La negociación colectiva sigue atascada un año después del gran pacto

La negociación colectiva sigue atascada un año después del gran pactoGráfico

La falta de avances hace que el 47,3% de los trabajadores vascos penda ya de un acuerdo estatal

PILAR ARANGUREN SAN SEBASTIÁN.

La firma hace ahora un año -se rubricó el 17 de enero- del Acuerdo Interprofesional, que daba prioridad a los convenios vascos respecto de los estatales, levantó muchas expectativas, aunque los agentes que lo suscribieron -Confebask y los cuatro sindicatos vascos- dejaron muy claro que era como un cesto de mimbre que había que llenar de contenido, es decir, acordar convenios, porque de lo contrario sería una simple carcasa vacía. Pues se puede decir que eso es lo que ha pasado en gran medida, ya que la negociación colectiva ha dado escasos frutos. Según los datos del Consejo de Relaciones Laborales de Euskadi (CRL), en los once primeros meses tan solo han actualizado sus condiciones laborales un total de 94.088 trabajadores vascos, el 16,41% del total.

Si además tenemos en cuenta que de ese monto 48.874 personas se han visto afectadas por acuerdos suscritos en el Estado con incidencia en la CAV se evidencia lo poco fructífera que ha sido la negociación colectiva en Euskadi en 2017. Y hay otro dato preocupante, ya que por primera vez, la incidencia de los convenios suscritos el año pasado fuera del País Vasco pero que afectan a trabajadores vascos fue superior a la de los firmados en Euskadi. Es decir, que la estatalización de la negociación colectiva va ganando terreno en la CAV, una cuestión sobre la que ha alertado en más de una ocasión el presidente del CRL, Tomás Arrieta, quien advierte que de no revertirse la situación se corre el riesgo de que se vaya perdiendo el ámbito vasco de negociación colectiva. De hecho, el 47,3% de los trabajadores vascos con convenio vigente pende ya de pactos de ámbito estatal.

El documento.
El pacto fue suscrito el 17 de enero del año pasado en Bilbao, tras una reunión en la sede del Consejo de Relaciones Laborales.

Gipuzkoa es el territorio en el que menos ha avanzado la negociación colectiva en 2017. Apenas 8.662 trabajadores han renovado sus pactos, 3.383 en los cinco convenios sectoriales y 5.279 en los 66 de empresa. En Bizkaia y Álava se han firmado más acuerdos. Si a los renovados se añaden aquellos que estaban vigentes, el total de trabajadores con sus condiciones actualizadas asciende en Euskadi a 223.292 (39%).

Con este escaso bagaje no es de extrañar que el 41,6% de los trabajadores (238.667) tenga sus convenios con la vigencia prorrogada o pendiente de renovar. En el caso de Gipuzkoa, la cifra asciende a 45.663. De hecho, es el territorio que tiene más convenios provinciales por actualizar.

Y el colofón lo ponen los empleados que tienen sus convenios decaídos y pendientes de recuperar. Son 111.097, lo que supone el 19,4%. Gipuzkoa se lleva la palma, con 55.321 afectados. Y es que el convenio del Metal, el más importante, figura como decaído. Pero hay otro dato preocupante, y es que en nuestro territorio la mitad de los trabajadores con convenios decaídos no tiene un acuerdo superior que les ampare y se regulan por el Estatuto de los Trabajadores.

En resumen, un año en el que la negociación colectiva no ha registrado el impulso deseado, lo que deja a 349.764 trabajadores vascos con sus convenios decaídos o sin actualizar.

Hasta aquí las cifras. Pero ¿qué dicen los firmantes del acuerdo? Jon Bilbao, responsable de Negociación Colectiva de Confebask, destaca el hito que supuso firmar el primer acuerdo intersectorial con el sindicato mayoritario en más de 15 años. Pero añade que para dotarlo de contenido se requería de un cambio de actitud por parte del sindicalismo mayoritario que no se ha producido, con lo que la expectativa «ha sido fallida». Recuerda que allá donde las mayorías sindicales recaían en CC OO y UGT se han firmado todos los convenios, como es el caso de los sectoriales de Álava, mientras que en Gipuzkoa, con presencia hegemónica de ELA y LAB, «el acuerdo se torna muy difícil».

Pero añade que la dificultad estructural para renovar convenios es que se pretenden mantener los planteamientos clásicos y tradicionales en un mundo que ha cambiado y sigue cambiando a un ritmo extraordinario. «Nos encontramos con enormes resistencias a modificar cláusulas que ya no tienen ningún sentido y además se pretenden eliminar los márgenes de flexibilidad necesarios para adaptarse a cambios constantes».

Bilbao destaca que en la renovación de los convenios «nos jugamos la supervivencia de las empresas y de los puestos de trabajo. O somos capaces de dotarnos de las condiciones para operar en el mundo de hoy o seguiremos donde estamos. Eso sí, las veces que lo logramos, tenemos una herramienta, el Acuerdo Interprofesional, que protege lo acordado».

«Lo firmaríamos de nuevo»

ELA tiene claro lo que haría, «firmarlo nuevamente», señala Pello Igeregi, responsable de Negociación Colectiva, «porque los trabajadores se encuentran en mejor situación para mejorar sus condiciones de trabajo tras la firma del mismo y también para librarse de los convenios estatales precarios que suscriben CC OO, UGT y la CEOE».

El responsable de Negociación colectiva de ELA destaca que la razón principal para que Confebask firmara dicho Acuerdo Interprofesional fue «tratar de refrendar su legitimidad, cuestionada con la aparición de diferentes patronales». La central señala que no tiene ninguna fe en la patronal para desbloquear la negociación colectiva. «Nuestra fe se deposita en la organización de los trabajadores y en la capacidad para realizar huelgas en empresas y sectores», remarca.

Xabier Ugartemendía, secretario de Acción Sindical y Negociación Colectiva de LAB, recuerda que la central abertzale era consciente desde el inicio de la necesidad de desbloquear los convenios, por lo que realizó propuestas para conseguirlo en la misma negociación del pacto, con la consiguiente negativa de la patronal, lo que, a su entender, «deja claro quién es el responsable de dicho bloqueo». Cree que «es hora de que la patronal cambie de actitud, levante el bloqueo de la negociación colectiva y se logren convenios que realmente hagan frente a la situación que viven los trabajadores». El responsable de LAB también apuesta por «la lucha como único camino para forzar ese cambio».

Mari Cruz Vicente (CC OO-Euskadi) achaca parte del fracaso a la negativa de ELA a secundar el frente común que propusieron realizar para «presionar a las asociaciones empresariales a sentarse a negociar, lo que debilitó el propio Acuerdo». Pero a su entender, no todas las patronales están en la misma tesitura, y acusa a Adegi de «renunciar al igual que ELA y LAB a la negociación sectorial». Defiende que el Acuerdo era «bueno y necesario» pero incide en la necesidad de firmar convenios aquí, «sin hacer dejación de la responsabilidad que tiene cada sindicato».

Maribel Ballesteros (UGT-Euskadi) apunta que «ha sido un año en blanco». Considera que la firma de ELA fue «una cortina de humo porque se sentía cuestionada por no rubricar acuerdos» e incide en otro aspecto y es que la negociación en las empresas no es una solución, «ya que 300.000 trabajadores no van a tener nunca esa opción por tratarse de pequeñas empresas con menos de seis trabajadores o sin representación sindical».

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