Los organismos internacionales apuestan por incrementar más la tributación indirecta

D. V. MADRID.

Una de las recomendaciones fijas en todos los informes de los organismos internacionales como el FMI o la Comisión Europea sobre España se refiere al aumento del IVA. Más en concreto, a la supresión gradual de los tipos reducido (10%) y superreducido (4%) de este gravamen. Una medida a la que hasta ahora los distintos gobiernos se han negado. Sin embargo, este consejo se enmarca en la apuesta de estas instituciones por incrementar más la tributación indirecta (más regresiva al gravar por igual independientemente de la renta del contribuyente) en detrimento de la directa, donde prima la progresividad en función de la riqueza de cada persona.

Por ese motivo en sus propuestas, además del IVA, también defienden incrementar el gravamen sobre los hidrocarburos (otro tipo de impuesto indirecto), especialmente el diésel para fomentar el uso de combustibles menos contaminantes. En cualquier caso, las recetas impositivas de la crisis han ido en ese sentido, como demuestra que en la mayoría de los países de la zona euro -España incluida- hayan incrementado el IVA durante ese periodo y al mismo tiempo hayan aprobado rebajas en los tipos de Sociedades.

Los impuestos directos siguen aportando la mayor parte de la recaudación en España debido al enorme peso del IRPF en el sistema fiscal. Sin embargo, la presencia de la tributación directa se ha reducido de forma significativa durante la crisis. Así, mientras que en 2007 sus ingresos suponían el 59,8% del total una década después su peso en la tarta fiscal se reduce sensiblemente al 53%, según datos de la Agencia Tributaria. Por su parte, la imposición indirecta ha vivido el camino contrario. Antes de la crisis representaba el 39,3% del total y en 2017 se elevará hasta el 45,7%.

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