La Naval, abocada a la quiebra ante la ausencia de un inversor

El procedimiento concursal y una posterior adjudicación sin deudas se vislumbra ya como la única salida al astillero

M. ALVAREZ BILBAO.

La inmersión en un procedimiento concursal de liquidación -coloquialmente la 'quiebra'-, con una adjudicación judicial posterior a quien esté dispuesto a presentar una oferta por sus activos, se vislumbra ya como la única salida de futuro para el astillero vizcaíno de La Naval. Una salida, en cualquier caso de resultado incierto, tras haber agotado las opciones de encontrar un inversor en su estado actual. Han pasado ocho meses desde que los accionistas cayeron en la cuenta de que se acercaban al precipicio, fruto de las importantes pérdidas acumuladas. Cinco, desde que se plantearon la necesidad de realizar una ampliación de capital, ante la evidencia de que la empresa había devorado sus fondos propios y requería de un nuevo impulso financiero. Pero también se han consumido cinco meses en fuegos de artificio, con la esperanza puesta en que Manuel del Dago, el empresario asturiano afincado en Miami, se hiciese con el 80% de las acciones de La Naval, tras inyectar algunas decenas de millones de euros.

Los accionistas -el fracaso de la ampliación de capital mantiene intacta la composición accionarial, con Murueta e Ingeteam como socios de referencia, con más del 30% de participación cada uno-han sido convocados a una junta extraordinaria para mañana. Fuentes consultadas apuntan a que la convocatoria es un mero trámite, para elevar a la categoría de oficial el fracaso de la ampliación de capital. En la práctica, además, La Naval se ha convertido en una especie de 'empresa zombie', porque los accionistas aún figuran a efectos nominales pero miran hacia otro lado. «Nadie que tenga 40 millones de euros y esté en su sano juicio los invertiría ahora en La Naval tal y como está, porque en las circunstancias actuales no tiene arreglo», aseguraba ayer a DV uno de los accionistas minoritarios.

Puja en el concurso

¿Por qué esa quiebra puede suponer una solución? Las mismas fuentes apuntan que en ese escenario «puede haber inversores» interesados. En los procedimientos de liquidación, con un administrador judicial y con la supervisión de un magistrado, se produce un proceso de subasta y tan solo se transmiten los activos de la compañía, sin deudas ni plantilla, aunque los jueces son sensibles a las ofertas que contemplan adecuadas entre el precio por los activos y el compromiso de manterner parte de la plantilla. En la actualidad, La Naval tiene unos 215 trabajadores fijos pero a plena actividad da empleo a otras 1.600 personas de las subcontratas.

Aunque la tensión de la tesorería del astillero es extrema -los proveedores acumulan ya importantes deudas vencidas, al tiempo que la banca arrastra un pasivo en el entorno de los 140 millones-, la dirección de la empresa ha garantizado a la plantilla el cobro de la nómina de agosto y también la paga extra que abona a principios de septiembre.

La presentación de la solicitud de concurso se demoraría aún. La sociedad apuraría el preconcurso, que vence en la primera semana de octubre, por lo que el concurso se instaría a partir de 7 de octubre parahasta entonces seguir intentado una salida airosa en su complicado puzle.

La grada construye en estos momentos cuatro barcos. El más avanzado es el cablero 'Living Stone', para la firma holandesa Tideway, que aún necesitará entre seis y siete meses de trabajo para estar concluido. El armador de este buque ha decidido financiar él el final de la construcción, realizando pagos de forma directa a los proveedores, lo que ha permitido mantener la actividad en el astillero durante las últimas semanas. La Naval busca en estos momentos un acuerdo similar con otra empresa holandesa, Van Oord, que encargó la construcción de dos dragas. En la cartera de pedidos también figura un ferry de pasajeros, encargado por Balearia, que es el que está en una fase más incipiente.

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