Un observatorio de alerta temprana en Gipuzkoa para anticipar las crisis

Ainhoa Aizpuru.
Ainhoa Aizpuru. / MICHELENA

El departamento de Promoción Económica pone en marcha este organismo, que es el encargado de «tomar la temperatura» al tejido

J. D. A. SAN SEBASTIÁN.

La Diputación de Gipuzkoa también tiene en su seno -en concreto, dentro del departamento de Promoción Económica, pilotado por Ainhoa Aizpuru- un equipo que, entre otras cosas, afronta la misión de seguir de cerca a las empresas en apuros y, como el del Gobierno Vasco (de hecho, en colaboración con aquel) tratar de reconducir la situación de esas firmas, muchas veces con la ventaja de la cercanía.

En el día a día de esa ingrata labor (los éxitos rara vez salen a la luz, pero los intentos fallidos aconstumbran a hacer no poco ruido) la persona que empresas, sindicatos, bancos, administradores concursales o posibles inversores locales tienen como referencia es Antton Tomasena, director general de Promoción Económica.

Cuando el gabinete Olano llegó al palacio foral, Aizpuru y sus colaboradores dibujaron un Plan de Reactivación Económica en el que, además de inversiones y estrategias de futuro, se incluyó un apartado dedicado a seguir el día a día de las empresas. El objetivo era estar al tanto de lo que sucedía en el territorio y poder aportar información útil en cuando a ayudas, o contactos, así como articular políticas prácticas.

El instrumento analizará a las empresas con una periodicidad mensual para detectar 'señales'

En el apartado de las empresas en problemas, la Diputación definió un protocolo sistematizado y muy preciso de intervención con tres tipos de actuaciones bien diferenciadas: la detección de esos problemas, la intermediación si fuera necesaria y la reindustrialización mediante diferentes programas y en colaboración con otras administraciones en los casos que resultaran más graves.

En ese primer estadio, el de la detección, el equipo foral quiso dotar al territorio de «un instrumento que tome la temperatura del tejido productivo para poder anticipar eventuales problemas», explica Ainhoa Aizpuru en declaraciones a DV. «Si podemos, tenemos que actuar antes», añade.

Con ese objetivo se ha puesto en marcha el Observatorio de seguimiento empresarial que, al menos esa es la intención, permitirá que no haya que esperar al incendio y se pueda actuar con las primeras chispas. Ese organismo cruza de forma sistemática la información de que dispone la Diputación por si saltara cualquier alarma. Evidentemente, los datos de Hacienda son confidenciales, pero existen otros muchos como los relativos a los EREs, los impagos o las solicitudes de ayudas que son de libre acceso.

Con esa información y a través de un comité de seguimiento dentro del gabinete de Aizpuru, la Diputación hará una labor proactiva para, por ejemplo, acercarse a las empresas que empiecen a emitir señales de alarma.

Reactiva

Junto a esto, la Diputación también trabaja de forma reactiva, cuando son las empresas, o más bien los problemas, los que llegan a su conocimiento a través de los canales habituales: agencias de desarrollo, comités de empresa, asociaciones empresariales, bancos...

Aquí, detalla Aizpuru, el Gobierno foral «actúa de facilitador». ¿Cómo? Pues muchas veces ayudando a elaborar un plan de viabilidad que si por desgracia no sirve en primera instancia a veces sí resulta útil en la fase de liquidación en los concursos de acreedores. Si llega lo que nadie quiere, también se ponen en marcha planes de formación para los afectados.

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