlántico continental, pero resta la Vieja Europa, el centro y el norte; mercados muy exigentes y muy peculiares en lo que se refiere al negocio de la elevación (la rehabilitación cuenta con un peso específico más que notable) pero en los que «hay que estar sí o sí», subraya Mikel Tolosa, el director de desarrollo corporativo.

«Para ser europeo hay que ser alemán, y queremos ser alemanes en Alemania», sentencia el ejecutivo, al tiempo que, convencido, afirma que «se puede». El mensaje lo lanza sentado junto a en el enorme stand de Orona en la feria más importante del sector en Europa, Interlift 2017, que se ha celebrado esta semana en Augsburgo, en el corazón de la rica Baviera.

«Nosotros damos soluciones a medida, somos la quinta empresa de Europa pero mucho más flexible que el resto, y contamos con una tecnología propia que nos permite hacer trajes a medida», señala Tolosa, al tiempo que pone en valor que Orona es un fabricante integral, lo que significa que controla el producto desde su concepción hasta su mantenimiento posterior, pasando, por supuesto, por la producción. Fabricación que -una vez más surge Hernani en la conversación- se hace «en casa, en la fábrica más eficiente». Los gigantes del sector no tienen la cintura de Orona, que puede poner en cualquier punto del Viejo Continente un ascensor en 19 días.

Tolosa reconoce que el tránsito a la dimensión (y también al concepto de empresa) que se busca no será sencillo, y que requerirá cambios estructurales y de gobernanza significativos. Se hará, matiza, sin perder la esencia cooperativista e involucrando a los trabajadores centroeuropeos (la compra de distribuidores será la manera de aterrizar) para que «como nosotros en nuestra casa, crean en el proyecto Orona».

El secreto

Las armas secretas con que cuenta Orona, junto a la citada capacidad de respuesta global como fabricante integral de ascensores, se encuentran, en primer lugar, en esa innovación abierta (la firma trabaja con universidades como la de Mondragón y centros tecnológicos vascos como Tekniker o Ikerlan, entre otros), que le permite buscar la excelencia en cada pieza, en cada componente y en cada elemento de sus ascensores y de sus cuadros y desarrollos de maniobra.

Eso es algo que paseando por una feria como Interlift se puede apreciar a simple vista, pues la reunión está repleta de pequeños o medianos fabricantes, pero de una sola cosa, bien sea de puertas, de botones o de motores. Nadie se presenta con una oferta completa como la compañía de Hernani con lo que, y esto es capital, nadie puede garantizar una inteligencia aplicada de principio a fin en todo el producto.

Al hablar de la apuesta por la I+D, el director de procesos de negocio de Orona, Iñaki Muguerza, pone negro sobre blanco ese esfuerzo: «Dedicamos a investigación y desarrollo un 2% de las ventas cada año, para nosotros es esencial».

En esa labor de búsqueda de la excelencia, el grupo cooperativo cuenta con 110 ingenieros especializados, una plantilla que sin duda crecerá durante el desarrollo del citado Plan Europa.

La mejora continua en el capítulo de la innovación-sumada a la «autoexigencia», como subraya Muguerza- ha permitido a Orona llevar a Augsburgo algunos conceptos especialmente concebidos para enamorar a los alemanes. Hay que decir que el mercado germano se caracteriza por ascensores movidos por motores gigantescos desde cuartos de máquinas enormes y repletos de vigas y bancadas desmesuradas. Puro hierro. Incluso en nueva construcción.

La firma debe ahora terminar de enamorar al cliente germano, poco habituado a los cambios

¿Con qué pretende triunfar Orona en el centro de Europa? Pues, por ejemplo, con algunos de sus nuevos motores eléctricos de imanes permanentes (ver foto adjunta) de dimensión casi ridícula comparados con los habituales en Alemania y hasta un 40% más eficientes. La firma ha aprovechado su esfuerzo en innovación y, dando la misma potencia y fiabilidad que los 'Panzer' alemanes, ha presentado sus soluciones más livianas y, por ende, más económicas. Y han gustado.

Pero eso solo es el primer paso, pues el alemán es terco y muy reacio a los cambios. Más si las soluciones vienen del 'sur' de Europa. Otro de los resultados de ese ímprobo esfuerzo de 'jibarización' de algunas partes del ascensor, como son por ejemplo las propias cabinas, son los distintos modelos presentados en la feria que permiten pasar de cuatro a seis o de seis a ocho ocupantes en las rehabilitaciones. Esta puede ser una baza definitiva en el aterrizaje que Orona quiere hacer allí.

LAS CIFRAS

75%
de ahorro energético por unidad producida es lo que ha conseguido Orona desde el año 2008. Un esfuerzo que, en ocasiones muy por delante de las exigencias legales, le aporta un 'plus' de atractivo en el mercado continental.
13
millones de euros al año
13
es la cantidad de dinero que el grupo viene invirtiendo de media en los últimos años en sus desarrollos de I+D propia; parte también de la clave del éxito de las soluciones de elevación que la empresa de Hernani ha logrado comercializar en más de cien países por todo el mundo.

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